6.11.26

Cuando a veces votamos, para instaurar la censura


Ya en el año 2018 escribí esto en mi blog Virado en Sepia sobre este mismo tema del que voy a dejar solo unas pinceladas, hoy pero desde otro punto de vista. Me repito como el ajo. Debe ser la edad. El semanario o revista aragonesa Andalán que tan buenos sabores nos dejó en Aragón, publicada y recibía la censura y posterior juicio por este artículo publicado en enero de 1978. Ya había muerto el dictador en la cama.

La querella la presentó el entonces director de la CAZAR por injurias a su persona y NO por falsedad en lo publicado. Y Andalán perdió la querella por llamar Capo, Trepa o persona de aire frívolo al director de la mayor Caja de Ahorros de Aragón.

Fueron detenidos el periodista y el director de Andalán, juzgados y condenados ante la Audiencia de Zaragoza en 1978. Un millón de pesetas de indemnización y 50.000 pesetas de multa, además de la pena de cierre del número de Andalán y la detención de los juzgados por escribir mal de una persona.

Aquella sentencia se recurrió ante el Supremo y finalmente se absolvió a Andalán. Pero ojo, en medio lo que sucedió, hubo una gran movilización social de una buena parte de la sociedad aragonesa, en aquellos años sin democracia plana, y una sentencia final de Tribunal supremo que se consideró pionera, al dejar claro que por encima de todo estaba la doctrina constitucional sobre el derecho a la información y la libertad de presa.

La sentencia definitiva del Tribunal Supremo que absolvió a la revista Andalán se dictó el 10 de marzo de 1981 (Sala Segunda del Tribunal Supremo). Eran ya otros años.

Y os dejo esta nota o este comentario como ejemplo de lo que estamos a punto de abrir, de entrar, de volver. Esperemos que no sea así. 

Según el modelo que nos gestiona las sociedades, unas cosas u otras pueden ser delitos. Y eso lo aplaude una gran parte de la sociedad. Sin percatarnos que las leyes son para todos. Sobre todo para todos los pobres que no se pueden defender con los mejores abogados. 

Cuidado con lo que elegimos, pues podría volverse en contra, el férreo poder de los fuertes contra la sociedad, a través de la censura.