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4.8.26

Mercado Central de Zaragoza al descubierto




Lo que vemos en la imagen es un detalle del Mercado Central de Zaragoza, cuando se montaba en el mismo lugar que ahora, pero al aire libre, sin tener edificio que lo resguardara de las inclemencias del tiempo.

Cada vendedor tenía su espacio, todo aquel lugar vacío de viviendas en un ensanchamiento de las calles, estaba dividido por secciones, y con las inclemencias del tiempo, unos vendían y otros compraban. Es verdad que en los porches que había y que en algunos casos todavía sobrevives, se ponían algunos vendedores y al menos ellos sí estaban resguardados.

El actual Mercado Central de Zaragoza, también conocido como Mercado de Lanuza, se inauguró el 24 de junio de 1903, el proyecto fue obra del arquitecto Félix Navarro, uno de los principales representantes del modernismo en Aragón, y su estructura de hierro, vidrio y cerámica lo hace único en su estilo, inspirado en los grandes mercados europeos de la época, como el ejemplo de Les Halles en París.

11.9.25

Memorial a la Víctimas del Franquismo y la Guerra Civil en el Cementerio de Zaragoza


El Memorial a la Víctimas del Franquismo y la Guerra Civil que hay en el Cementerio de Zaragoza, fue  diseñado por Fernando Bayo, Miguel Angel Arrudi y José Mª Castejón y documentado por los historiadores de la Universidad de Zaragoza: Julian Casanova, Angela Cenarro, Julita Cifuentes, Mª Pilar Maluenda y Mª Pilar Salomón.

Nos recuerda a las víctimas del franquismo y, en especial, a las 3.553 personas de todas las edades —desde los 13 a los 84 años— que de 322 municipios españoles fueron ejecutadas durante la Guerra Civil de 1936 hasta el 20 de agosto de 1946, fecha del último fusilamiento, en la tapia trasera del cementerio de Zaragoza junto a lo que hoy es el Mausoleo de Joaquín Costa, y cuyos restos fueron encontrados en dos grandes fosas comunes en 1979, escondidos y olvidados durante más de cuatro décadas.

5.8.25

La Casa Moneva, en el centro de Zaragoza


El Colegio Mayor Miraflores de Zaragoza, propietario por herencia de la Casa Moneva se ha propuesto arreglar y reabrir el caserón del escritor aragonés, que presume de un hermoso jardín y un salón inglés en el corazón de Zaragoza. 

Un palacete renacentista, que en realidad se trata de una fachada diseñada en 1925 por Juan Moneva y su hijo, Jaime, y con el apoyo incondicional de su buen amigo de la familia, el arquitecto Regino Borobio Ojeda.

Parece un palacio familiar del siglo XVI, pero en realidad es una casa familiar del año 1925, un edificio creado por la familia Moneva y con el apoyo de Regino Borobio en el entonces ya centro de Zaragoza, en la calle Sanclemente, cuando se estaba urbanizando lo que fue la huerta de Santa Engracia.

Mientras vivieron juntos fue el hogar del catedrático Juan Moneva y Puyol y su mujer Concha de Oro y Castro, y de sus hijos Jaime, Pilar y Lola. Jaime trabajó en la arquitectura del edificio. 

El zamorano (de origen) Juan Moneva fue escritor, químico, jurista, aragonesista y profesor de Derecho Canónico en la Universidad de Zaragoza y decano de la Facultad de Derecho de nuestra ciudad, siendo autor de una amplia y diversa obra de carácter jurídico, histórico y filológico y conocedor y defensor del Derecho Foral, impulsando además el estudio del aragonés pues siempre tuvo firmes convicciones aragonesistas desde una cultura marcadamente conservadora.

Como experto en Derecho Canónico litigó con el arzobispo cardenal Soldevila, por haber aprobado este la venta de la colección de tapices de La Seo que actualmente tenemos en el Museo de la Catedral, un negocio felizmente no llevado a término gracias a la denuncia de Juan Moneva.

Aquella casa palacete se hizo sobre los terrenos agrícolas de la familia Moneva que en parte fueron expropiados para la urbanización de toda la zona. Y en este mismo lugar había anteriormente una antigua casa de una familia Josef de Lahera (José de la Hera), llamado el Carpintero, un héroe de los Sitios y bisabuelo de Moneva.

Se hizo el edificio con la fachada de ladrillo, en estilo aragonés, con cuatro planta y un sótano o bodega, más un jardín interior que es el que vemos en la imagen, que ahora es más pequeño que cuando se construyó la casa.

Juan Moneva fue un jurista, político e intelectual muy conocido en la Zaragoza de la primera mitad del siglo XX, conservador que defendía los valores del pasado y reivindicaba una vuelta a la arquitectura tradicional zaragozana. De ahí que su casa pueda considerarse su propia manera de entender la arquitectura y la sociedad de su época.






6.7.25

La Puerta del Carmen de Zaragoza en 1927


Este fotograma de una película de Tramullas que conserva y ha restaurado La Filmoteca Nacional, nos muestra una Zaragoza de más de un siglo de historia.

