Mostrando entradas con la etiqueta Culturas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Culturas. Mostrar todas las entradas

4.8.26

Mercado Central de Zaragoza al descubierto




Lo que vemos en la imagen es un detalle del Mercado Central de Zaragoza, cuando se montaba en el mismo lugar que ahora, pero al aire libre, sin tener edificio que lo resguardara de las inclemencias del tiempo.

Cada vendedor tenía su espacio, todo aquel lugar vacío de viviendas en un ensanchamiento de las calles, estaba dividido por secciones, y con las inclemencias del tiempo, unos vendían y otros compraban. Es verdad que en los porches que había y que en algunos casos todavía sobrevives, se ponían algunos vendedores y al menos ellos sí estaban resguardados.

El actual Mercado Central de Zaragoza, también conocido como Mercado de Lanuza, se inauguró el 24 de junio de 1903, el proyecto fue obra del arquitecto Félix Navarro, uno de los principales representantes del modernismo en Aragón, y su estructura de hierro, vidrio y cerámica lo hace único en su estilo, inspirado en los grandes mercados europeos de la época, como el ejemplo de Les Halles en París.

28.7.26

El Gran Teatro Casino de Zaragoza en 1908


Todas las Expo internacionales tiene un punto de diseño y configuración de las ciudades que las acogen. Es cierto que algunas las saben aprovechar y otras las dejan pasar y todo queda efímero. Pero incluso en esos casos, siempre hay una transformación de la ciudad que se queda.

En Zaragoza hemos tenido tres grandes Expo. La de 1868 que era mucho más local, la de 1908 celebrando el Primer Centenario de los Sitios y fue Hispano Francesa, y la de 2008 que se dedicó al Agua y el desarrollo sostenible. 

Hoy voy a hablar un poco de un edificio de la Exposición de 1908, del llamado Gran Casino o Gran Casino Teatro.

Esta gran Exposición internacional se montó en lo que eran los terrenos de la Huerta de Santa Engracia, y hoy la zona de las Plaza de los Sitios y sus alrededores.

El arquitecto del edificio fue Ricardo Magdalena Tabuenca y además fue también el director arquitectónico general de la Exposición Hispano Francesa y responsable de la ordenación del recinto, de sus infraestructuras y de buena parte de los pabellones provisionales.

El Gran Casino no era únicamente un casino de juego ni un teatro convencional. Era el gran centro de reunión, restauración, ocio y vida social de la Exposición Hispano Francesa. por eso su importancia era básica para el funcionamiento de todo el recinto.

Ese Gran Casino, Gran Casino-Teatro o Teatro del Gran Casino y cuyo arquitecto fue Ricardo Magdalena tuvo como constructor a Esteban Blazquez, que recibió el encargo en la primavera de 1908, con poco tiempo para construirlo y con un importe de 147.863 pesetas de entonces.

En 3 meses y en 9 días lo terminó de hacer, lo que nos da una idea de su carácter de efímero, se hizo pensando en destruirlo al acabar la Expo, y se inauguró el 21 de junio de 1908. Su tamaño era de 2.500 metros cuadrados de superficie, hecho en ladrillo, adobe, madera y carpintería con numerosos moldes de yeso en el estilo de modernismo floral que lo decoraban.

Se hizo con la funcionalidad de teatro, salón de baile, restaurante y café para el recinto, casino de juego por las noches, zonas sociales y de lectura, y una pequeña oficina de correos y telégrafos.

Una vez acabada la Expo, se mantuvo unos buenos años como Palacio de la Música y como sede de la Cámara de Comercio.

Aunque la Exposición abrió oficialmente el 1 de mayo de 1908, el Casino todavía no estaba terminado. El 30 de enero, Ricardo Magdalena seguía trabajando en su diseño, y las obras no se adjudicaron hasta el 12 de marzo de aquel 1908. Siempre tarde y mal, es un destino de nuestra ciudad poco previsora.

El constructor Esteban Blánquez fue el único licitador dispuesto a comprometerse a realizar la totalidad del edificio en el brevísimo plazo previsto. El contrato, por esas 147.863,48 pesetas, comprendía albañilería, fontanería, vidriería, carpintería, pintura y decoración. El plazo inicial concluía el 21 de abril, pero resultó materialmente imposible cumplirlo. Finalmente, el Gran Casino fue inaugurado el 21 de junio de 1908.

Era un edificio provisional, pero de grandes dimensiones pues como he comentado antes, ocupaba aproximadamente 2.500 metros cuadrados. Era, por tanto, una construcción considerable, aunque concebida como arquitectura efímera.

Se asentaba sobre un gran podio o basamento de ladrillo visto, sin cimentación sobre el suelo. Este basamento se prolongaba delante de la fachada para formar una amplia terraza exterior o velador de verano. Es precisamente la terraza llena de mesas, sillas y visitantes que aparece en la fotografía que vemos arriba. Esa imagen superior ha sido tratada digitalmente, para lograra más calidad y detalle, y darle color.

La estructura superior se realizó principalmente con materiales económicos y rápidos de trabajar, especialmente adobe, madera y yeso. Eso no quiere decir que fuese una barraca improvisada: tenía una construcción suficientemente firme, abundante carpintería, vidrieras, instalación de agua, iluminación y una decoración muy elaborada.

