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15.7.26

Zaragoza 1975. Precios de alimentación


Esta imagen propia es de 1974 más o menos, año arriba o abajo. Para entender los precios sobre todo. Es una tiende de Ultramarinos que había en el Coso Bajo de Zaragoza, poco antes de llegar a la plaza de la Magdalena.

Podemos ver los precios, en pesetas no hay duda, de ciertos productos en aquella Zaragoza de hace algo más de 50 años. Desde las 200 pesetas el kilo de longaniza de Aragón a las 3 pesetas por cada sardina rancia. 

La miel pura estaba a 80 pesetas el kilo, y el precio de la legumbre que se vendía mucho entonces variaba según el tipo de producto, entre las lentejas de Salamanca a 40 pesetas el kilo a los boliches del Pilar (los más caros) a 90 pesetas el kilo.

Se ofrecían cuatro cubos diferentes de jabón de lavadora. Dash, Daran, Colón u Lagarto. El precio bastante similar.

Y las patatas iban desde las 16 a las 20 pesetas el kilo. Bacalao, mermeladas, conservas o jamón de Teruel del viejo. De todo se vendía en aquella tienda de ultramarinos, de alimentación.



24.6.26

Restos de San Lázaro en Zaragoza


Este es el subsuelo zaragozano, lleno de historia, de recuerdos, de restos de edificios de la Zaragoza histórica. Esta Zaragoza no nos pertenece, no es nuestra, es de todos, también de los que todavía no han nacido. Nosotros solo tenemos que conservarla.

Son los restos de San Lázaro, de calles, edificios, zonas de interés histórico, algunas se han conservado para poderse visitar, pero otras quedaron otra vez enterradas para posteriores generaciones.

El origen del conjunto de San Lázaro es algo más complejo de lo que parece, porque primero existió un hospital o leprosería, y después se estableció el convento mercedario que hoy se conoce mejor y del que muy posiblemente sean los restos que vemos en la imagen.

El Real Convento Hospital de San Lázaro comenzó a levantarse en las afueras de Zaragoza, cruzando el río Ebro, en 1224, apenas unos años después de la fundación de la Orden de la Merced. Según las fuentes históricas, fue fundado por orden real y bajo el patrocinio de Jaime I el Conquistador, convirtiéndose en una de las principales instituciones asistenciales de la Zaragoza medieval.

Pero ese mismo lugar ya tenía una función sanitaria anterior. Allí existía una leprosería o lazareto, situada extramuros de la ciudad, junto al Puente de Piedra y al camino de entrada desde el norte. La elección de este emplazamiento no era casual: en la Edad Media los enfermos de lepra solían mantenerse fuera del recinto urbano. La Orden de la Merced asumió posteriormente la atención de estos enfermos y desarrolló el convento alrededor de esa función asistencial.

Con el paso de los siglos el convento fue creciendo hasta convertirse en uno de los establecimientos religiosos más importantes de Zaragoza desde el Arrabal. A finales del siglo XVII disponía de una gran iglesia de cruz latina, varios claustros, biblioteca, dependencias hospitalarias y el famoso Claustro del Pozo de San Lázaro, cuya agua gozaba de gran fama en Zaragoza.

Un detalle curioso que suele pasar desapercibido es que el edificio que hoy vemos en las excavaciones no corresponde íntegramente al convento original de 1224. A lo largo de casi seis siglos sufrió ampliaciones, reformas y reconstrucciones, especialmente las importantes obras realizadas entre 1674 y 1677, que modificaron notablemente su aspecto medieval.

Además, durante los Sitios de Zaragoza (1808-1809) quedó prácticamente arrasado al convertirse en una pieza clave para la defensa del Puente de Piedra. Lo que hoy se conserva son restos arqueológicos de las distintas fases de esa larga historia de un espacio muy importante para la historia de Zaragoza.

8.4.26

La geografia sí que importa. La mental sobre todo

En Geografía política o en Geografía económica o sociológica, sabemos que las distancias no son kilómetros ni minutos, son sensaciones, son estados mentales, son acercamientos o alejamientos de estado de ánimo, de cultura, aunque sean distancias no reales. 

Vamos a hablar de Aragón. 

