9.10.26

Dos lazaretos junto al Hospital Royo Villanova

Lazaretos de Zaragoza

Existió en Zaragoza junto a la zona del actual hospital Royo Villanova, la llamada Torre del Lazareto que estaba en Zaragoza, junto a la Torre Duplá junto a la acequia Mayor, cerca también de la Torre del Labrador y del camino del Cascajo, posiblemente al menos desde el siglo XVIII. Y además y muy cerca el más grande por tamaño Lazareto del Espíritu Santo. Veamos algunos datos y curiosidades.

En plena Desamortización de Madoz (venta en subasta pública de bienes en manos muertas en España, iniciado con la Ley General de Desamortización del 1 de mayo de 1855 impulsada por el ministro de Hacienda Pascual Madoz), el Ayuntamiento de Zaragoza pidió en 1859 que determinados bienes municipales no fueran vendidos por considerarlos de utilidad pública. Entre ellos figura literalmente “Un edificio denominado Lazareto, sito en el Cascajo, deseando su conservación para el desgraciado caso de epidemia” que pudieran afecta a la ciudad.

La Junta Provincial de aquella desamortización denegó la petición municipal de que el Ayuntamiento aunque en ese momento no lo estaba utilizando, quería conservarlo expresamente como instalación sanitaria de emergencia para epidemias. No era una Torre agrícola, sino un edificio preparado para atenciones sanitarias.

El Archivo Municipal de Zaragoza conserva documentación de 1821 sobre los tres lazaretos que funcionaban simultáneamente alrededor de la ciudad: el lazareto del Espíritu Santo, el lazareto del Carmen y el lazareto de San Gregorio. El 29 de septiembre de 1821, hay documentación archivada del ingreso de «un pobre pordiosero» en el lazareto de San Gregorio.

Y ese edificio estaba precisamente en el Cascajo, en el ámbito que hoy conocemos como San Gregorio, junto al camino de San Juan, el Alto de la Horca de Ganaderos y la Torre Duplá. Un edificio de más de 2.000 metros cuadrados.

Su funcionamiento tampoco debemos imaginarlo como el de un hospital convencional. Un lazareto era fundamentalmente un establecimiento de aislamiento y cuarentena. Allí podían ser enviados enfermos contagiosos, sospechosos de contagio, viajeros procedentes de zonas infectadas o personas cuya entrada inmediata en la ciudad se consideraba peligrosa.

El propio Ayuntamiento explica que estos establecimientos servían para aislar a personas potencialmente transmisoras de enfermedades durante las epidemias, y por eso estaba suficientemente alejado del casco urbano, rodeado de campos, comunicado por caminos importantes y, al mismo tiempo, accesible desde Zaragoza, para poder abastecerlo y vigilarlo, pero lejos para mantener aisladas a las personas sospechosas.

En el año 1821 hay constancia de que la ciudad de Zaragoza estaba tomando fuertes precauciones sanitarias ante las epidemias que afectaban a otras zonas españolas. La ciudad utilizó simultáneamente varios establecimientos de aislamiento, lo que indica que no se trataba necesariamente de grandes hospitales permanentes, sino también de edificios que podían habilitarse cuando aparecía una amenaza epidémica.

Los lógico es pensar que en la Desamortización, aquel edificio probablemente permanecería vacío, infrautilizado o dedicado a otros usos buena parte del tiempo y se preparaba como hospitalillo solo cuando aparecía una emergencia sanitaria. Posiblemente mucho antes de ese siglo XVIII.

En la zona del Cascajo existieron otras torres y establecimientos que en algún momento tuvieron funciones sanitarias. Por ejemplo, la antigua Torre de Jesús del Monte o del Espíritu Santo, vinculada inicialmente a los jesuitas, también estaba hacia el Cascajo y había servido como pequeño lazareto desde el siglo XVI y no es el mismo edificio.

De hecho, en 1821 aparecen documentalmente el lazareto del Espíritu Santo y el de San Gregorio como establecimientos diferentes, lo que demuestra que eran dos lugares distintos.

La Torre de Jesús del Monte o del Espíritu Santo en el Cascajo tampoco fue simplemente una torre agrícola. Durante su historia combinó funciones de finca rural jesuita, casa de recreo, establecimiento asistencial, explotación económica y, durante algún periodo, incluso almacén de pólvora.

La historiadora Belén Boloqui sobre el Colegio de la Compañía de Jesús de Zaragoza sitúa la torre en el Camino de los Molinos, hacia el Cascajo, y dice expresamente que se llamó también Torre del Espíritu Santo y que funcionó como «lazareto» o pequeño establecimiento asistencial para leprosos, pobres transeúntes con enfermedades infecciosas y peregrinos.