El 18 de mayo de 1927 la zaragozana Puerta del Carmen se estrena sin sus laterales, libre de los muros que la cerraban por ambos lados.

La película que filma Tramullas recoge discursos y desfiles y, también, al final, los saludos y sonrisas del público de la ciudad celebrando el momento.

Son nuestros abuelos o bisabuelos, es una Zaragoza algo distinta y los que han logrado que hoy la sigamos pudiendo mejorar.

16.6.25

Habitantes de la ciudad de Zaragoza, a lo largo de su historia


En la fundación de la colonia ciudad de César Augusta (en el año 14 a.C.) con veteranos legionarios que llegaron a estos espacios en donde ya existían algunas viviendas en las que convivían ciudadanos íberos, la población inicial era modesta y se calcula que en el primer siglo de funcionamiento de la ciudad el número de habitantes se movería entre los 3.000 y a lo sumo las 5.000 personas. 

Hoy, en el año 2025, somos ya la cuarta ciudad española y superamos los 700.000 habitantes desde hace varios años aunque no lo muestren las estadísticas, pues a diferencia de otras ciudades, en la nuestra, en Zaragoza, hay muchos vecinos que prefieren seguir empadronados en sus localidades de origen de pueblos aragoneses.

Con el auge demográfico romano ya asentados en la actual Zaragoza, consolidación como ciudad romana próspera, con la construcción del Foro, termas, teatro, puentes, y hablamos hasta el siglo III ó IV de nuestra era, el número de vecinos de la ciudad se movería entre los 8.000 y 15.000 habitantes. 

Cosa curiosa es que el Teatro romano de Zaragoza que se hizo en el siglo I, cuando la ciudad tendría menos de 10.000 habitantes, tiene una capacidad máxima de 6.000 espectadores. Se hizo pues pensando en esa ampliación rápida de la ciudad de los dos o tres primeros siglos de existencia.

A partir del siglo IV y por inestabilidades económicas y políticas, se cree que descendió la población para moverse entre los 5.000 y los 10.000 habitantes. Un descenso notable que ya solo se superaría con la invasión árabe a partir del 711 cuando según algunos datos aquella Zaragoza tenía menos de 10.000 habitantes y que empezó a crecer lentamente al principio, hasta llegar a unos 15.000 habitantes sobre el siglo X.

A partir de la independencia de Zaragoza del Califato de Córdoba, la ciudad creció de forma importante y a principios del siglo XII es muy posible que nuestra ciudad se moviera entre los 17.000 y los 25.000 habitantes.

Con la Reconquista cristiana volvieron a bajar los ciudadanos que habitaban Zaragoza, y entre expulsiones, guerras y pestes, en algunos momentos de aquellas décadas no se superaban los 15.000 habitantes en la ciudad.

Ya en el siglo XV parece que Zaragoa volvió a resurgir con fuerza desde esos números que estaban en torno a los 15.000 vecinos para crecer en un siglo hasta los más de 20.000. el Censo del año 1548 ya habla de 25.000 vecinos.

En el año 1725 se reflejan sobre unos 30.000 habitantes, para pasar en el año 1787 a unos 43.000 habitantes. La ciudad crecía bajo los Borbones. Ya en el año 1808, antes de Los sitios de Zaragoza, se hablaba de una ciudad de unos 55.000 habitantes, que se quedaron en unos 12.000 tras los dos Sitios de 1808 y 1809.

A finales de ese siglo XIX ya podíamos hablar de unos 60.000 zaragozanos para crecer en pocos años a los 100.000 vecinos con la revolución industrial y el crecimiento urbano y el ferrocarril. En 1960 tenía unos 300.000 habitantes y en 1980 los 600.000 lo que nos da una idea de su rápido crecimiento en el último siglo.


La Peste en Zaragoza, del año 166


Aunque no hay una inscripción directa que lo indique, las excavaciones en el casco antiguo (Foro, puerto fluvial, cloacas) muestran que a finales del siglo II hubo cierta paralización del desarrollo urbano y reorganización de espacios, lo que podría coincidir con los efectos colaterales de la pandemia, la peste que asoló Hispania a partir del año 166 d.C. y que es conocida como la Peste Antonina, también llamada plaga de Galeno, por el médico que la describió y que vemos en la imagen.

Aunque no tenemos documentación detallada, sí se puede afirmar con bastante certeza que afectó también al Valle del Ebro, aunque de manera difícil de cuantificar. Fue una de las primeras grandes pandemias que azotaron el Imperio Romano. 

Se extendió entre el 165 y el 190 d.C., comenzando con las tropas romanas que regresaban de campañas en el Próximo Oriente (especialmente en la guerra contra los partos por Mesopotamia). 

Los síntomas descritos por el médico Galeno eran preocupantes desde el inicio de la enfermedad, como fiebre alta, diarrea, erupciones cutáneas, garganta inflamada, lo que apunta a que probablemente fue una pandemia de viruela o sarampión, para la que no estaba preparada la población.