Desde Canarias a África hay 100 kilómetros, pero la distancia real (la mental) es mucho mayor que la que existe entre Galicia y Andalucía que son diez veces más de kilómetros de separación. 

Que sí, que sí, que voy a hablar de Aragón.

Las fuerzas progresistas aragonesas se comportan de distinta forma según sean de Huesca o de Teruel. Me refiero a IU, CHA, Podemos y similares. En Huesca quieren remarcar que son aragoneses y aceptan de mal grado los acuerdos con otras fuerzas políticas, mientras que en Teruel parecen más proclives a entenderse entre ellos.

¿Y qué pinta aquí la geografía política? Pues curiosamente es más fácil llegar a Madrid desde Huesca que desde Teruel, pero en cambio da la sensación de que son más centralistas en Teruel que en Huesca

Las distancias no son en minutos sino en sensaciones. ¿Y qué dice Zaragoza en todo esto? 

Pues depende, pero curiosamente Zaragoza pinta menos que lo que corresponde por su tamaño y su voz es mirada con cierto repelús.

Las fuerzas conservadoras en cambio lo tienen muy claro. Ellos, todos, en procesión, parecen madrileños de nacimiento, aunque sus familias vivieran en Aragón en el momento del parto. En los últimos tiempos, digan lo que digan, y llevan la bandera que lleven en la muñeca, no parecen tanto españoles, como madrileños.

Y digo madrileños, pues en realidad no son casi españoles de lo que realmente es España, un territorio tremendamente plural. 

Si tienen que elegir entre ser gallegos o canarios, aragoneses o sevillanos, los que nacieron en Aragón siempre gritan que son aragoneses. 

Pero si les preguntas por Madrid o por si se sienten madrileños por vivir allí, el silencio acompaña la respuesta con un sonrisa. Depende de quien pregunte.

2.10.25

Proyecto para los caídos en los sitios de Zaragoza


Esta es una Zaragoza que no existe ni nunca existió. Pero por poco. Fue un proyecto que no se llevó a cabo, pretendía ser un monumento a todos los Caídos en los dos Sitios de Zaragoza en la Guerra de la Independencia. pero al final posiblemente por falta de economías posibles en una Zaragoza que se intentaba levantar, nunca pasço de eso, de un proyecto.

21.9.25

Cuadro de la Virgen del Pilar con una imagen antigua de Zaragoza



No hay muchas imágenes teóricas o dibujos reales de la Zaragoza anterior al siglo XVII. En este cuadro de la aparición de la Virgen del Pilar a Santiago, junto a sus discípulos, en las orillas del río Ebro, se puede ver a la derecha una parte de Zaragoza que corresponde mucho con la que se tiene de una Zaragoza del siglo XVI. 

No es seguro que al artista quisiera representar una Zaragoza auténtica aunque el edificio con el arco de entrada es sin duda la Puerta del Ángel, como se puede comprobar en esta entrada del blog. 

Será pues este cuadro una imagen de Zaragoza, aunque no una obra casi fotográfica, nos tenemos que imaginar que el autor tenía conocimientos suficientes de la ciudad, tomado el punto de vista desde el Arrabal o mejor dicho, desde la Arboleda de Macanaz.

18.8.25

Establecimientos Álvarez estuvo en Zaragoza


Establecimientos Álvarez es hoy una empresa de distribución de productos y suministros de hostelería, con sede siempre en Oviedo y que a los zaragozanos no nos sonará a nada.. Hoy se dedica desde Oviedo a comercializar todo lo que sean productos para restaurantes y hoteles, vajillas, cuberterías, textiles, menaje, cristalerías, etc.

Su sede central siempre ha estado en Oviedo donde tenían una gran tienda, pero con sucursales en varias ciudades españolas. Y entre ellas un gran local comercial en Zaragoza. Su ubicación era entonces perfecta para unas familias con un nivel económico alto, y su espacio comercial era muy grande para aquella Zaragoza de tiendas pequeñas. 

Eran tiempos también en los que las nuevas familias hacían lo que se llamaba "El Ajuar" y en donde ya antes de las propias bodas se compraban cuberterías, vajillerías, y todo tipo de objetos para los servicios de cocina y comedor. Y efectivamente, luego en las semanas anteriores a la boda se hacían Listas de regalos y esta era una tienda de calidad alta para preparar esas Listas de Boda.