El Gran Casino fue una de las expresiones más atrevidas del modernismo zaragozano. Sus fachadas presentaban grandes arcos ligeramente apuntados, columnas de fuste liso, ornamentación vegetal y floral, relieves realizados mediante moldes, remates curvos y ondulantes con cuerpos verticales, grandes superficies acristaladas y farolas de hierro de diseño modernista.

Los perfiles superiores formaban una sucesión de curvas y ondas, dando al edificio una apariencia festiva y dinámica. La fachada no seguía la arquitectura histórica aragonesa del hoy cercano Museo Provincial, sino un lenguaje completamente moderno y diferente, alejado del modelo neomudejar aragonés.

Los especialistas encuentran en él la influencia del modernismo floral catalán y, particularmente, de Lluís Domènech i Montaner. Se han señalado semejanzas con la Casa Lleó Morera y con el Palau de la Música Catalana, entonces en construcción. Ricardo Magdalena y Lluís Domènech habían coincidido durante su formación arquitectónica en Madrid.

Se ha calificado al Gran Casino como, probablemente, el ejemplo más importante de arquitectura modernista pública que tuvo nunca Zaragoza. Buena parte del modernismo conservado en la ciudad corresponde a viviendas particulares y aquel Teatro Casino, en cambio, era una obra pública y representativa de gran escala.

Desde el acceso se entraba en un vestíbulo amplio y elegante que funcionaba como distribuidor. Una descripción publicada por la revista Blanco y Negro el 1 de agosto de 1908 enumera sus principales dependencias. Tenía restaurante, salones de tertulia y recreo, sala de escritura y lectura, estafeta de correos, estación telefónica, un gran café con casino de juego y un muy interesante teatro y salón de fiestas como vemos en la imagen de abajo.

La presencia de correos y teléfono era importante. El visitante podía comer, descansar, conversar, escribir una carta, enviarla, realizar una comunicación telefónica, asistir a un acto o participar en un baile sin abandonar el edificio. Era una especie de gran centro social y cultural dentro de la Exposición Hispano Francesa.

También existía un gran restaurante con terrazas exteriores. Algunos banquetes oficiales fueron preparados por establecimientos zaragozanos contratados para la ocasión. Está documentado, por ejemplo, un banquete ofrecido a una comisión del Ayuntamiento de Barcelona y servido por el restaurante La Paz, que tenía su establecimiento habitual en la calle de los Mártires.

El denominado teatro era un salón amplio y polivalente. Tenía cubierta plana o adintelada y recibía luz cenital mediante una gran claraboya rectangular desde el techo. Podía utilizarse como sala teatral, auditorio para diversos tipos de conciertos, sala de conferencias, espacio para sesiones solemnes, salón de banquetes, gran sala de fiestas nocturnas y como pista de baile.

El mobiliario era móvil y esto permitía retirar o reorganizar los asientos según la actividad. No tengo suficiente información sobre el aforo del espacio, pues además variaba según la actividad que se realizaba. No era igual como teatro con sillas que como restaurante con mesas o como sala de baile diáfano.

Su actividad fue muy intensa. No parece que funcionara como un teatro comercial ordinario con una compañía estable y una programación diaria de dramas o zarzuelas, pues fue, sobre todo, el escenario protocolario y festivo de la Exposición.

En él se celebraron conciertos, bailes, fiestas de cotillones y de sociedad, funciones y espectáculos variados, incluso festivales de jota, conferencias, sesiones solemnes de premios o recepciones oficiales, banquetes públicos y privados, y reuniones vinculadas con congresos y asambleas de expositores.

Se habla en aquellas semanas de los actos de la Exposición que contabilizó hasta catorce cotillones y unos ochenta banquetes oficiales, además de numerosos banquetes particulares, conciertos, conferencias, bailes, sesiones solemnes y espectáculos de todo tipo.

El cotillón más famoso fue el celebrado el 29 de octubre de 1908, coincidiendo con la visita de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Asistió también el presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura. La tradición recogida años después afirma que Maura llegó a bailar con la reina Victoria Eugenia. El episodio es verosímil y aparece en las memorias históricas sobre la Exposición, pero procede de un recuerdo posterior, no de un acta oficial del baile.

La Exposición estaba inicialmente prevista hasta finales de octubre, pero su éxito hizo que se prolongara hasta el 5 de diciembre de 1908.

El acto oficial de clausura se celebró precisamente en el salón de fiestas del Gran Casino. Esto demuestra que, una vez concluido, se convirtió en el principal espacio representativo y protocolario del certamen. No pudo hacerse la inauguración, pues no estaba terminada la obra.

Sí existía un espacio denominado casino de juego, aunque la palabra “casino” tenía entonces un significado más amplio del que actualmente reconocemos. Designaba un establecimiento de sociabilidad con tertulias, lectura de prensa, restaurante, café, bailes, conciertos y juegos permitidos. El juego era una parte del establecimiento, pero no su única ni necesariamente su principal función.

Aunque había sido concebido para desaparecer al concluir la Exposición, fue el pabellón provisional que más tiempo sobrevivió. Su solidez, sus dimensiones y su calidad arquitectónica aconsejaron reutilizarlo.