Aunque no hay registros arqueológicos directos o escritos que confirmen un brote específico en Zaragoza o en el Ebro, la red de comunicación romana (vías, comercio, ejército) hacía inevitable que la peste se propagara a lo largo de todo el Imperio, incluida Hispania, y por ello hay razones para pensar que sí afectó al Valle del Ebro, tanto a Zaragoza (Caesaraugusta) como a otras ciudades del valle estaban muy conectadas por la Vía Augusta, que unía Tarraco con el interior, por el río Ebro como vía natural de transporte y comercio, y por su papel como centro militar y administrativo.

Sí sabemos que en estas zonas hubo unos efectos reales que indican que por el Valle del Ebro sí hubo contagios fuertes de esa llamada Peste. Un descenso de la población, tanto urbana como agrícola, una parálisis del comercio y obras públicas, incluso un posible abandono temporal de villas rurales o núcleos menores.

Pero a su vez sabemos que a Hispania le afectó menos que a otras zonas de aquella Europa, de donde dicen que en la ciudad de Roma morían todos los días más de 2.000 personas.

Sabemos también que en las misma fecha hubo una crisis religiosa por todo el imperio incluida Hispania, pues los romanos interpretaban las pestes como castigos divinos, lo que alimentó cultos nuevos o místicos como castigo a sus Dioses que habían permitido las enfermedades.

Goya y la plaza de toros de Zaragoza


Entender por qué Francisco de Goya decidió crear una serie de grabados sobre la Tauromaquia puede resultar complejo desde la perspectiva del siglo XXI. Hoy en día, muchos ven esta práctica con distancia o rechazo, lo que dificulta tanto su comprensión como su justificación. Pero para valorar adecuadamente esta serie artística de Goya en la que incluyó algunas estampas tomadas en Zaragoza, es fundamental viajar al siglo XVIII y principios del XIX, el contexto en el que vivió el artista aragonés.

Goya, los grabados y la necesidad de vender arte

Goya necesitaba vender su obra para vivir. Como cualquier artista de su tiempo, debía adaptarse a los gustos de la sociedad si quería sobrevivir económicamente. Y en esa época, la tauromaquia era uno de los espectáculos más populares, especialmente en ciudades como Madrid o Zaragoza, su provincia natal.

Los toros y las comedias eran prácticamente los únicos entretenimientos públicos de masas, y gozaban de enorme aceptación entre las clases medias y altas. La tauromaquia no solo era vista como espectáculo, sino como parte de una cultura arraigada en la vida social y festiva de la época.

El origen del coso taurino de Zaragoza

En Zaragoza, la tradición taurina tiene raíces muy profundas. En 1761, la Sitiada o Gestora de la Real Casa de la Misericordia decidió construir una plaza de toros fija, para financiar su labor social con los niños sin hogar. Esto implicaba reconocer el valor económico de la tauromaquia para sostener instituciones benéficas.

Fue Ramón de Pignatelli quien, en 1764, llegó a un acuerdo con el Gremio de Carpinteros de Zaragoza para levantar la plaza en un solar situado cerca del Portillo, en la salida hacia Madrid. Aquellos terrenos, unas eras dedicadas hasta entonces a la trilla del cereal, fueron el lugar elegido para construir la Plaza de la Misericordia, espacio que todavía está en uso hoy en día.

La estructura fue diseñada con capacidad para 7.800 espectadores, una cifra notable para una ciudad de apenas 40.000 habitantes. El coste de la obra fue de unas 34.000 libras jaquesas, y el gremio incluso donó las últimas 1.600 libras del cobro a plazos como gesto solidario.

A partir de las Fiestas del Pilar de 1764, comenzaron los festejos taurinos en Zaragoza, que no siempre eran corridas tal como las entendemos hoy. Eran a menudo una mezcla de espectáculos, teatro y ritual, donde la lucha entre el hombre y el toro —y a veces también los caballos— adquiría formas diversas.

Goya y la Tauromaquia: entre la crítica y el documento gráfico

Volviendo a Goya, su serie de grabados "La Tauromaquia" fue publicada en 1816. En ella encontramos, por ejemplo, la estampa número 18 titulada: "Temeridad de Martincho en la Plaza de Zaragoza", un aguafuerte con aguatinta que muestra una escena cargada de tensión, sin idealización ni ornamento.

Goya no presenta estas escenas como una apología del arte taurino. Al contrario, muchas de sus imágenes reflejan la crudeza, el dolor y el dramatismo del espectáculo, mostrando más bien un relato crítico o documental de la historia de la tauromaquia en España —desde tiempos medievales hasta su época— que una glorificación del toreo.

Sus grabados pueden interpretarse como una reflexión sobre la violencia, el riesgo y el carácter ritual de la lidia, más que como una exaltación de la fiesta. Eran estampas que se vendían bien, casi como recuerdo para los aficionados, pero en ellas subyace una mirada ambigua, a veces incómoda.

25.3.25

Sisenando, rey nombrado en Zaragoza


Zaragoza también ha sido ciudad en donde se han proclamado Reyes de la España histórica aunque nos e llamara España por aquellos años. El Rey Sisenando fue el rey de los visigodos en Hispania desde el año 631 hasta su muerte en el 636.

