7.10.21

Dentistas en Zaragoza en el año 1860


Si en el año 1860 tenía en Zaragoza la necesidad de que le arreglaran la boca, había muy buenos dentistas, o al menos eso figura en sus publicidades. Incluso a los pobres que puedan justificar que lo son los operaban gratis. En la calle San Pedro, para mas señas.

4.10.21

Teruel desde 1972 a 2021. Prohibido quejarse mucho

Este recorte de prensa es de Andalán, del verano de 1973. Han pasado 48 años de nada. Curiosamente lo que allí se decía en ese viejo 1973 ha resultado peor, no solo no hemos sido capaces de revertir la tendencia al vaciamiento de gran parte de Aragón, sino que se ha agravado. No sé si por no hacer nada, por hacerlo mal, o por ser todos nosotros, los aragoneses que leemos, imbéciles pensando que este problema no es grave. 

Teruel provincia se nos vacía y no somos capaces de revertir este problema.

Si en 1972 la provincia de Teruel tenía 169.656 habitantes, ahora en 2020 tienen unos 134.000 vecinos. Aunque realmente sabemos que son menos pues algunos siguen empadronados en sus localidades para disimular.

Ha subido la ciudad de Teruel, desde los 22.810 a los 36.200 actuales lo cual es un respiro pero deja en peor ligar al número de población para la provincia. Alcañiz también ha subido desde sus 11.000 a los 16.000 actuales. 

Nadie espera que para el año 2070 estamos mejor que ahora con Teruel, lo cual no debería ser así, pues Teruel tiene activos muy importantes a medio utilizar. 

No hay que quejarse, hay que trabajar más desde numerosas ópticas. Le interesa a España, a Aragón y a Teruel, y en ese orden. 



26.9.21

El sol del membrillo en Aragón

Vuelta a los colegios e institutos, a las extraescolares con otros aforos, a la actividad casi total sin que se vislumbre que a final de octubre suframos una orden de confinamiento municipal o provincial como la del año pasado.

Los aragoneses volveremos a disfrutar del sol y fruta del verdadero verano, que son los veranillos superadas las primeras aguas y cierzos, necesarios para que haya tempero y sembrar colza y ordio.

De volver a los bosques en octubre a hacer momiji –en Japón se trata de salir para disfrutar de las hojas doradas y rojas hasta cuando se caigan-, cazar setas y comerlas en revuelto o simplemente fritas en mezcla de aceite y mantequilla de Soria las más nobles. O asadas brevemente con sarmientos y rematadas con sal gorda y aceites del Somontano.

Salvadas las viñas y carrascas truferas de un verano bastante seco por tormentas o riego, es tiempo de que maduren las tuber y se coseche, como ya se está haciendo, el fundamento de otra añada con buenas expectativas.

Verano de record de ocupación en la montaña por turismo interior y veraneantes con raíces en los lugares, cada mochuelo familiar ha vuelto a su olivo de extraescolares, ocupación permanente y llevar del ramal a los zagales y devolución del territorio, para lo que empieza a ser crucial el cierre de las piscinas en todo pueblo que las tenga. Y del bar para pegar la hebra los padres en tranquilidad.

Se avecina la ocupación de los montes por cazadores del país o arrendatarios y por el personal que se vaya a dar baños de bosque con final feliz de comerse una lasca de pan con aceite, ajo y sal a la brasa de bar o segunda residencia. En esta ocasión esa vida se mantendrá y la hostelería que en ella se fundamenta, camino de la temporada de nieve y Candanchú.

Mi época preferida del año con la floración la refleja la paciencia en la maestría de Antonio López, tanto como la de Víctor Erice, tamizando la luz necesaria para avanzar a pocas pinceladas diarias su cuadro denominado: “El sol del membrillo”. Ejecutado verso a verso durante años, esperando esa luz brillante pero más pastel del tiempo que nos ocupa.

Que es más un tiempo de silencio, de pérdida de prisa en la vida no urbana, de despejarse de la pesadilla de verlo todo lleno sin más… Siempre os quedarán las tirolinas.

14.09 Luis Iribarren