La Escuela de Música de Zaragoza pidió instalar allí su sede. El edificio fue cedido el 19 de diciembre de 1909 y comenzó a funcionar como Palacio de la Música. En él se integraron también el Orfeón y la Filarmónica de Zaragoza. Es decir, en pocos días tras la clausura, ya se decidió su utilización, para que no decayera su cuidado.

Para adaptarlo se hicieron ampliaciones y reformas, empleándose materiales recuperados del derribo de otros pabellones provisionales. Posteriormente fue sede de la Cámara Oficial de Comercio e Industria. También se empleó ocasionalmente como sala de exposiciones. Está documentada, por ejemplo, una exposición de la Agrupación Juventud Artística Valenciana en diciembre de 1919. Es decir, diez años después de la clausura de la Exposición.

El edificio terminó desapareciendo hacia 1930 o durante los primeros años de esa década. Algunas fuentes dan simplemente 1930 y otras hablan de «los años treinta», por lo que no considero segura una fecha más precisa sin localizar el expediente municipal de derribo.

Estaba ubicado en la zona de la actual Plaza de Los Sitios, muy próximo al Pabellón de Francia y al quiosco de la música, dentro de una de las principales avenidas de la Exposición.

El edificio del Gran Teatro Casino fue importante por varias razones. Principalmente porque representó la vertiente más festiva, moderna y cosmopolita de la Exposición.

Mientras otros pabellones exponían maquinaria, agricultura o arte, el Casino era el lugar donde se encontraban autoridades, burgueses, artistas, visitantes extranjeros y sociedad zaragozana.

Supo incorporar en un solo edificio casi todos los servicios modernos de ocio y comunicación de la época: restaurante, teléfono, correos, lectura, espectáculos y vida social.

Fue una de las obras maestras perdidas de Ricardo Magdalena y posiblemente el edificio modernista público más destacado que tuvo Zaragoza. Lo cual es una auténtica pena.

Y su aspecto novedoso ayudó a que los zaragozanos aceptaran el modernismo como modelo arquitectónico interesante, que poco después se extendería por las viviendas burguesas del paseo de Sagasta y otras zonas de expansión de la ciudad.

La desaparición de este edificio fue una pérdida patrimonial considerable. Aunque estuviera construido parcialmente en adobe y hubiese nacido como edificio provisional, sobrevivió más de veinte años a la Expo y demostró que podía ser adaptado a usos permanentes. Su derribo no era, por tanto, inevitable por razones estrictamente constructivas. Nunca se pensó en reconvertirlo con obras que lograran consolidar las bases del edificio.

Julio Puente




28.6.26

La puerta del Carmen de Zaragoza, desde su interior


Hoy os dejo una imagen de la Puerta del Carmen de Zaragoza, del año 1916, hace más de un siglo, cuando no estaba suelta como un monumento, sino que todavía cumplía su función como puerta real, pudiendo cerrarse si fuera necesario.

La vemos desde el interior, desde la actual avenida CésarAugusto. Una imagen muy curiosa, casi simpática, y que nos hace recordar que su función no era ornamental, no era un monumento, sino una puerta real de cierre de la ciudad, para poder cobrar impuestos municipales en tiempos antiguos.

Debemos recordar que esta puerta tan conocida, la llamada Puerta del Carmen fue construida entre los años 1789 y 1795. Diseñada por el arquitecto neoclásico Agustín Sanz, y que se inauguró en 1792, siendo un bastión clave en la defensa de Zaragoza en los Sitios contra los franceses.

24.2.26

Puente de Piedra de Zaragoza, 1860


Esta fotografía tomada en el año 1860 por el autor galés Charles Clifford con motivo de la visita de la reina Isabel II a la ciudad de Zaragoza, nos permite ver las construcciones que todavía existían pegadas al Puente de Piedra, llamadas Las Casas de las Aduanas.

2.10.25

Proyecto para los caídos en los sitios de Zaragoza


Esta es una Zaragoza que no existe ni nunca existió. Pero por poco. Fue un proyecto que no se llevó a cabo, pretendía ser un monumento a todos los Caídos en los dos Sitios de Zaragoza en la Guerra de la Independencia. pero al final posiblemente por falta de economías posibles en una Zaragoza que se intentaba levantar, nunca pasço de eso, de un proyecto.

11.9.25

Memorial a la Víctimas del Franquismo y la Guerra Civil en el Cementerio de Zaragoza


El Memorial a la Víctimas del Franquismo y la Guerra Civil que hay en el Cementerio de Zaragoza, fue  diseñado por Fernando Bayo, Miguel Angel Arrudi y José Mª Castejón y documentado por los historiadores de la Universidad de Zaragoza: Julian Casanova, Angela Cenarro, Julita Cifuentes, Mª Pilar Maluenda y Mª Pilar Salomón.

Nos recuerda a las víctimas del franquismo y, en especial, a las 3.553 personas de todas las edades —desde los 13 a los 84 años— que de 322 municipios españoles fueron ejecutadas durante la Guerra Civil de 1936 hasta el 20 de agosto de 1946, fecha del último fusilamiento, en la tapia trasera del cementerio de Zaragoza junto a lo que hoy es el Mausoleo de Joaquín Costa, y cuyos restos fueron encontrados en dos grandes fosas comunes en 1979, escondidos y olvidados durante más de cuatro décadas.