En la Plaza del Pilar, enfrente del Ayuntamiento, estaba situado Establecimientos Álvarez en el local que luego fue (todo entero) de Belloso, donde vendía elementos religiosos y ahora está dividido, es donde se situaba el local de Establecimientos Álvarez que servía al por menor a todos los zaragozanos; sobre todo productos para cocina y comedor de una calidad entre media y alta, hasta yo creo que finales de los años 80 del siglo XX.

Os dejo un anuncio de esta tienda zaragozana que en aquellos años 70 y 80 representaba uno de las primeros grandes almacenes temáticos donde se podía comprar de casi todo, incluido en sus últimos años, pequeños electrodomésticos.


5.8.25

La Casa Moneva, en el centro de Zaragoza


El Colegio Mayor Miraflores de Zaragoza, propietario por herencia de la Casa Moneva se ha propuesto arreglar y reabrir el caserón del escritor aragonés, que presume de un hermoso jardín y un salón inglés en el corazón de Zaragoza. 

Un palacete renacentista, que en realidad se trata de una fachada diseñada en 1925 por Juan Moneva y su hijo, Jaime, y con el apoyo incondicional de su buen amigo de la familia, el arquitecto Regino Borobio Ojeda.

Parece un palacio familiar del siglo XVI, pero en realidad es una casa familiar del año 1925, un edificio creado por la familia Moneva y con el apoyo de Regino Borobio en el entonces ya centro de Zaragoza, en la calle Sanclemente, cuando se estaba urbanizando lo que fue la huerta de Santa Engracia.

Mientras vivieron juntos fue el hogar del catedrático Juan Moneva y Puyol y su mujer Concha de Oro y Castro, y de sus hijos Jaime, Pilar y Lola. Jaime trabajó en la arquitectura del edificio. 

El zamorano (de origen) Juan Moneva fue escritor, químico, jurista, aragonesista y profesor de Derecho Canónico en la Universidad de Zaragoza y decano de la Facultad de Derecho de nuestra ciudad, siendo autor de una amplia y diversa obra de carácter jurídico, histórico y filológico y conocedor y defensor del Derecho Foral, impulsando además el estudio del aragonés pues siempre tuvo firmes convicciones aragonesistas desde una cultura marcadamente conservadora.

Como experto en Derecho Canónico litigó con el arzobispo cardenal Soldevila, por haber aprobado este la venta de la colección de tapices de La Seo que actualmente tenemos en el Museo de la Catedral, un negocio felizmente no llevado a término gracias a la denuncia de Juan Moneva.

Aquella casa palacete se hizo sobre los terrenos agrícolas de la familia Moneva que en parte fueron expropiados para la urbanización de toda la zona. Y en este mismo lugar había anteriormente una antigua casa de una familia Josef de Lahera (José de la Hera), llamado el Carpintero, un héroe de los Sitios y bisabuelo de Moneva.

Se hizo el edificio con la fachada de ladrillo, en estilo aragonés, con cuatro planta y un sótano o bodega, más un jardín interior que es el que vemos en la imagen, que ahora es más pequeño que cuando se construyó la casa.

Juan Moneva fue un jurista, político e intelectual muy conocido en la Zaragoza de la primera mitad del siglo XX, conservador que defendía los valores del pasado y reivindicaba una vuelta a la arquitectura tradicional zaragozana. De ahí que su casa pueda considerarse su propia manera de entender la arquitectura y la sociedad de su época.






26.6.25

Zaragoza 1984, contra la OTAN


Ahora que hablamos de la OTAN en primer plano de la actualidad, tenemos que recordar que España hizo un referéndum para salirnos, y que en Zaragoza hubo en aquellos meses un buen número de manifestaciones diversas para plantear posiciones a veces encontradas.

Este cartel del año 1984 refleja la intensa movilización en España entre los años 1983 y 1986, y el cartel se sitúa en ese contexto político y social, anterior al referéndum, en plena campaña de presión social.

El referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN se celebró el 12 de marzo de 1986, pero ya desde 1981-1982 se organizaban protestas y campañas por parte de colectivos pacifistas, especialmente en ciudades con bases militares o simbología antimilitarista como Zaragoza con la base aérea compartida con EE.UU.).

El cartel es de una manifestación convocada en Zaragoza el domingo 20 de mayo a las 12:30 horas, organizada por el Colectivo por la Paz y el Desarme, con el lema central: “Por un referéndum claro ya para salir de la OTAN. Desmantelamiento de la BASE.”

17.6.25

En la plaza Aragón de Zaragoza está la estatua de Fausto de Elhuyar


En la fachada del actual edificio del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza hay cuatro esculturas de grande figuras del pensamiento de finales del siglo XIX, sentados en sillones a modo de personajes que dan entrada el conocimiento, representando lo mejor de nuestra sociedad.

Hay uno en concreto que hoy resulta mucho más complicado de entender, pues no es aragonés, el único de los cuatro que no es aragonés, y no parece de entrada ser un personaje muy conocido.

Hablo de Fausto de Elhuyar que casi nadie de los zaragozanos que pasamos a su lado sabemos quien es o qué representa en ese lugar tan importante en la ciudad. Era un edificio para enseñar la Medicina y las Ciencias Naturales, y de hecho alberga el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza.

Fausto Fermín de Elhuyar fue elegido no tanto por su relación con Zaragoza o Aragón (no era aragonés), sino como representante de la Ciencia experimental y moderna en España, especialmente de la química aplicada a la minería y la metalurgia, en una época en la que el país buscaba modernizar su imagen científica y académica.

Su presencia allí honra su importancia como pionero del estudio de los minerales y metalurgia en España, por ser además junto a su hermano los descubridores del wolframio o tungsteno, el único elemento químico español y que se utiizaba en medicina, y por su papel como fundador del Real Seminario de Minería, donde se formaron ingenieros clave para el desarrollo industrial español.

Corrida de Pascua en la Zaragoza de 1954


Este es un cartel de la Corrida de Pascua en Zaragoza, una corrida del año 1954 con tres toreros entonces de renombre para un festejo al que acudían en aquellos años de bastante necesidad económica, lo más potente económicamente, no solo de nuestra ciudad sino de Aragón y de provincias cercanas.

Aparicio era Julio Aparicio Martínez, padre del actual torero Julio Aparicio "Hijo", el más clásico de aquellos tres toreros. Jumillano era Emilio Ortuño “Jumillano”, un torero salmantino más atrevido que clásico, y Manuel Jiménez Díaz llamado "Chicuelo II" era un torero muy popular, atrevido en sus lances y muy diferente al primero.

16.6.25

Habitantes de la ciudad de Zaragoza, a lo largo de su historia


En la fundación de la colonia ciudad de César Augusta (en el año 14 a.C.) con veteranos legionarios que llegaron a estos espacios en donde ya existían algunas viviendas en las que convivían ciudadanos íberos, la población inicial era modesta y se calcula que en el primer siglo de funcionamiento de la ciudad el número de habitantes se movería entre los 3.000 y a lo sumo las 5.000 personas. 

Hoy, en el año 2025, somos ya la cuarta ciudad española y superamos los 700.000 habitantes desde hace varios años aunque no lo muestren las estadísticas, pues a diferencia de otras ciudades, en la nuestra, en Zaragoza, hay muchos vecinos que prefieren seguir empadronados en sus localidades de origen de pueblos aragoneses.

Con el auge demográfico romano ya asentados en la actual Zaragoza, consolidación como ciudad romana próspera, con la construcción del Foro, termas, teatro, puentes, y hablamos hasta el siglo III ó IV de nuestra era, el número de vecinos de la ciudad se movería entre los 8.000 y 15.000 habitantes. 

Cosa curiosa es que el Teatro romano de Zaragoza que se hizo en el siglo I, cuando la ciudad tendría menos de 10.000 habitantes, tiene una capacidad máxima de 6.000 espectadores. Se hizo pues pensando en esa ampliación rápida de la ciudad de los dos o tres primeros siglos de existencia.

