24.11.17

Manifestaciones de la violencia de género

No solo los golpes y el asesinato son violencias. Como muestra este cartel de un país de Sudamérica, violencia son los celos, el control, vigilar el correo electrónico o las redes sociales, los chistes donde se habla con inferioridad de la mujer, impedirte que salgas de casa, ridiculizarte, o que no te deje trabajar fuera de casa.

Que no controlen tu sueldo, ni te obliguen a tener relaciones sexuales, ni te controlen la ropa que llevas o con quien sales de casa.

Y no olvidemos una cosa. El que por desgracia la mayoría de los casos de violencia se den en mujeres, no quiere decir que no haya algunos hombres que también la sufren por parte de sus parejas. Los menos, pero también a veces son víctimas. 

Laura Puente

Los sueños, a veces, aparecen impresos en Zaragoza

Ayer, en el Ayuntamiento de Zaragoza, se presentó un proyecto largamente ansiado por Chunta Aragonesista: el proyecto de rehabilitación de la Imprenta Blasco, que acogerá 26 nuevas viviendas municipales y el Museo de la Imprenta en la planta baja.

Hoy es un día feliz, porque leo impresa la consecución de un sueño. Los sueños, a veces, se imprimen.

En enero de 2002, Chunta Aragonesista presentaba una moción al Excmo. Ayuntamiento Pleno de Zaragoza instando al equipo de gobierno a incorporar al patrimonio municipal el edificio con el material de imprenta existente en el mismo. En la siguiente legislatura, CHA dirigió el urbanismo municipal y, tras diversos avatares, se firmaba un convenio para inventariar los bienes y rehabilitar el edificio con el fin de convertirlo en el Museo de la Imprenta de Aragón.

Zaragoza ejercía de capital de Aragón, recuperaba patrimonio y salvaba un vestigio de su memoria. Todo ello en el marco de un proceso de recuperación de patrimonio de arqueología industrial, desconocido hasta entonces en Zaragoza (y Aragón), y que tuvo lugar desde la Gerencia de Urbanismo, dirigida por CHA. De ese momento data la recuperación de la Azucarera del Rabal, la Harinera de San José, la Estación del Norte o la Casa Solans, por ejemplo.

Cambió la Corporación, CHA salió del Gobierno y, con ella, la sensibilidad por la recuperación patrimonial y, en buena medida, la inquietud por la cultura. El tripartito PSOE-Par-PCE/IU cambió de prioridades y el propio Alcalde Belloch, entre cuyas virtudes no se encontró nunca demasiada inclinación a la cultura, afirmaba a la prensa que “Fuenclara es un poco como el Seminario, una herencia un tanto discutible. Ya nos hemos gastado un dineral en su rehabilitación y falta bastante. Y lo mismo la Imprenta Blasco”.

Esa Corporación no entendió nunca que el edificio es una pequeña joya firmada por Teodoro Ríos Balaguer (autor, entre otros edificios, del Palacio Provincial de Zaragoza), con sus reminiscencias neogóticas, tan peculiares y poco frecuentes en la arquitectura Zaragozana de los años veinte del siglo pasado, más inclinado por el gusto neomudéjar. No entendió que su ubicación en el que se conoció como “barrio gráfico” porque concentraba buena parte de los negocios de ese tipo de la Ciudad, era un homenaje a ese pasado y al hecho de que Zaragoza tiene el honor de ser una de las primeras ciudades del mundo y primera de la Península que utilizó el ingenio de Güttemberg: en 1475, Mateo Flandro, de origen alemán, imprimió en Zaragoza el “Manipulus curatorum” de Guido de Monte Rotheri, iniciando una tradición que continuarían los hermanos Juan y Pablo Hurus, Enrique Botel, Leonardo Hutz, Juan Plank, Lupo Appentegger o Jorge Cocci.