23.8.25

La historia imposible de San Jorge


En esta pequeña estampa, vemos al galante guerrero que luego llamaríamos San Jorge, salvando a la bella hija del Rey de Silca en Libia, de la fiereza del dragón que representa el mal. La bella joven, desvalida, que para eso lleva el corderito a sus pies, representa el bien, aunque sea la hija de un Rey. 

Esas cosas suceden todavía. Entonces mucho más.

El dragón que era un cabroncete jugaba a joder al Rey amenazándole con destruir su ciudad —que me lo ha dicho él mismo, que todavía vive en el infierno— pero en plan de: aquí te pillo y aquí te mato.

El monarca horrorizado ofreció al dragón todas las enormes pertenencias materiales que tenía en su castillo a cambio de la vida de su hija. 

El pueblo —que también son ganicas de joder— se indignó de aquellas palabras reales y exigió al Monarca que entregara a su hija al dragón y punto pelota, ya que ellos habían perdido a sus hijos y seres queridos durante los ataques del dragón a la población.

Y aunque el rey no quería aquella muerte horrible para su hija, comida a bocados por el bicho verde, optó por entregarla para apaciguar los deseos del pueblo, y el monarca aceptó ofrecer a la princesa, para hacer caso a la justicia de los hombres. 

Todo con tal de seguir él de Monarca Absoluto.

El Rey ante el temor de que el dragón siguiera atacando la ciudad, la bendijo y dejó afuera de las murallas a su hija para que el dragón la recogiera. Yo más bien creo que lo que pretendía el dragón era otra cosa, pero bueno, comérsela nos sirve, pues todo es leyenda. 

Si acaso el dragón se comería el cordero, y luego se tomaría una siesta con la Princesa, que los dragones también duermen.

San Jorge que en ese momento llegaba a la ciudad, se encontró con la bella joven a la que le preguntó que ocurría puesto que lloraba desconsolada. La doncella le respondió como pudo, contándole los líos de su padre Rey con el Dragón malvado. 

San Jorge le ofreció su ayuda y en ese momento, llegó el dragón enfurecido que salía del lago donde vivía. 

 —¿Me vas a joder la merienda?— dicen las leyendas que preguntó el dragón con voz ronca y muy seria

Rápidamente San Jorge montó sobre en el caballo, sacó su lanza y con mucho coraje, se le enfrentó cara a cara al animal hambriento, y una vez partida la larga defensa sacó su espada para rematar al bicho. 

Una vez que ya pudo controlar al animal se acercó a la princesa para contarse sus cositas de luchador. 

Los vecinos del pueblo que habían seguido la pelea desde las murallas salieron a ver muerto al dragón. Cargaron en carro a la bestia mitológica y todavía viva, adormecida a causa del impacto del caballero cristiano con su espada.

En realidad San Jorge lo que pretendía era que todos los vecinos se hicieran cristianos y les dijo delante de su Rey que todos tenían que elegir. O mataba definitivamente al dragón con su espada o lo dejaba vivo. 

Pero que a cambio todos se tenían que convertir al cristianismo.

Aquel Rey dijo que sí a todo, y San Jorge remató al dragón verde, pero luego se volvió atrás. Como muchos reyes de siempre. Y detuvo a Jorge antes de ser Santo.

Y eso que lo que les mandaba San Jorge al Rey y a sus súbditos era muy sencillo de cumplir: Crear una iglesia al Dios cristiano en aquella ciudad, ayudar a sus sacerdotes en sus trabajos, asistir regularmente a misa y proteger a los pobres y necesitados.

Como es lógico el Rey mandó torturar y matar a San Jorge. Lo que demuestra que al final, más fuerte que el dragón es el Rey. Para que no nos hagamos ilusiones.

En España, dicen que San Jorge vino de la mano del rey aragonés, Pedro I, que parece ser, que se le apareció durante la batalla de Alcóraz (Huesca) en el año 1096. Varios siglos después de muerto el conocido San Jorge. Para eso es santo ¿no? y los santos se pueden aparecer cuando ellos quieren.

I Exposición Nacional de Aerofilatelia se celebró en Zaragoza


La I Exposición Nacional de Aerofilatelia se celebró en Zaragoza en el año 1949, coincidiendo con las Fiestas del Pilar de aquel año y dentro de los actos de promoción de la ciudad. El evento se organizó en el recinto de la Feria Oficial y Nacional de Muestras de Zaragoza cerca del Parque Grande, que había abierto sus puertas pocos años antes, en 1941, y se consolidaba como un gran escaparate de carácter cultural, industrial y comercial. 

Con motivo de la exposición, se emitió una serie especial de viñetas conmemorativas en cuatro colores —azul, rojo, marrón y verde— que representaban la afición a la aerofilatelia, una disciplina filatélica dedicada al coleccionismo de sellos y correspondencia relacionados con la aviación y el correo aéreo. 

Estas emisiones no eran sellos postales de curso legal emitidos por Correos, sino viñetas privadas conmemorativas, utilizadas como recuerdo de la exposición y muy apreciadas hoy por los coleccionistas especializados.