Sisenando es una figura importante en la historia visigoda, y llegó al poder tras derrocar a Suintila en el año 631. Contó con el apoyo del rey franco Dagoberto I, a quien se dice que pagó una gran suma de oro por su ayuda. 

Sisenando fue proclamado rey en Zaragoza el 26 de marzo de 631, tras liderar una revuelta contra el rey Suintila con la ayuda del rey franco Dagoberto I. Sisenando logró tomar Zaragoza en aquel momento y fue en aquella Zaragoza en donde se proclamó rey de los visigodos.

El evento más significativo asociado con el reinado de Sisenando fue la celebración del IV Concilio de Toledo en el año 633. Este concilio fue de gran importancia tanto para la Iglesia como para el reino visigodo. Se unificó la liturgia visigoda. 

Se establecieron normas para la elección de los reyes, buscando evitar la sucesión hereditaria y favoreciendo la elección por los nobles y obispos. Esto, aunque buscaba la estabilidad, a menudo generó luchas por el poder. Se tomaron medidas contra los judíos. Se reforzó el papel de la Iglesia en la administración y la sociedad visigoda.

El reinado de Sisenando duró poco, solo cinco años. Después de su muerte en Toledo en el 636, le sucedió Chintila. Su figura es relevante para entender la historia del reino visigodo en la península ibérica durante el siglo VII, especialmente por su papel en el trascendental IV Concilio de Toledo, aunque estuvo pocos años de Rey.

Su familia pertenecía a la importante nobleza goda asentada en la provincia de Narbona o Septimania. Otros miembros de la misma fueron Sclua (muerto después de 638) y Pedro (muerto después de 633). Ambos ocupaban sendas sedes episcopales septimanas bastante antes del ascenso de su pariente al trono godo: el primero la de Narbona y el segundo la de Béziers. Por ello cabe suponer que el asiento principal del linaje se encontraba en las tierras de Sur de Francia

Hacia finales del 630 la oposición entre godos generó una rebelión abierta en Septimania bajo el liderazgo de Sisenando, tal vez duque de esa provincia. Con el apoyo militar (comprado o alquilado) del rey merovingio Dagoberto I de Neustria, el ejército septimano de Sisenando entró con facilidad en tierras hispánicas, sumando en su avance a numerosos soldados de sus zonas conquistadas, incluido el propio hermano de Suintila, Geila.

Cuando los rebeldes alcanzaron Zaragoza al mando de Sisenando, el propio Suintila y sus más allegados se entregaron sin combatir, ante el abandono de sus propias tropas. El 26 de marzo del 631 era reconocido como rey Sisenando en Zaragoza, como ya hemos comentado, delante de sus tropas victoriosas.

No se tienen datos sobre los últimos años del reinado de Sisenando, pero no debió estar mucho tiempo en Zaragoza. El Rey Sisenando se mantuvo dentro de los límites marcados por la potente aristocracia laica y eclesiástica que le apoyaba, la misma que en diciembre del 633 le había legitimado. De esta forma logró morir en paz y por causas naturales el 12 de marzo del 636 en Toledo.

La Universidad de Zaragoza conserva el cuadro que vemos arriba, hecho por Bernardino Montañés de un teórico rey Sisenando, pintado en el año 1856 y propiedad del Museo del Prado.

19.3.25

Aragoneses en la Historia. Francisco de Goya


En 1904, Ricardo Muther, un destacado historiador de arte alemán, escribió una monografía dedicada a Francisco de Goya, el genio aragonés cuyas pinceladas habían trascendido fronteras y épocas. Muther, conocido por su visión panorámica del arte mundial, se sumergió en la vida y obra de Goya, analizando sus formas, su técnica y el contexto histórico que lo rodeaba.

"El arte de Goya es el reflejo de una España convulsa, de una sociedad en transición, de una época de luces y sombras", escribió Muther en el inicio de su obra. Y no le faltaba razón. Goya vivió en una España marcada por la Inquisición, las guerras napoleónicas y la lucha entre tradición y modernidad. ¿Cómo no iba a influir todo ello en su obra?

Muther fue uno de los historiadores de arte alemanes más influyentes de su tiempo, aunque su estilo directo y apasionado lo hizo más popular entre el público general que entre la élite académica. Su obra sobre Goya es un testimonio de su capacidad para conectar el arte con la historia, para entender cómo las circunstancias sociales y políticas moldean la creatividad de un artista.

La pregunta que Muther nos invita a reflexionar es sencilla pero profunda: 

¿Cómo influyó la época vivida por Goya, en su obra total? 

¿Hubiera sido muy diferente la obra de Goya si la España que conoció hubiera sido distinta?

La respuesta es un viaje a través de esa España del siglo XVIII y principios del XIX, una nación que oscilaba entre la grandeza imperial y la decadencia, entre la Ilustración y el oscurantismo. 

Goya fue testigo de la Revolución Francesa, de la invasión napoleónica, de la represión fernandina. Y todo ello se refleja en su obra, desde los retratos de la corte hasta las pinturas negras, desde los grabados de "Los Caprichos" hasta "Los Desastres de la Guerra".