A partir del siglo IV y por inestabilidades económicas y políticas, se cree que descendió la población para moverse entre los 5.000 y los 10.000 habitantes. Un descenso notable que ya solo se superaría con la invasión árabe a partir del 711 cuando según algunos datos aquella Zaragoza tenía menos de 10.000 habitantes y que empezó a crecer lentamente al principio, hasta llegar a unos 15.000 habitantes sobre el siglo X.

A partir de la independencia de Zaragoza del Califato de Córdoba, la ciudad creció de forma importante y a principios del siglo XII es muy posible que nuestra ciudad se moviera entre los 17.000 y los 25.000 habitantes.

Con la Reconquista cristiana volvieron a bajar los ciudadanos que habitaban Zaragoza, y entre expulsiones, guerras y pestes, en algunos momentos de aquellas décadas no se superaban los 15.000 habitantes en la ciudad.

Ya en el siglo XV parece que Zaragoa volvió a resurgir con fuerza desde esos números que estaban en torno a los 15.000 vecinos para crecer en un siglo hasta los más de 20.000. el Censo del año 1548 ya habla de 25.000 vecinos.

En el año 1725 se reflejan sobre unos 30.000 habitantes, para pasar en el año 1787 a unos 43.000 habitantes. La ciudad crecía bajo los Borbones. Ya en el año 1808, antes de Los sitios de Zaragoza, se hablaba de una ciudad de unos 55.000 habitantes, que se quedaron en unos 12.000 tras los dos Sitios de 1808 y 1809.

A finales de ese siglo XIX ya podíamos hablar de unos 60.000 zaragozanos para crecer en pocos años a los 100.000 vecinos con la revolución industrial y el crecimiento urbano y el ferrocarril. En 1960 tenía unos 300.000 habitantes y en 1980 los 600.000 lo que nos da una idea de su rápido crecimiento en el último siglo.


La Peste en Zaragoza, del año 166


Aunque no hay una inscripción directa que lo indique, las excavaciones en el casco antiguo (Foro, puerto fluvial, cloacas) muestran que a finales del siglo II hubo cierta paralización del desarrollo urbano y reorganización de espacios, lo que podría coincidir con los efectos colaterales de la pandemia, la peste que asoló Hispania a partir del año 166 d.C. y que es conocida como la Peste Antonina, también llamada plaga de Galeno, por el médico que la describió y que vemos en la imagen.

Aunque no tenemos documentación detallada, sí se puede afirmar con bastante certeza que afectó también al Valle del Ebro, aunque de manera difícil de cuantificar. Fue una de las primeras grandes pandemias que azotaron el Imperio Romano. 

Se extendió entre el 165 y el 190 d.C., comenzando con las tropas romanas que regresaban de campañas en el Próximo Oriente (especialmente en la guerra contra los partos por Mesopotamia). 

Los síntomas descritos por el médico Galeno eran preocupantes desde el inicio de la enfermedad, como fiebre alta, diarrea, erupciones cutáneas, garganta inflamada, lo que apunta a que probablemente fue una pandemia de viruela o sarampión, para la que no estaba preparada la población.

Aunque no hay registros arqueológicos directos o escritos que confirmen un brote específico en Zaragoza o en el Ebro, la red de comunicación romana (vías, comercio, ejército) hacía inevitable que la peste se propagara a lo largo de todo el Imperio, incluida Hispania, y por ello hay razones para pensar que sí afectó al Valle del Ebro, tanto a Zaragoza (Caesaraugusta) como a otras ciudades del valle estaban muy conectadas por la Vía Augusta, que unía Tarraco con el interior, por el río Ebro como vía natural de transporte y comercio, y por su papel como centro militar y administrativo.

Sí sabemos que en estas zonas hubo unos efectos reales que indican que por el Valle del Ebro sí hubo contagios fuertes de esa llamada Peste. Un descenso de la población, tanto urbana como agrícola, una parálisis del comercio y obras públicas, incluso un posible abandono temporal de villas rurales o núcleos menores.

Pero a su vez sabemos que a Hispania le afectó menos que a otras zonas de aquella Europa, de donde dicen que en la ciudad de Roma morían todos los días más de 2.000 personas.