La muestra tuvo gran repercusión en el ámbito filatélico español de posguerra, ya que era la primera exposición en España dedicada exclusivamente a la aerofilatelia, disciplina que había alcanzado relevancia internacional tras la Segunda Guerra Mundial gracias al auge de la aviación civil. 

Durante el evento se exhibieron colecciones privadas de gran valor, se realizaron conferencias y se organizaron actos en colaboración con las autoridades locales y la Sociedad Filatélica Aragonesa, que desempeñó un papel clave en su impulso. 

La I Exposición Nacional de Aerofilatelia de Zaragoza de 1949 marcó un precedente para posteriores celebraciones filatélicas en la ciudad, que a lo largo de la segunda mitad del siglo XX continuó acogiendo importantes certámenes, consolidando así una tradición de Zaragoza como sede filatélica de referencia en España.



Caesaraugusta, histórica, teórica e idílica


No es posible vivir en Zaragoza sin admitir y admirar que fuimos romanos o que incluso antes de que sus militares jubilados de las guerras recibieran de regalo esta zona para montar una ciudad de calma, ya estuvieron los íberos con unas pequeñas localidades en ambas orillas del Ebro (sobre la zona del Boterón y sobre Juslibol), aprovechando estas zonas ricas para la agricultura, por la unión de tres ríos caudalosos, lo que les permitía también pensar en un Puerto Fluvial.

No sabemos qué señal nos han dejado en nuestras propias identidades aquellos Íberos, los Romanos, los Árabes o los Cristianos viejos venidos de media Europa, junto a Judíos, Franceses y Vascos. Somos mezcla, y eso es, entre otras cosas, algo maravilloso pues nos permite tener una personalidad más marcada, más abierta y a la vez algo temerosa para gestionar la auto defensa de lo nuestro.

En la siguiente página hay un dibujo de una Zaragoza o Caesaraugusta teórica, idílica y rectangular aunque nunca fue tan realizada con reglas, escuadras y cartabones. Pero nos puede servir como ciudad idealizada de lo que en realidad querían que fuera nuestra ciudad, su nueva colonia. 

Dicen que en los últimos días del año 14 a.C. posiblemente el 23 de diciembre, se decidió asentar en las tierras en las que estaba la ciudad íbera de Salduie, una colonia con el nombre de Caesaraugusta, en donde los nuevo colonos fueran habitantes de pleno derecho. 

Esa nueva Colonia Caesar Augusta se la encomendó Cesar Augusto a a su general y allegado íntimo Marco Vipsanio Agripa, quien organizó la fundación de la ciudad, y en donde mandaron a vivir a soldados veteranos de las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina, licenciados tras la dura campaña contra astures y cántabros de una década antes.

Ni era casual el lugar ni la intención, pues se buscaba el doble deseo de garantizar la defensa del territorio Noreste e Interior de aquella España de la provincia tarraconense, a la vez que fijar en él la presencia de Roma. Zaragoza contaba con el estatus de colonia inmune, que le otorgaba determinados privilegios como el derecho a acuñar moneda o la exención del pago de impuestos.

La nueva colonia o ciudad ocupó una superficie de 44 hectáreas, delimitando una superficie de más de 900 x 500 m. en torno a dos ejes axiales de comunicación: el Decumano Máximo, actuales calles Mayor y Espoz y Mina y Manifestación, Este a Oeste, y el Cardo, que coincidía aproximadamente en su trazado con la calle de Don Jaime I Norte a Sur, aunque la finalización del Decumano en el límite sur sobre el actual Coso Alto, podría encontrarse en cualquier punto desde el Teatro Principal hasta la Puerta Cinegia (posiblemente más cerca de la zona del teatro) pues el trazado actual de la citada calle Don Jaime I en su mitad sur, data de una reforma del siglo XVIII. Las líneas rectas mandaban y marcaban desarrollos.

Una bella ciudad sobre la que hemos ido creciendo todos nosotros. Volveremos más veces sobre la Zaragoza romana, sin duda, y a explicar entre otros temas en dónde podría estar el nunca encontrado todavía Anfiteatro de Caesaraugusta, que haberlo tenía que haber, y que en este dibujo teórico se ha posicionado en las “afueras” del núcleo urbano amurallado, aunque hay varias teorías no documentadas en la actualidad.

18.8.25

La Puerta de Valencia, Romana o Alquibla, de Zaragoza


En las tres imágenes que vemos en esta entrada se observa la Puerta de Valencia de Zaragoza, también llamada Puerta Romana por ser la que en línea recta se podía interpretar como el camino natural hacia Roma, y que podemos observarla desde los dos lados, interior y exterior. 

Esta puerta también se llamó Puerta de Alquibla por ser a su vez la salida orientada hacia la Meca, como ciudad santa de los árabes. E incluso se la conocía como Puerta del Sol Naciente.

La primera imagen viendo la Puerta desde dentro, desde la Iglesia de la Magdalena, y la segundo viéndola desde fuera, desde el Coso. 

En esta última todavía se observa una tienda o comercio que actualmente es un bar. Hay que recordar que toda esta zona era el segundo Mercado de Zaragoza, tras el de la Puerta de Toledo, muy concurrido y con tenderetes que acompañaban a las tiendas fijas allí asentadas.