Una fuente antigua sobre la vida del padre Baltasar Álvarez llama expresamente como Torre Jesús del Monte "la casa de recreación de Zaragoza". Allí trabajaba el hermano lego Juan Gimeno o Jimeno, que aparece como labrador y carretero que residía casi continuamente en aquella "casa del campo, o heredad, o torre", y que desde allí llevaba al colegio de Zaragoza leña, agua y otros suministros. Era una gran finca periurbana con casa principal y explotación agrícola, capaz de proporcionar recursos al establecimiento religioso de la ciudad.

Se sabe también que en la década de 1570 el edificio o torre llamado Jesús del Monte ya estaba plenamente vinculada al colegio jesuíta y se sabe que la torre fue ampliada a finales del siglo XVI. Tenía además oratorio y mirador, lo que confirma que no era una simple granja. Por tanto, aproximadamente hacia 1570-1600 tenemos al menos cuatro funciones coexistentes.

Explotación agrícola junto a casa de recreación de los jesuitas y alojamiento de miembros de la comunidad pero a su vez en algunos momentos era un edificio de asistencia y aislamiento de determinados enfermos y transeúntes.

Cuando fue inventariada para su posterior adquisición en 1772, se nos dice que la finca o torre Jesús del Monte era una de las grandes fincas del entorno zaragozano. Estaba en el Rabal, Camino de los Molinos, término regante de Pasaderas, hacia el Cascajo. La propiedad comprendía una gran casa de campo con oratorio, mirador y caballerizas, además de molino de aceite, corrales y graneros. Tenía aproximadamente 37 cahíces y 2 arrobas de tierra. Entre sus cultivos figuraban nada menos que 1.521 olivos, además de unas 180 moreras, frutales, viñedo y cereal. El molino de aceite debía proporcionar además ingresos importantes, posiblemente moliendo también aceituna de otras explotaciones vecinas.

La historiadora Belén Boloqui dice claramente que la propia Torre de Jesús del Monte era la llamada posteriormente Torre del Espíritu Santo y afirma que fue utilizada como lazareto o pequeño hospital para enfermos contagiosos y viajeros pobres. Pero eso no significa que funcionara permanentemente como hospital. Lo más razonable es pensar en una utilización asistencial compatible con el resto de funciones de la finca, probablemente aislando allí a personas que no convenía introducir en el recinto urbano.

El lugar era perfecto para esas funciones. Fuera de la Zaragoza urbana, en una gran propiedad agrícola, con agua y edificios propios, pero suficientemente comunicada con la ciudad. Y en uno de los pocos montículos sobre la Zaragoza hundida en la depresión del Ebro, un espacio sano en donde los aires del cierzo limpiaban la zona.

Carlos III expulsó a los jesuitas de España en 1767. Sus bienes fueron incautados y administrados por la Corona. Jesús del Monte pasó, por tanto, a la Real Hacienda. Cinco años después, el 12 de marzo de 1772, se subastó públicamente. La compró el rico indiano zaragozano Juan Bautista Casabona y Ecay por 15.800 libras jaquesas, equivalentes según el estudio a 297.403 reales. Tomó posesión el 1 de abril y la escritura se formalizó el 7 de abril. Desde ese momento Jesús del Monte pasó a ser claramente propiedad privada.

Casabona murió en 1782 e incluyó la finca, con todas sus tierras, en el mayorazgo que había creado. Posteriormente pasó a su primo Juan Ramón del Rey; en 1794, al morir éste, a su hijo José Javier del Rey; y al fallecer José Javier —consta catastralmente en 1813—, a sus hermanos Andrés y Francisco del Rey.

La duda es confirmar sin dudas si aquel “Lazareto del Espíritu Santo” de 1821 era el llamado Jesús del Monte, ¿cómo funcionaba como lazareto municipal si la propiedad pertenecía pocos años antes a particulares? Es posible que las autoridades sanitarias alquilaran, requisaran o habilitaran temporalmente la finca durante una emergencia epidémica,

Se menciona expresamente en algunos estudios que la Torre de Jesús del Monte había pasado por una etapa como «almacén de pólvora», anterior a determinada documentación arquitectónica del siglo XIX. Era una gran finca situada fuera de la ciudad y el lugar ideal para almacenar pólvora y para reducir las consecuencias de una posible explosión.

Tenemos pues bien clasificados dos lazaretos diferentes funcionando simultáneamente en Zaragoza y muy cerca uno del otro. Sin olvidarnos que San Lázaro al final del Puente de Piedra, también fue lazareto en nuestros siglos históricos.

Torre de Jesús del Monte = Torre del Espíritu Santo = Lazareto del Espíritu Santo

Torre del Lazareto del Cascajo en el Alto de la Horca = Lazareto de San Gregorio


Podemos terminar reconstruyendo un pequeño “mapa sanitario” de aquella periferia zaragozana de los siglos XVIII-XIX, y comprobar hasta qué punto el actual Hospital Royo Villanova ocupa una zona que desde hace siglos fue elegida repetidamente para funciones de aislamiento y asistencia sanitaria.