En esta pequeña porción retocada, sacada de un dibujo del año 1563 de Anton van den Wyngaerde, en donde vemos el palacio de la Aljafería de Zaragoza, leemos “Jafería” aunque sabemos perfectamente que se refería al palacio que conocemos con el añadido de “Al”.
El origen está en el rey taifa que mandó construir el palacio en el siglo XI, Abú Ya‘far Ahmad ibn Sulaymán al-Muqtádir. De su nombre Ya‘far surgió la denominación árabe al-Ya‘fariyya, aproximadamente "la residencia de Ya‘far" o "la ya‘farí".
Las fuentes institucionales aragonesas resumen la evolución como: Ya‘far - al-Ya‘fariyya - Aliafaria / Aljafaria - Aljafería.
Y la que parecía una duda, el "al", en realidad es el artículo determinado árabe, equivalente aproximadamente a nuestro "el/la". Cuando muchas palabras árabes pasaron al castellano, ese artículo quedó pegado definitivamente al sustantivo: alcalde, alcázar, almohada, alfombra, aljibe... Los lingüistas llaman a esto aglutinación del artículo árabe.
Pero en determinados nombres medievales y modernos ocurrió también lo contrario. Los hablantes podían interpretar nuevamente ese al- como si fuese un artículo separable y eliminarlo.
Así el nombre de Aljafería se convertía en Jafería. Y si alguien decía "la Jafería", desde el punto de vista del castellano la construcción parecía completamente lógica pues el artículo español la había sustituido al antiguo artículo árabe "al-". Lo complejo de admitir es lo actual, pues en realidad estamos diciendo dos veces casi lo mismo. La/al - La Aljafería. Es casi equivalente a que hubiesen razonado inconscientemente: al-Jafería - la Jafería.
Esto explica perfectamente que en dibujos, manuscritos y documentos de los siglos XVI y XVII encontremos Jafería. No significa que se hubiera cambiado oficialmente el nombre. En aquella época la ortografía de los nombres propios no estaba normalizada como hoy, y un escribano, cartógrafo o viajero escribía muchas veces aproximadamente lo que escuchaba.
En el caso concreto de Anton van den Wyngaerde, además, debemos recordar que era flamenco y estaba recorriendo España por encargo de Felipe II.
Su vista de Zaragoza de 1563 es la representación gráfica más antigua conocida de la Aljafería. Por tanto, una grafía como Jafería en una vista de ese momento es perfectamente coherente con el uso lingüístico de la época. No debemos interpretarla con las reglas ortográficas actuales.
En el siglo XIX, Mariano Nougués recoge que el cronista aragonés Bartolomé Leonardo de Argensola sostenía que antiguamente se había llamado Alfajería. Hoy esa explicación histórica no se considera correcta como origen del nombre, pero demuestra hasta qué punto durante siglos hubo oscilaciones: Aliafaria, Aljafaria, Alfajería, Jafería, Aljafería...
El nombre original que al-Muqtádir daba poéticamente a su palacio no era propiamente Aljafería, sino Qaṣr al-Surūr, "Palacio de la Alegría". Al-Ya‘fariyya era una denominación relacionada con su propio nombre, que acabó siendo la que sobrevivió y pasó al romance.
“La Jafería”, es pues una forma histórica del actual nombre Aljafería, derivado del árabe al-Ya‘fariyya, denominación vinculada a Abú Ya‘far al-Muqtádir.
En el siglo XIX, Mariano Nougués recoge que el cronista aragonés Bartolomé Leonardo de Argensola sostenía que antiguamente se había llamado Alfajería. Hoy esa explicación histórica no se considera correcta como origen del nombre, pero demuestra hasta qué punto durante siglos hubo oscilaciones: Aliafaria, Aljafaria, Alfajería, Jafería, Aljafería...
El nombre original que al-Muqtádir daba poéticamente a su palacio no era propiamente Aljafería, sino Qaṣr al-Surūr, "Palacio de la Alegría". Al-Ya‘fariyya era una denominación relacionada con su propio nombre, que acabó siendo la que sobrevivió y pasó al romance.
“La Jafería”, es pues una forma histórica del actual nombre Aljafería, derivado del árabe al-Ya‘fariyya, denominación vinculada a Abú Ya‘far al-Muqtádir.