Goya no fue un mero espectador de su época, sino un cronista incisivo, un crítico mordaz, un visionario que supo captar la esencia de la condición humana en tiempos turbulentos, un fotógrafo sin cámara de sus tiempos. 

Su obra es un testimonio de la capacidad del arte para trascender las circunstancias, para conectar con el espectador a través del tiempo y el espacio. En definitiva, la obra de Goya no se entiende sin su contexto histórico. Muther lo comprendió así, y su monografía es una invitación a explorar la relación entre el arte y la vida, entre la creatividad y la historia.

25.12.24

Os damos las gracias por vuestras lecturas y apoyos


Queridos lectores y lectoras, muchas gracias por vuestras 200.000 visitas, las que habéis realizado este año 2024 a los dos blog en los que hablamos de Zaragoza y Aragón. Este de Zaragoza y sus Historias, y el de Zaragonés.

Son cifras que nos animan a seguir pues aquí intervienen varias personas amigas, siempre escribiendo desde su libertad, sin indicaciones de nadie ni de nada, de forma altruista y con ganas de seguir.

Este número de visitas nos indica que un tema que podría parecer menor en la inmensidad de Internet —como es hablar o escribir de Aragón y de Zaragoza— también tiene un hueco y que debemos cuidar.

Sin vosotrxs, esto no tendría sentido, y os puedo asegurar que nuestros espacios vitales, nuestra historia vieja o nueva, bien se merecen que las conozcamos y levantemos la idea de que son maravillosos lugares para nuestros hijos y nietos.

En la imagen de arriba, vemos un ejemplo de lo que hicieron otros zaragozanos por nosotros, otros aragoneses por cuidar sus ideas, sus territorios, sus historias. Han llegado sus trabajos hasta nuestros días. Por ellos, también por ellos y por nuestros hijos y nietos, amar Aragón y Zaragoza es un trabajo bien hecho.

Gracias.

8.12.24

Cómo se inicia la Guerra de la Independencia en Zaragoza

Del libro “Los guerrilleros de 1808. Historia popular de la Guerra de Independencia” de Rodríguez Solís y escrito a finales del siglo XIX, os dejo una líneas que se refieren al inicio de la guerra en Zaragoza, de los primeros compases de la defensa y de la creación del proceso militar de defensa. 

Personalmente creo que todos se equivocaron con España, aunque sin duda hay que entender aquellos momentos, a aquellos zaragozanos que no pudieron valorar por falta de información real, qué le interesaba más a la España de aquellos años. 

Pero eso es otra historia, casi nunca escrita.
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Al mismo tiempo que se sublevaba Oviedo, en Zaragoza los habitantes que ya habían demostrado el odio hacia Godoy arrastrando por las calles su retrato el dia de su caída por no poder arrastrar su persona, desde el día 2 de mayo de 1808 con los sucesos sangrientos de Madrid era una situación de ánimo, imposible de pintar, en una Zaragoza que había aumentado su agitación popular tras la llegada del brigadier don José Palafox y Melci, hijo segundo de los Marqueses de Lazán, una de las familias más ilustres de Aragón, venido de Bayona con instrucciones de Fernando para la Junta que debía reunirse en Zaragoza.

Palafox de acuerdo con su célebre patriota Jorge Ibort (conocido vulgarmente como Tío Jorge) junto de don Valero Borja quien cumpliendo con su palabra no había dejado de trabajar p0or la revolución desde su llegada a Zaragoza, y de los jefes de Fusileros de la provincia: don Antonio y don Jerónimo Torres, el capitán de Artillería don Ignacio López, de su antiguo maestro el padre Boggiero y del famoso Calvo de Rozas, preparando el alzamiento desde su retiro de la Torre de la Alfranca, no lejos de Zaragoza.

Los grupos de vecinos zaragozanos que diariamente se formaban en el Coso y se reunían en la Casa de Correos, al llegar el día 24 de mayo en la Gaceta con las renuncias de Bayona, prorrumpiendo en gritos de indignación y se dirigieron al palacio del Capitán General don Jorge Juan Guillelmi, pidiendo armas.

Guillelme, que además de irresoluto era de procedencia extranjera, quiso negarse, pero el pueblo con carácter amenazante  obligó al general quien entregó los fusiles que estaban en la aljafería y puso al mando a su segundo el general don Carlos Mori. 

Este general quiso ganarse los favores del pueblo accediendo al nombramiento de una Junta, pero don Valerio Borja ayudado por el tío Jorge resueltos ambos a que esta Junta tuviera un jefe aragonés y que este fuera el ínclito Palafox, acudieron a buscarlo a La Alfranca y Mori tuvo que ceder el mando. 

Palafox era muy joven, no superaba los 28 años de edad, alto, gallardo, de maneras airosas, valeroso, activo, culto e ilustrado y que ejercía sobre sus gentes con las que lo habían tratado una fascinación irresistible.

El primer acto de Palafox fue convocar las Cortes de Aragón según el antiguo fuero para el día 9 de junio de 1808 y entretanto decretó el alistamiento general, organizó cinco Tercios, a cuyo frente y mando puso a los oficiales ya retirados que había en esos momentos en Zaragoza.

