4.8.26

París La Nuit, en la Zaragoza de los años 60 del siglo XX

Este hermoso mural estuvo en el Café París, en el Paseo de las Damas 11 de Zaragoza, inaugurado en el año 1958. Y fue pintado por la artista zaragozana María Pilar Burges en el año 1959 poco antes de irse a Roma. 

Esta imagen ya retocada fue cedida en un principio por el Doctor Jesús Pedro Lorente para El desván de Rafael Castillejo, una página web maravillosa para reencontrarse con la Zaragoza que ya no existe.

Mercado Central de Zaragoza al descubierto




Lo que vemos en la imagen es un detalle del Mercado Central de Zaragoza, cuando se montaba en el mismo lugar que ahora, pero al aire libre, sin tener edificio que lo resguardara de las inclemencias del tiempo.

Cada vendedor tenía su espacio, todo aquel lugar vacío de viviendas en un ensanchamiento de las calles, estaba dividido por secciones, y con las inclemencias del tiempo, unos vendían y otros compraban. Es verdad que en los porches que había y que en algunos casos todavía sobrevives, se ponían algunos vendedores y al menos ellos sí estaban resguardados.

El actual Mercado Central de Zaragoza, también conocido como Mercado de Lanuza, se inauguró el 24 de junio de 1903, el proyecto fue obra del arquitecto Félix Navarro, uno de los principales representantes del modernismo en Aragón, y su estructura de hierro, vidrio y cerámica lo hace único en su estilo, inspirado en los grandes mercados europeos de la época, como el ejemplo de Les Halles en París.

3.8.26

Historias de las Balsas de Ebro Viejo de Zaragoza

Las Balsas de Ebro Viejo de Zaragoza son el cauce viejo por el que discurrió el río Ebro a partir del año 1380, cuando unas grandes riadas desviaron el cauce habitual del Ebro a su paso por nuestra ciudad. 

En aquel siglo XIV hasta cuatro grandes avenidas llenaron la zona izquierda de Zaragoza, la del Arrabal, desde la zona de Juslibol, de lodos y aguas, siendo el que en el año 1380 formó una especie de galachos (que se mantuvieron más de un siglo con cauce modificado) y el que alcanzó más fuerza hasta lograr desviar el Ebro de su cauce más conocido.

Aquellos galachos que poco a poco se fueron secando, sí se mantenían húmedos constantemente a través de una acequia de la que recibía agua, lo que les permitía ser empleados como zona común de la ciudad para sacar barro para los tejares cercanos, como zona de pastos pues se habían ido convirtiendo en un soto con árboles y para tener agua para los lavaderos del Rabal

Curiosamente aquella zona además de ser de propiedad común, lo era también en algunas parcelas de propiedad de la iglesia y de particulares, y digo que curiosamente por que consta que aquellos campos eran conocidos también en aquel siglo XIV como el Soto de la Mezquita por pertenecer en siglos anteriores a la Mezquita Mayor de Zaragoza.

La imagen de la tremenda riada que vemos arriba es del año 1961.