Por cierto, unas de las primeras obras impresas en Aragón fueron los Fueros de Aragón (1496) y la Crónica de Aragón, de Gualberto Fabricio de Vagad (1499), donde por vez primera aparece el escudo de Aragón tal y como lo conocemos incluyendo el árbol de Sobrarbe, como referencia a nuestro pasado foral en un momento de fortalecimiento del poder del monarca (Fernando II de Aragón) y en una época en la que el rey aragonés, a juicio de sus regnícolas, estaba desatendiendo los intereses del viejo reino en favor de los de Castilla.

Jorge Marqueta Escuer.

Nota.: La imagen de más abajo es de los Fueros y Observancias del Reino de Aragón del año 1663


23.11.17

Árboles singulares no de Aragón 6: Entorno del Colegio Costa y ginkgos biloba

Los habréis visto pasando deprisa en coche, en ese no barrio agujero negro pero que contiene un cuartel racionalista pero tan impopular como el de Vía Layetana de Zaragoza, una hermosa manzana de viviendas militares, todo el espacio del mundo por desarrollar –los suelos de la antigua estación del Portillo-, un edificio precioso que se ha convertido en un polo museístico por el mismo –el Caixa Fórum- y lo que quede de la Averly.

Además de la Plaza de Toros y su hostelería –entre todos, Casa Emilio- y el edificio de Telefónica, está la maternidad republicana de la DPZ donde vino a nacer mi madre a la fuerza y cerca la iglesia del Portillo donde la bautizaron, aún siendo de la provincia de Huesca.

Pero destaco dos hitos del barrio, y no son la sede de DGA ni el Pablo Gargallo. Uno monumental, histórico, el principio del Estado del Bienestar y el higienismo fue espectacular en Zaragoza. El genial colegio Joaquín Costa de Miguel Ángel Navarro, grandiosa escuela municipal del 29, erigido justamente enfrente del entonces hospicio Pignatelli, do moró en tiempos postreros Perico Fernández. Homenaje al pensador grausino, adoptó como programa de estudio su ideología en este punto, siendo un centro equiparable e incluso mejor en calidad a los de la Institución Libre de Enseñanza.
Excelentemente pintado, en mi opinión, las imágenes corresponden a su alzado trasero, poco valorado por la espectacularidad neoclasicista de su acceso, y a su espléndido y desconocido para los zaragozanos su Salón de Actos, de un racionalismo funcional y belleza que, qué queréis que os diga… Lo diré, prefiero a los Navarro de Tarazona y a los arquitectos coloniales ingleses en India antes que a la Bauhaus… Solo me gustan los edificios-ikea en países con luz báltica, aquí quedan muy desabridos y divorciados de la luz.
A su lado pero enfrente, los árboles que nos ocupan.

Id a verlos que es la época. No son aragoneses, sino de la capital imperial manchú del Norte, que eso significa Pekín. Son los árboles más bellos de Zaragoza en otoño, con sus hojas doradas en forma de abanico, tan sutiles, que contrastan tanto con el gris plata del tronco de los árboles.

Sólo dos datos: el gingko divino e imperial por sutil es un árbol más antiguo en la faz de la tierra que las secuoyas. Un sinnúmero de fósiles-hojas de abanico lo atestiguan. Eso hace que no tenga parientes, no es de la familia quercus, olmo-chopo ni de los castaños chinos de fruto.  Es una especie única, un verdadero dios botánico en su género.

Como en el caso de las setas orientales, que se forman en el castaño shii y otros árboles, es un árbol longevo muy apreciado por su belleza y las propiedades curativas de sus hojas, semejantes a las del tilo.

Algo pasará con estos árboles, cuando uno de ellos fue el único árbol superviviente en Hiroshima, único brote de nuevas ramas verdes para la paz…
 
Acercaros a la calle General Mayandía cuando vayáis algún día, como seguro que lo hacéis a Caixaforum, y aunque sea incómodo por la contaminación acústica, presentad vuestro respeto visual con una inclinación de 15 grados delante de este dios asiático con residencia cierzo-accidentada en Zaragoza. Ante este vecino de hecho sin empadronar, hasta una sede policial desprende un aura dorada.

06/11 Luis Iribarren.

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