Sabemos también que en las misma fecha hubo una crisis religiosa por todo el imperio incluida Hispania, pues los romanos interpretaban las pestes como castigos divinos, lo que alimentó cultos nuevos o místicos como castigo a sus Dioses que habían permitido las enfermedades.

27.3.25

Los tres idiomas del Aragón prerrománico


Antes de adoptar el latín como lengua madre, en lo que es Aragón tuvimos otros idiomas conviviendo, idiomas prerromanos que tenían sus zonas de uso. En Aragón tuvimos una división que podemos observarla en el map, entre el Íbero, el Celtíbero y el Vascónico.

Este mapa es del Museo Etnográfico de Zaragoza. y podemos ver las zonas de influencia e incluso las zonas de mezcla de idiomas en el territorio. Es muy entendible pues, el actual estado de los idiomas en Aragón, si admitimos que venimos siempre de mezclas culturales.

Indulgencias por rezar a la Virgen del Pilar


Podría parecer una costumbre muy viejuna pero todavía algunas personas la utilizan, y hasta no hace demasiadas décadas, bien consumido el siglo XX, muchas personas llevaban en sus carteras o colgado del cuello, escapularios o estampas religiosas.

Normalmente la propia religión católica decía que rezarle a una de esas representaciones religiosas, a esas postales pequeñas o no, suponía ganar entre 100 y 200 días de indulgencia.

La indulgencia es un perdón a plazos. Casi todos se dice, iremos al Purgatorio, que es un lugar jodido pero no tanto como el Infierno. Una especie de Cárcel Temporal. Los calabozos sin fuego eterno.

Y los días de indulgencia que has ido recopilando a lo largo de tu vida te los restan de la condena del Purgatorio. Si rezas mucho, te liras de unos años de condena.

No hay Libro Sagrado en donde se expliquen las condenas que se recibirán, pero todo parece indicar que serían muy largas si existiera este modelo. Cada día de rezos a una estampita supone que te quiten medio año de condena. Rezando todos los días de un año te libras 150 años menos de estar en el Purgatorio.

No parece un modelo de Justicia muy correcto, aunque sea Divino. Esta estampita es de la Virgen del Pilar, antes de inventarse las medidas en tela de la Virgen, que no se llevan colgadas del cuello, sino atadas en la mano.

De momento no han dicho cuantas indulgencias supone llevarla, pero lo estarán estudiando pues hay largas filas para comprarla.

15.3.25

Farmacias históricas de Zaragoza


Era 1893 cuando se publicaban estos anuncios de farmacias zaragozanas en revistas de la época. Limonadas purgantes en polvo de Armisén o emulsiones Faci, de aceite de hígado de bacalao con añadidos.

En el primer caso era para hacer purgas y salía cada purga a 1 céntimo. ¿Quien no se haría una purga en buenas condiciones, por solo un céntimo?

Y en el segundo caso eras unas emulsiones de hígado de bacalao con hipofosfitos de cal y sosa, que por los mismos 6 reales te dejaba como nuevo. 

Esta misma emulsión se sigue vendiendo en algunos países con hipofosfitos de sodio y con benzoato de sodio. Se usaba o se usan como reconstituyente.

Puerta Sancho de Zaragoza. Batería de la Guerra de la Independencia


Con un dibujo de Juan Gálvez y grabado por Fernando Brambila, esta obra nos muestra la batería defensiva de la zona de Puerta de Sancho de Zaragoza en la guerra de la Independencia. Se realizó en el año 1812, muy pocos años después de la batalla.

Es una de las 36 obras que con el nombre de Ruinas de Zaragoza se hicieron al aguafuerte y aguatinta en un tamaño ligeramente más pequeño que un A3.

13.2.25

La Quinta Julieta, cuando era una quinta de recreo de alto nivel


Los más mayores de Zaragoza conocemos a la Quinta Julieta por sus connotaciones problemáticas en unos años en los que la zona fue ocupada por familias sin recursos, y aquello se convirtió en un ghetto complicado. 

Pero hubo años a principios del siglo XX en que aquella zona era un espacio junto al Canal Imperial para pasar los veranos, o incluso todo el año menos los inviernos, unas quintas de recreo y de fiestas, para la clase alta zaragozana. 