Las dos imágenes son del fotógrafo Santos Alvarez y Serra de alrededor de finales de 1866 o principios de 1867, pocas semanas o días antes de ser demolidas sus paredes y arco entre enero y febrero de1867, para dar a la plaza de la Magdalena el necesario desahogo y dejar al descubierto el frontispicio de la antigua Universidad de Zaragoza.

En el Museo arqueológico provincial de Zaragoza se conservan cuatro piedras sillares extraídas del derribo de este arco y sus edificios aledaños, leyéndose en todas ellas inscripciones romanas que nos muestran de que para ciertas obras públicas de Zaragoza se utilizaban piedras de la muralla romana que se iban desmontando.

Existen documentos que afirman que en el año 1155, en los laterales de la puerta, hubo dos torres que lindaban con viviendas particulares; en 1358 se realizaron obras de restauración; y en el año 1415 se produjo un incendio que afectó a la zona de su entorno. 

La puerta fue derruida casi en su totalidad durante los Sitios de Zaragoza (1808-1809) y erigida poco después, por su unión al Mercado de la plaza de la Magdalena que daba entrada, acorde con lo que dice José Blasco Ijazo. 

También en la propia Plaza de la Magdalena, en la zona izquierda mirando a la iglesia, se pueden ver sillares de esa puerta, que se conservan como muestra del lugar exacto de su construcción. En la fachada de un edificio declarado en ruina en el año 2025 y que espera ser consolidado por su valor histórico.

La estructura última de la Puerta de Valencia era sencilla, con arco de medio punto, de elevada altura para el paso de las caballerías y edificios adosados con balcones que se asomaban al Coso. 

Una imagen de esa puerta puede observarse en el mural pintado entre las calles Mayor y San Cristóbal, que recuerda su figura y recrea la vista al viandante en su paseo hacia el casco histórico y que dejo al final del artículo.

Nota.: La primera de las imágenes es de la Hemeroteca Municipal de Zaragoza










17.8.25

Cartel Zaragoza 1921. Casino Mercantil y Agrícola


El Casino Mercantil y Agrícola de Zaragoza, antes de que se convirtiera en un banco, era una institución cultural importante en Zaragoza, con una sala de exposiciones que podía variar de ubicación según la importancia de la misma, pero que junto a otras ya desaparecidas, eran un referente del Arte que llegaba a Zaragoza, una ciudad con mucha vida artística pictórica.

Este cartel es del año 1921, de una exposición que se hizo en la Sala de Exposiciones del Casino Mercantil, de Artista Vascos, decía que de Bilbao, lo que podría significar que no había de otras provincias vascas.

Desconozco el autor del diseño del cartel, pero en el mismo se dice que fue impreso en Zaragoza, en la famosa imprenta litografía Viuda de Portabella. Se conserva este ejemplar en el Museo de Bilbao.

5.8.25

La Casa Moneva, en el centro de Zaragoza


El Colegio Mayor Miraflores de Zaragoza, propietario por herencia de la Casa Moneva se ha propuesto arreglar y reabrir el caserón del escritor aragonés, que presume de un hermoso jardín y un salón inglés en el corazón de Zaragoza. 

Un palacete renacentista, que en realidad se trata de una fachada diseñada en 1925 por Juan Moneva y su hijo, Jaime, y con el apoyo incondicional de su buen amigo de la familia, el arquitecto Regino Borobio Ojeda.

Parece un palacio familiar del siglo XVI, pero en realidad es una casa familiar del año 1925, un edificio creado por la familia Moneva y con el apoyo de Regino Borobio en el entonces ya centro de Zaragoza, en la calle Sanclemente, cuando se estaba urbanizando lo que fue la huerta de Santa Engracia.

Mientras vivieron juntos fue el hogar del catedrático Juan Moneva y Puyol y su mujer Concha de Oro y Castro, y de sus hijos Jaime, Pilar y Lola. Jaime trabajó en la arquitectura del edificio. 

El zamorano (de origen) Juan Moneva fue escritor, químico, jurista, aragonesista y profesor de Derecho Canónico en la Universidad de Zaragoza y decano de la Facultad de Derecho de nuestra ciudad, siendo autor de una amplia y diversa obra de carácter jurídico, histórico y filológico y conocedor y defensor del Derecho Foral, impulsando además el estudio del aragonés pues siempre tuvo firmes convicciones aragonesistas desde una cultura marcadamente conservadora.

Como experto en Derecho Canónico litigó con el arzobispo cardenal Soldevila, por haber aprobado este la venta de la colección de tapices de La Seo que actualmente tenemos en el Museo de la Catedral, un negocio felizmente no llevado a término gracias a la denuncia de Juan Moneva.

Aquella casa palacete se hizo sobre los terrenos agrícolas de la familia Moneva que en parte fueron expropiados para la urbanización de toda la zona. Y en este mismo lugar había anteriormente una antigua casa de una familia Josef de Lahera (José de la Hera), llamado el Carpintero, un héroe de los Sitios y bisabuelo de Moneva.

Se hizo el edificio con la fachada de ladrillo, en estilo aragonés, con cuatro planta y un sótano o bodega, más un jardín interior que es el que vemos en la imagen, que ahora es más pequeño que cuando se construyó la casa.