La guarnición militar en aquellos momentos en Zaragoza era muy escasa, pues sólo existía una compañía de fusileros de la provincia (cinco oficiales, 11 sargentos, 21 cabos y 168 soldados), 60 artilleros, un escuadrón de Dragones del Rey y 29 oficiales retirados. Tan sólo el material de guerra era suficiente pues en los almacenes había 22.000 fusiles y 75 piezas de artillería, la mayor parte de cuatro y de ocho.

En el manifiesto que publicó Palafox el día 31 de mayo, hacía responsable de la situación a Napoleón y a su familia, a sus oficiales y soldados, de la seguridad de Fernando y la Real Familia, así como de los atropellos que cometieron sus tropas, y aludiendo a la antigua forma de elegir a sus Reyes, Aragón fijó el derecho del Archiduque Carlos de Austria (al igual de Castaños en Andalucía) de ocupar el Trono Real en España, como nieto de Carlos III, y el del Príncipe de Sicilia en caso de un atentado contra la Familia Real.

Se realizó la reunión de las Cortes de Aragón, como si de la última vez no hubiera transcurrido un siglo, viniendo 33 Diputados en representación de los Cuatro Brazos (nueve por el Eclesiástico, nueve por los Hijosdalgos, siete por la Nobleza. 

Ocho por las Ciudades de voto en Cortes), quienes una vez aprobados todos los actos llevados a cabo ante de la reunión y de conceder un amplio voto de confianza a Palafox, se retiraron dejando una Junta de seis para que le auxiliase en su trabajo a Palafox.

Huesca, que arrastrada por el entusiasmo patriótico había dado muerte a su gobernador Clavería al acusarlo de francés, secundó el levantamiento de Zaragoza. Lo propio que Teruel y todas las poblaciones de Aragón.

Palafox, fuerte con el voto de los diputados y con los donativos y ofrecimientos que recibía, desplegó una gran actividad y su valerosa energía, poniendo en Estado de Defensa la ciudad de Jaca y los castillos y pasos de frontera con Francia, armó a los habitantes de los valles y a los montañeses del Pirineo, aumentó las fuerzas militares militares y las dirigió hacia Castilla y Navarra, por donde temían la invasión de los franceses ansiosos de apoderarse de Zaragoza.

7.12.24

Las 10 ciudades que se llaman Zaragoza repartidas por el mundo

No hay solo una Zaragoza única en el mundo, la capital de Aragón, la nuestra, la más cercana a este blog no está sola. 

Tenemos hasta otras 9 ciudades más con el nombre de Zaragoza, localizadas por el mundo.

Zaragoza del Departamento de La Libertad, en El Salvador

Zaragoza del Departamento de Chimaltenango en Guatemala

Zaragoza del Departamento de Antioquia en Colombia

Zaragoza del Estado de Coahulla en México

Zaragoza del Estado de San Luis Potosí en México

Zaragoza en el Estado de Puebla en México

Zaragoza en la Provincia de Pangasinan en Filipinas

Zaragoza en el estado de Veracruz Llave en México y

Zaragoza de Guadalupe en el Estado de México en México

En la imagen vemos el centro de la ciudad de Zaragoza de Guadalupe de México

17.11.24

Diez arquitectos históricos de Zaragoza


En este otoño e invierno de 2024 podemos ver en el Palacio de Montemuzo una Exposición de Cartografía de una Ciudad Mutante, en donde muy bien montada se nos muestran planos de la ciudad de Zaragoza de los años entre la Guerras de la Independencia y la mal llamada Guerra Civil, entre 1809 y 1939.

Y en dicha exposición se hace un pequeño homenaje a diez de los arquitectos que trabajaron en esos años porque Zaragoza fuera una ciudad importante, aunque a veces debemos reconocer que destruimos excesivas oportunidades, paseos, edificios, urbanismo histórico.

Sin entrar en críticas, hay que recordar a José de Yarza Miñana, Joaquín Gironza Jorge, Miguel Jelimer y Germá, Segundo Diaz Gil, Ricardo Magdalena Tabuenca, Félix Navarro Pérez, José de Yarza Echenique, Miguel Ángel Navarro Pérez, Regino Borobio Ojeda y José Beltrán Navarro, sin cuyos planos y trabajos para el Ayuntamiento de Zaragoza, nuestra ciudad sería diferente.

Al zaragozano Francisco de Goya


Pocas veces hablo aquí de aragoneses famosos que hicieron a nuestra tierra más grande y ayudaron a multiplicarla por el mundo. Es el caso de Francisco de Goya, aunque es cierto que durante bastantes años estuvo peleado con Zaragoza y no quería no oir hablar de nuestra, su ciudad.

De Francisco de Goya es este dibujo titulado: La duquesa de Alba teniendo en sus brazos a María de la Luz, realizado entre 1794 y 1795 en aguadas de tinta china sobre papel verjurado.

La niña María de la Luz, hija de esclavos, recibió la libertad por voluntad de la duquesa de Alba en enero de 1796 como rasgo de generosidad y grandeza. El dibujo es la demostración del cariño que le profesó la duquesa, que donó a la niña en su testamento dinero y una renta fija anual. La dama es reconocible por su ondulada cabellera negra y cejas bien marcadas, así como por la forma maternal de tener a la niña en brazos.