Unos espacios verdes, con agua cerca, con naturaleza y con fiestas de todo tipo. Cosas de la historia. Y la llamada Quinta Julieta lideraba la zona.

5.2.25

Los diferentes barrios de Zaragoza, dentro de sus Cuarteles en el siglo XIX



En el siglo XIX la ciudad de Zaragoza estaba dividida municipalmente en “Cuarteles” y dentro de cada cuartel había varios barrios, lógicamente pequeños para el concepto que hoy tenemos de barrio, pero con personalidad propia y gran defensa entre sus habitantes de su propia adscripción al mismo.

En el Cuartel del Pilar estaban los barrios del Mesón del Obispo, de las Botigas Hondas, de San Gil, de Azoque y Carmen, de la Torre Nueva, de Contamina y de la Sombrerería.

En el Cuartel de La Seo estaban los barrios de la Cuchillería, de los Señales (es masculino), de San Andrés, de los Graneros, de San Lorenzo, de la Magdalena, del Sepulcro o Boterón y del Arrabal.

En el Cuartel de San Pablo estaban los barrios de San Pablo, el del Mercado, el de Santo Domingo, el de San Blas, el de los Escolapios, el de Barriocurto, el de San Ildefonso, el de la Victoria y el del Portillo.

En el Cuartel de San Miguel estaban los barrios de Santa Catalina, de las Urreas, de las Piedras del Coso, de la Puerta Quemada, de las Mónicas, de San Agustín y de las Tenerías.

Todavía en los años 50 del siglo XX existía gran rivalidad entre los jóvenes de distintos cuarteles, por dominar sus teritorios sobre todo, con incidencias violentas por ejemplo entre Sepulcro y Tenerías. E incluso entre barrios de los mismos cuarteles con peleas tumultuosas de decenas de personas entre Sepulcro y La Magdalena-Palafox.

Hay que entender que en aquellos años no había televisión, discotecas o bares para jóvenes, ni política; y los jóvenes tenían que desfogar sus ansias de alguna forma.

Algunas peleas con tirachinas e incluso escopetas de perdigón en aquellos años 50, eran disueltas por la policía que venía a caballo a poner concierto con sus largas porras que lanzaban al aire desde sus caballerías.

La imagen de la entonces Facultad de Medicina es del año 1895.

15.1.25

Nomenclátor de algunas calles históricas de Zaragoza. La Magdalena


El Barrio de la Madalena o el Gallo ocupó el flanco este, Puerta de Valencia, de la muralla romana y se extendió hasta las huertas de la margen izquierda del río Huerva, hoy vertebradas las calles de Cantín y Gamboa y Heroísmo, con el espinazo separador del Coso Bajo.

Barrio rival por opuesto geográficamente a la población al oeste del mercado medieval de la ciudad, las calles que comunicaron las puertas de la ciudad romana en esa dirección comunicando el palacio de gobernación musulmán y la Zuda con el de la Aljafería: el barrio de San Pablo o, coloquialmente, el Gancho. Rincón histórico como morada de hortelanos y cuadrillas taurinas, que albergó la Posada de las Almas, que dejamos para otra ocasión. 

Pero vayan estas dos jotas dedicadas a estas parroquias presididas por las dos principales joyas eclesiásticas, San Miguel de los Navarros aparte, del mudéjar zaragozano. Porque la tradición zaragozana atestigua que se intercambiaron letras de picadillo como la que sigue:

Pa tozudos, en San Pablo; pa brutos, en la Malena

Pa pijaitos, en San Gil; El Rabal “pa cosa buena”


Así y como rabalero adoptado y pirenaico amante de las jotas y tonadas de mis valles occidentales, me toca compartir con vosotros mi pasión por el callejero zaragozano que en la Madalena y San Pablo es de raigambre más que medieval, centrándome en la primera parroquia:

SIGNIFICACIÓN DEL CALLEJERO HISTÓRICO CON TIPISMO DEL GALLO Y ALEDAÑOS

Calle Universidad y Estudios: pervivencia de la presencia en el barrio de la primera sede central de la Universidad de Zaragoza. La segunda es indicativa de las pensiones y habitaciones que se alquilaban para los estudiantes.