Juan Moneva fue un jurista, político e intelectual muy conocido en la Zaragoza de la primera mitad del siglo XX, conservador que defendía los valores del pasado y reivindicaba una vuelta a la arquitectura tradicional zaragozana. De ahí que su casa pueda considerarse su propia manera de entender la arquitectura y la sociedad de su época.






17.7.25

Salvator Mundi en la Seo zaragozana


Heraldo de Aragón nos ofrece hoy, julio de 2025, la buena noticia de un nuevo relieve encontrado en la Seo de Zaragoza, muy posiblemente del siglo XV, conservado de forma excelente aunque muy sucio pero ya está restaurado, y que se puede ver en el Museo de Tapices de Zaragoza.

Es alabastro policromado, representando a Jesucristo como el "Salvador del Mundo" que se encontraba en uno de los sótanos de la propia Seo zaragozana. No se sabe de momento en qué lugar estuvo durante mucho tiempo colocado, pues por la suciedad se sabe que estaba a la vista en algún lugar, y tampoco se sabe si estuvo en la Seo o en otro espacio religioso. 

Se cree sin confirmar que pudo ser obra de Pere Joan, el autor de la primera fase del retablo mayor de la Seo, pues se cree que se construyó un Dios o un Salvator Mundi, que luego se desechó. Y sus colores parecen encajar con los utilizaron en el retablo mayor.

De momento, lo disfrutaremos, por su gran calidad.

5.7.25

Virgen del Pilar con el Niño de cuerpo entero y tamaño grande siglo XVI


Os dejo otro grabado muy antiguo de la Venida de la virgen a Zaragoza, que se encuentra en el Museo Británico de Londres y que se cree realizado a finales del siglo XVI.

La Virgen del Pilar con el Niño de cuerpo entero y tamaño grande, sobre un pilar pequeño y rodeada de cuatro figuras masculinas en oración a la derecha y otra a la izquierda, mientras un ángel toca un instrumento musical. Tenemos que entender que la figura masculina más grande sería Santiago.

Grabado de la Virgen del Pilar del año 1495. Posiblemente la primera representación


Este es posiblemente el grabado más antiguo que muestra a la Virgen del Pilar en el momento de su aparición a Santiago. Es de un libro titulado Triumpho de María de Martín Martínez de Ampiés, escritor y militar nacido en Sos del Rey Católico, e impreso en Zaragoza en el año 1495 en el taller de impresión de Pablo Hurus, que era un alemán, pero afincado en Zaragoza.

Zaragoza fue ciudad de grandes impresores desde siempre, y el trabajo de impresor en Zaragoza, una de las primeras actividades industriales que destacó desde nuestra ciudad a toda España. 

Mateo Flanco fue el primer impresor documentado en Zaragoza y, por extensión, uno de los primerísimos de toda la Corona de Aragón y de España. Desde 1475 se sabe que tenía taller en Zaragoza. 

Los hermanos Pablo y Juan Hurus, de Constanza (Alemania), se instalaron en Zaragoza hacia 1484, aumentando la calidad de sus trabajos con la incorporación de ilustraciones con grabados de madera y utilizando papeles de más calidad en sus impresos. 

Luego llegó Jorge Coci (Georg Koch en su alemán natal) que es el heredero directo de la tradición germánica y la figura que dominará por completo el panorama de la imprenta en Aragón durante la primera mitad del siglo XVI. Empezó como trabajador en la imprenta de los hermanos Hurus y luego se independizó en el año 1501.

Los tres representan la importancia histórica de la imprenta en Aragón y en España. Mateo Flando, Pablo y Juan Hurus y Jorge Coci.

4.7.25

Monumento a Basilio Paraíso en el Parque José Antonio Labordeta


En el año 1908 se celebró en Zaragoza la Exposición Hispano Francesa, acto que como en todos estos casos, cambió y modernizó el aspecto de nuestra ciudad. Debido al éxito de esta Exposición, el Ayuntamiento de la ciudad pensó al finalizar con éxito, en construir un monumento al organizador de la misma, don Basilio Paraíso. 

Para realizar la obra se contrató a dos escultores catalanes, los hermanos Oslé (Miguel y Luciano), siendo la obra arquitectónica diseñada por el arquitecto Ricardo Magdalena Gallifa, hijo del arquitecto encargado de la Exposición Hispano-Francesa, don Ricardo Magdalena Tabuenca.

El monumento fue inaugurado el 16 de enero de 1910 en la confluencia del actual Paseo de Pamplona (antiguamente Paseo de La Lealtad) con la Plaza de Basilio Paraíso. En esa ubicación estuvo hasta que por motivos urbanísticos fue desmantelado en 1947 y colocada cuatro años más tarde en el lugar en el que hoy se encuentra en el Parque Grande José Antonio Labordeta, al final de la Avenida de los Bearneses y del parque. 

Una zona que en los años 50 y 60 del siglo XX era muy utilizada por los zaragozanos para ir a merendar y cenar en verano los días festivos o de fin de semana, juntándose con amigos y familiares.

En la imagen solo vemos el Tercer Cuerpo del grupo alegórico de Zaragoza, con un león entre el Comercio y la Industria. En su parte frontal se puede ver la escultura del homenajeado y sobre su cabeza la inscripción PAX (llamado también por este motivo el monumento dedicado a la Paz). 

