4.5.16

Visiones singulares de Aragón: Borgoña-Somontano


No es una côte D’Or de 100 kilómetros como la que partiendo de Nancy baja por el río Saona hasta Beaune y después a Lyon. Pero tenemos en Aragón una pequeña côte semejante de unos 15 kilómetros. El eje del Vero.

Primera bodega del Somontano, Lalanne: vestida de amarillo francés. 
Barricas de roble francés en su interior.

En la encrucijada de las carreteras que se dirigen desde Barbastro a Alquézar y Naval se encuentra la agrupación de las principales bodegas del Somontano, cada día con mejores hallazgos vinícolas, salud económica y de gestión. Sus vinos agradables gozan de gran reputación mundial en el campo de los vinos finos. No son mis favoritos salvo excepciones, pero gustan como los Rioja a un mayor grupo de personas, introducen en el vino que no es poco.

Varietales no autóctonos, además, están permitiendo que las bodegas se lancen a fascinantes proyectos de vinos en altura en Secastilla con garnachas blancas y tintas, las uvas de Huesca también. Es verdad que los resultados de las mismas en la provincia no eran tan fragantes y especiales como en Calatayud, Borja o Cariñena.

Huesca presenta paisajes abiertos al viento norte, que retrasan la vendimia y que enfrían la uva. De modo semejante a como la enfrían en California las nieblas que penetran en la bahía de San Francisco o en Santa Bárbara.

El extremo más frío del Somontano. 
Salas Altas: los viñedos blancos de Enate protegidos pero enfriados por Cotiella.

Siendo ello así, los proyectos más interesantes de vinos del Somontano a varietales internacionales se deben. El riesling, los traminer y, novedad fascinante, el pinot noir –los delicados vinos de frontera de la vid sin sabores frutales y con aromas florales- están dando lugar a unas añadas de delicadísimos vinos blancos y rosados al precio más ajustado del mundo.

Quince kilómetros más abajo –Aragón y Navarra son fascinantes en este punto- es casi desierto y se pueden obtener excelentes merlot. Yo creo que el entorno de Berbegal sería impagable para shirah y Malbec. Toda la paleta vitivinícola en un radio de 30 kilómetros entorno a Barbastro es una riqueza incalculable para Aragón, salvadas las cepas en años secos por el Canal del Cinca que recorre estas fincas.

En cualquier caso, las claves como en Rioja son tres, sin contar la aptitud edáfica de suelos muy distintos en la zona: la instalación en Barbastro de la familia Lalanne y el efecto demostración que ello supuso –potenciada por la filoxera que arrasó el viñedo de Borgoña-, la apuesta en los años 90 del Gobierno aragonés por el crecimiento y organización del sector –ahora hay unas 40 bodegas incluyendo cooperativas, pagos, vinos de garaje y grandes marcas mundiales como Viñas del Vero- y la imagen que se acompaña, Cotiella enfriando y matizando las vales plantadas por Enate.

La pujante actual generación de Lalanne está produciendo un delicadísimo cava, de lo que también nos felicitamos.

Sutil Côte D’Or aragonesa. Paisaje cada vez más bello y feraz. Tenemos la suerte de poder visitarlo, como el Monasterio de Veruela, muy cómodamente. La acogida de bodegueros y trabajadores de las bodegas es asimismo fantástica. Barbastro presenta una hostelería y un ocio y patrimonio suficientes para potenciarla como la Nancy aragonesa.

Nos vamos con el perfumado y aromático bardo borgoñón Baudelaire:

Un soir, l'âme du vin chantait dans les bouteilles:
"Homme, vers toi je pousse, ô cher déshérité,
Sous ma prison de verre et mes cires vermeilles,
Un chant plein de lumière y fraternité¡¡!

(cantó el alma del vino de noche en las botellas: ¡Humano, vaya a ti, desheredado amado, desde mi cárcel vítrea y sellada por lacres, mi canto rebosante de luz y fraternidad).

04/05 Luis Iribarren.
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