Calle Sepulcro: comunicaba la Seo con el Castillo de Don Teobaldo, que ha dejado rastro en una calle que le da acceso desde el sur y hoy es parte del convento de las Comendadoras del Santo Sepulcro. Erigida en Jerusalén en julio de 1099, celebraba su liturgia en la catedral jerosolimitana. Orden crucial por aparecer en el testamento de Alfonso I Aragón como beneficiaria de legado, la actual congregación obedece al traslado a Zaragoza en 1304 de una comunidad de Híjar a las viviendas del Boterón, propiedad de su hermana principal: la marquesa Gil de Rada. Su iglesia contuvo una magnífica tabla de pintura gótica de Jaime Serra.

Coso Bajo: parte baja hacia el Ebro entonces navegable del cursum romano. Se denominó en el siglo XV Coso de la Judería a su tramo entre la calle Pedro Joaquín Soler y la puerta de Valencia contigua a la Madalena.

Plaza de San Carlos: contiene el Castillo de los Judíos, sinagoga mayor, próxima a los baños judíos.

Calle Arcedianos y Arco del Deán: los primeros archidiáconos o primeros entre los diáconos de una catedral, del griego servidor, terceros tras obispos y sacerdotes en dignidad eclesiástica, además de jueces. Debían ocupar los edificios históricos que quedan de su calle mientras que el deán presidiría de entre ellos el cabildo catedralicio (todo un HaLevy, en acepción del judaísmo, con los HaCohen como deanes del templo de Jerusalén).

Calle Barrio Verde: como en otras poblaciones, eran calles aisladas y cerradas de las extensiones de las juderías con parcelas provistas de huerto propio.

Calle Doctor Palomar: con anterioridad se denominó del palomar a secas, Shalom en hebreo, con viviendas provistas de palomares en sus azoteas o falsas.

Calle Cuchillería: tramo de la calle San Gil en que se concentraban afiladores y navajeros desde la calle Santiago a la puerta del Ángel y puente de piedra.

Postigo de Aguadores: hoy paso con columnas, permite el acceso entre la calle Sepulcro y el Ebro en la Puerta del Sol y se utilizaba como incisión para el acceso de este gremio a la orilla del Ebro que presenta piedras depurativas.

Calles de las Arcadas: (contrafuertes de la muralla de extensión de la romana, de la Zarza, de la Torre, de las Eras, del Turco, de los Viejos y de Añón y Alcalá: se sujetan por ellas mismas, aluden a una de las huertas de Zaragoza, de sus residentes emigrados y su origen.

Cuesta de la Trinidad: de las pocas vías con costero de Zaragoza, este gallizo y postigo comunicaba con el tramo más estrecho del Coso, el de los curtidores de Tenerías, el referido castillo de Don Teobaldo.

Plaza de la Magdalena: la iglesia gótico mudéjar de la que disfrutamos, la más bella por turolense de entre las zaragozanas, se levanta en sustitución de otra románica previa. En un solar que probablemente contendría templo romano previo dado que se erige en la entrada este de la muralla de la ciudad, Puerta de Valencia. Su torre es el alminar de estilo almohade junto al de la iglesia de San Gil Abad más puro de la ciudad. María de Magdala es una santa apropiada para el Gallo, pues su vida discurrió en su localidad próxima al lago 
Tiberíades: una mujer de agua que ungía los pies de Jesús como la vida del barrio unge los sentidos de Zaragoza.

14.01 Luis Iribarren

8.12.24

Medidas en el Reino de Aragón y sus equivalentes



Son estas, las medidas que se utilizaban en el Reino de Aragón y que todavía se empleaban hasta hace menos de un siglo en todo Aragón y bastante menos años en muchas zonas rurales de Aragón y Castilla, con diferentes equivalencias.
 
Tuvimos la vara, la tercia, la arroba, la libra, la onza, el cahiz, la fanega, los celemines o almudes, el nietro o carga, el cántaro, el cuartillo, la libra jaquesa, la legua, el cuartal, los sueldos, los dineros, los duros, los arienzos, la onza aragonesa, las tercias, el pie, el palmo, el jarro, la arrobeta o el quintal, mostrando sus equivalencias con el sistema métrico actual.