28.8.24

Vicente Pascual y Esteban, aragonés presidente de las Cortes


Aragoneses ilustres hemos tenido muchos aunque Aragón no sea tierra de recordarles, pues a diferencia de otros vecinos, casi siempre se nos escapan hacia Madrid y además también casi siempre, tendemos en Aragón a olvidarlos. Podría ser el caso de Vicente Pascual y Esteban, un aragonés de Rubielos de Mora nacido a mitad del siglo XVIII.

Fue Presidente de las Cortes de Cádiz y era además de político, un sacerdote turolense, canónigo de la colegiata de Mora de Rubielos y luego de la Catedral de Teruel.

En la Universidad de Zaragoza se doctoró en Derecho Canónigo. Durante la Guerra de la Independencia fue elegido por votación Diputado a Cortes por Teruel, optó desde el primer momento a trabajar con los Diputados de la Junta de Aragón.

Bajo su mandato como presidente de la Cortes se promulgó el primer texto constitucional español, la Constitución de Cádiz (La Pepa), promulgada en la capital gaditana el 19 de marzo de 1812 (día de San José), en cuyo original se puede ver la firma de este eclesiástico turolense. 

Era el Presidente de las Cortes en la primera Sesión en la que se juró por todos los Diputados la nueva Constitución Española, "La Pepa", el 19 de marzo de 1812 y por ello el nombre que se le puso. Su firma es la primera que aparece en tan importante documento para la historia de España.

Amante de su tierra y duro trabajador de Aragón, en la sesión del 16 de septiembre de 1812 defendió en el hemiciclo gaditano las leyes forales aragonesas. Se sabe que un año después, el 25 de septiembre de 1813, juró como diputado en las Cortes Ordinarias, cargo que ejerció hasta el 13 de febrero de 1814, en que solicitó ser exonerado de su escaño.

4.8.24

Juan Fabiani Díaz de Cabria, alcalde de Zaragoza


Las vacaciones del señor Alcalde de Zaragoza eran bien conocidas. Y sí, no me he equivocado, no hablo de la Alcaldesa actual Natalia Chueca Muñoz, sino que me quiero remontar a exactamente hace 100 años, para hablar de las vacaciones del Alcalde de 1924, Juan Fabiani y Díaz de Cabria, que estoy seguro ya (casi) nadie se acuerda de él.

Fue alcalde de Zaragoza, sí, nombrado Alcalde por el dictador Miguel Primo de Rivera al ser del mismo partido político, la Unión Patriótica, que curiosamente fue presentado en el año 1924 como él único partido permitido, pues contenía todo lo bueno de todos los partidos políticos.

El primero de octubre de aquel 1923 Juan Fabiani Díaz de Cabria fue nombrado alcalde de Zaragoza en sustitución del alcalde electo Basilio Ferrández Milagro. Con las Dictaduras se cambian los alcaldes para que sean del gusto del Dictador. 

La orden recibida desde Madrid era muy clara: El resto de la corporación municipal de Zaragoza debía estar formado por personas que "ostentaran título profesional o ejercieran industria técnica o privilegiada y en su defecto los mayores contribuyentes" tal como recoge el libro de Actas del Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza de 1 de octubre de 1923.

Este Alcalde de Zaragoza que fue después en Logroño su Gobernador Civil, era un comerciante de productos agrarios. Y muy poco más sabemos de él. Sí, que murió en Zaragoza y que fue alcalde poco tiempo y que llegó a recibir la Gran Cruz de Isabel la Católica.

Fue miembro del Consejo de Administración de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad y de la Asociación de Labradores de Zaragoza en la Cámara de la Propiedad Rústica.

29.7.24

Privilegio a los Alcaldes y Concejales de Zaragoza


Os voy a dejar un texto que en forma de Privilegio hizo el Rey de Aragón Pedro II el Católico, para los alcaldes y concejales de Zaragoza. Es como poco curioso.

"Yo, Pedro por la gracia de Dios, Rey de Aragón y Conde de Barcelona, os otorgo y concedo espontáneamente este Privilegio, a vosotros, los Jurados de Zaragoza (alcaldes y concejales), que de todo aquello que hiciereis en nuestra ciudad de Zaragoza para utilidad nuestra y honor vuestro y de todo el pueblo de la dicha Ciudad, así en exigir y reclamar derechos nuestros y vuestros y de todo el pueblo de Zaragoza, aunque cometáis homicidios o cualesquiera otros hechos, no tengáis que responder por no incurrir en responsabilidad, ni ante mi, ni ante mi merino, ni ante el zalmedina, ni otro delegado nuestro; sino que obréis con seguridad y sin temor alguno en todo lo que quisierais ejecutar, según está dicho, para vuestra utilidad y honor, y de todos los habitantes de la Ciudad.