En el segundo cuerpo del monumento hay unos bajorrelieves, y la inscripción con la fecha de la Exposición Hispano-francesa: MCMVIII. Culmina el monumento con un grupo de tres figuras, formado por un león de bronce (símbolo de Zaragoza) flanqueado por dos niños desnudos y regordetes, alegorías del Comercio que va con un casco de Mercurio, y el de la Industria que llevaba una estatuilla de la Victoria en la mano, pero que hoy está desaparecida.

26.6.25

Zaragoza 1984, contra la OTAN


Ahora que hablamos de la OTAN en primer plano de la actualidad, tenemos que recordar que España hizo un referéndum para salirnos, y que en Zaragoza hubo en aquellos meses un buen número de manifestaciones diversas para plantear posiciones a veces encontradas.

Este cartel del año 1984 refleja la intensa movilización en España entre los años 1983 y 1986, y el cartel se sitúa en ese contexto político y social, anterior al referéndum, en plena campaña de presión social.

El referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN se celebró el 12 de marzo de 1986, pero ya desde 1981-1982 se organizaban protestas y campañas por parte de colectivos pacifistas, especialmente en ciudades con bases militares o simbología antimilitarista como Zaragoza con la base aérea compartida con EE.UU.).

El cartel es de una manifestación convocada en Zaragoza el domingo 20 de mayo a las 12:30 horas, organizada por el Colectivo por la Paz y el Desarme, con el lema central: “Por un referéndum claro ya para salir de la OTAN. Desmantelamiento de la BASE.”

20.6.25

Las ciudades más antiguas de España


Un pequeño detalle accesorio, sobre la historia de Zaragoza. Unos sellos en conmemoración del segundo milenario del nacimiento de la ciudad romana aunque ya antes existía como ciudad íbera. 

Estas podrían ser la edad de fundación de las diferentes ciudades españolas más antiguas.

Cádiz (fundada en 1104 a.C. por fenicios)

Huelva (siglo X a.C., fenicios y tartesios)

Jaén (siglo X a.C., íberos)

Sevilla (siglo VIII a.C. tartesios, aunque con poblamiento anterior, y fundación romana en el siglo I a.C.)

Almuñécar (siglo VIII a.C., fenicios)

Adra (siglo VII a.C., íberos)

Ibiza (654 a.C., fenicios/cartagineses)

Málaga (siglo VII a.C., fenicios)

Coria (siglo VII a.C., vettones)

Granada (siglo VII a.C., íberos)

Zaragoza (siglo VII a.C., los íberos, aunque la ciudad romana se funda en el año 14 a.C.)

Ávila (siglo VII a.C., vettones)

Lérida (siglo VI a.C., íberos)

Tarragona (siglo V a.C., íberos, fundación romana en el siglo III a.C.)

Salamanca (siglo IX a.C., celtas, fundación romana posterior)

Alicante (siglo IV a.C., cartagineses)

Barcelona (siglo VI a.C., íberos, fundación romana en el siglo I a.C.)

Valencia (138 a.C., romanos)

Córdoba (171 a.C., romanos, sobre asentamiento íbero anterior)

Cartagena (227 a.C., cartagineses, sobre asentamiento íbero anterior)




17.6.25

En la plaza Aragón de Zaragoza está la estatua de Fausto de Elhuyar


En la fachada del actual edificio del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza hay cuatro esculturas de grande figuras del pensamiento de finales del siglo XIX, sentados en sillones a modo de personajes que dan entrada el conocimiento, representando lo mejor de nuestra sociedad.

Hay uno en concreto que hoy resulta mucho más complicado de entender, pues no es aragonés, el único de los cuatro que no es aragonés, y no parece de entrada ser un personaje muy conocido.

Hablo de Fausto de Elhuyar que casi nadie de los zaragozanos que pasamos a su lado sabemos quien es o qué representa en ese lugar tan importante en la ciudad. Era un edificio para enseñar la Medicina y las Ciencias Naturales, y de hecho alberga el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza.

Fausto Fermín de Elhuyar fue elegido no tanto por su relación con Zaragoza o Aragón (no era aragonés), sino como representante de la Ciencia experimental y moderna en España, especialmente de la química aplicada a la minería y la metalurgia, en una época en la que el país buscaba modernizar su imagen científica y académica.

Su presencia allí honra su importancia como pionero del estudio de los minerales y metalurgia en España, por ser además junto a su hermano los descubridores del wolframio o tungsteno, el único elemento químico español y que se utiizaba en medicina, y por su papel como fundador del Real Seminario de Minería, donde se formaron ingenieros clave para el desarrollo industrial español.

Corrida de Pascua en la Zaragoza de 1954


Este es un cartel de la Corrida de Pascua en Zaragoza, una corrida del año 1954 con tres toreros entonces de renombre para un festejo al que acudían en aquellos años de bastante necesidad económica, lo más potente económicamente, no solo de nuestra ciudad sino de Aragón y de provincias cercanas.

Aparicio era Julio Aparicio Martínez, padre del actual torero Julio Aparicio "Hijo", el más clásico de aquellos tres toreros. Jumillano era Emilio Ortuño “Jumillano”, un torero salmantino más atrevido que clásico, y Manuel Jiménez Díaz llamado "Chicuelo II" era un torero muy popular, atrevido en sus lances y muy diferente al primero.