Dado en Zaragoza, XII de las Kalendas de Junio del año 1200"

Un Zalmedina (Zahebaxorta o Zahbaleil) es un cargo de magistrado de Aragón durante las épocas musulmana, medieval cristiana y moderna, y que desaparece junto a la derogación de los Fueros de Aragón en 1707 por el Rey Felipe V de Borbón.

Bueno, es de esperar que este privilegio ya no estará en uso, pues jopetas el poder que se podía tener. Increible.

25.7.24

Zaragoza recibe a las autoridades en el año 1868


En esta imagen de un dibujo ilustración, vemos la Zaragoza del año 1868, y delante una multitud de la Puerta de Valencia, en la plaza de la Magdalena, recibiendo al mariscal Serrano y el almirante Topete, llegan a Zaragoza con su séquito paseándose en un coche tirado por caballos cuando entran por la puerta de Valencia, les acompaña un tropel de gente. Eran los líderes políticos de aquel momento en España.

Acuden a la inauguración de la la Exposición Aragonesa de Artes e Industrias de 1868 que se había instalado en los alrededores de la actual Plaza de Aragón, diseñada por el arquitecto Mariano Utrilla. Eran tiempos revolucionarios en aquella España que buscaba nuevos vientos sociales. Y Zaragoza intentaba mostrar a España su mejor imagen.

Multitud de zaragozanos observan la llegada de las autoridades, desde la calle y desde los balcones. A la izquierda de la imagen aparece un palco decorado con cortinajes que muestra un grupo de personas distinguidas que observan interesados el paso de la comitiva. 

Es día de mercado, los vendedores exhiben sus productos a ambos lados de la plaza. Algunos puestos están cubiertos con toldos. En primer plano a la derecha del dibujo vemos un puesto de cerámica con recipientes de todos los tamaños.

Al fondo se observa la iglesia de la Magdalena y mucha más gente viniendo hacia el carruaje que lleva a las autoridades.

10.7.24

Aragón lleva 44 años quejándose, pero nada más que eso


Este Editorial de Aragón Expres es de 1980. Del mes de septiembre. Y es curioso simplemente para no decir que es asquerosamente real. En aquel mes había cambiado de Gobierno dentro de la UCD, gobernaba Adolfo Suarez y desde entonces han cambiado en estos 44 años y en España, tres partidos políticos diferentes en estar gobernando y un buen número de Presidentes del Gobierno y de Ministros.

Entonces, 1980, estaba Hipólito Gómez de las Roces como presidente de Aragón, y teníamos encima el famoso Trasvase del Ebro. Pero es mentira esto como problema "gordo", lo que teníamos encima era que se considerara a Aragón a nivel estatal, como una población con serias necesidades y un territorio con poca población a la que nadie hacía caso ni le tenía respeto, simplemente porque como éramos pocos y no sabíamos defender lo nuestro, no había que tenerlos en cuenta.

Han pasado 44 años y seguimos igual. Lo curioso otra vez, es que parte de esta realidad es culpa de todos nosotros. Sí, sí, sí. De nosotros. 

Somos pocos pero muy mal avenidos y además muy bien organizados solo, alrededor de tener envidia a Madrid y a Cataluña. Y así mal vamos.

Los primeros que no creemos en Aragón somos nosotros. Y no quiero poner ni ejemplos, ni desapariciones de medios de comunicación, ni batallas perdidas por nosotros pero ganadas por otros. Era 1980 y no hemos logrado nada de lo que necesitábamos entonces y seguimos necesitando ahora.

Desde 1980 hemos crecido en 156.398 habitantes aragoneses, pero a su vez hemos crecido en unos 150.000 nuevos inmigrantes. 

España en esos mismos años había crecido en 10.850.000 habitantes, de los que 7.450.000 es el aumento de inmigrantes en el mismo periodo. No es tanto un problema del número de habitantes, de que seamos capaces de ponernos en valor, de crecer en autoestima, de saber que si quisiéramos, podríamos ser más respetados y no ser siempre los acompañantes cómodos.



9.7.24

¿Quien fue el zaragozano Juan Bautista Briz Martínez?


Pocos aragoneses sabemos quien fue Juan Bautista Briz Martínez, un zaragozano que entre el siglo XVI y XVII que siendo teólogo escribió un gran número de obras de las que han pasado desapercibidas muchas de ellas para los aragoneses en general.

Párroco de Velilla de Ebro, Racionero de La Seo de Zaragoza, abad de Aleón (Abadía de Nuestra Señora de la O), padre benedictino, rector de la Universidad de Zaragoza, abad de San Juan de la Peña escribió varios libros y tratados que en su fecha fueron de gran importancia aunque ahora parezca que ya no la tienen. Cosas que suceden.

Uno de los más reconocidos es: Historia de la Fundación y Antigüedades de San Juan de la Peña. por si a alguien le interesa se llama en realidad: Historia de la Fvndación y Antigvedades de San Ivan de la Peña.

Para esta obra se tuvo que estudiar todos los documentos que en aquel momento se conservaban en el monasterio, en donde se trataba gran parte de los inicios históricos de Aragón como Reino y con sus propios Fueros. Curiosamente murió muy respetado por las gentes expertas de sus años pues se le consideró el mayor experto en los orígenes del Reino de Aragón.