5.7.16

Algunas residencias de ancianos deben cerrar

Ayer me comentaba un amigo el terrible dilema entre varios hijos de una anciana mayor que ya necesita ayuda pues en pocos meses se ha convertido en dependiente, pero en cambio está en perfectas facultades mentales. Es terrible para la persona mayor y tremendo para la familia. Cuantos más hijos más se complica la decisión.

Lo habitual es terminar en una residencia de ancianos, que siempre es lo peor para el anciano. Pero lo más cómodo, y lo inevitable para lxs hijxs que como es lógico cada uno de ellxs tiene ya montada su propia familia. Pero lo que es un conflicto para resolver el problema del abuelo, es también un conflicto para y entre lxs hermanxs, que nunca se pueden poner de acuerdo. Cada nueva familia es un mundo.

Nadie le pregunta al anciano, o daría igual si se le preguntara. Esto es como los referéndum, te pueden estar preguntando mil veces hasta que digas que SI. Luego ya nunca te vuelven a preguntar. Pero el gran problema por resolver es de asistencia en calidad. El de haber aprendido a diseñar estas residencias de ancianos no con criterios economicistas, sino con criterios humanos y de libertad individual. ¿Pido lo imposible?


Los ancianos siguen siendo seres humanos. No, no. No es obvio. Para muchas personas son simplemente ancianos. Eso los que tienen suerte, para otros son sólo viejos. Incluso para algunos son un estorbo que nos cuestan mucho dinero en pensiones. Efectivamente, ninguno de estos, de los que piensan esto, son ancianos. Pero llegarán. O no.

El diseño de la habitación individual es fundamental, es el punto principal donde se hunde el sistema. Ese, también el de las comidas, el de la obligación a realizar tareas, o el no estar dotado el centro de entretenimiento pasivo diverso. La habitación debe ser una copia de la que antes tuviera en su hogar. Sus muebles, sus cuadros, sus usos. Debe tener su llave si el residente es válido y debe tener las comodidades más elementales de un piso. Su televisor, su frigorífico, su conexión al teléfono o internet, su armario cerrado, su ventana al exterior, su sillón. ¿Esto es muy caro? ¿y hacer sufrir al anciano, que antes era una persona como tú, no es muy caro? Queremos que las calles estén asfaltadas, que haya buen servicio de autobuses urbanos o que esté limpia la ciudad. Pero en cuanto nos convertimos en ancianos perdemos todos estos derechos. Cuando más ayuda necesitamos, menos posibilidades tenemos para gozar de ella. Es muy posible que ese anciano o anciana que está contra la pared (literalmente) haya sido quien logró para tu barrio o tu familia la calidad de vida que ahora gozas. ¿Es muy caro atenderle unos años con la misma calidad que él logró para tí?

No hablo de las bastantes residencias que deberían estar cerradas desde antes de abrirlas. Eso es vergonzoso. Algunas están por ejemplo en el centro de Zaragoza. Otras en algunos barrios. Algunas incluso han recibido premios. Todas tienen nombre y las conocemos en silencio. ¿Quiere saber la DGA qué residencias de ancianos de Zaragoza deberían estar cerradas? Lo saben. No pregunten a las personas que pasan las inspecciones. No sirven para ese diagnóstico. No pregunten a los familias, pues los hay engañados y otros que se auto engañan. Os voy a dar la idea. Preguntar a las enfermeras de los Centros de Salud. Con libertad. Preguntarles a ellas y escucharlas. Y veréis como hay que cerrar algunas residencias de ancianos. Y construir más y mejores. ¿Os digo yo algunas de las que están en condiciones penosas incluso después de la limpia del año pasado? No voy a decir nombres en público, pero todos sabemos que deberían estar cerradas.La DGA también lo sabe, pues pasar las inspecciones no es garantía para que los derechos de los ancianos sean iguales entre todos. ¿Por qué unos ancianos tienen más derechos que otros? ¿Eso es lo que dice la Constitución? ¿O la Constitución no está hecha para los ancianos?

Un método que nunca falla es hacer una visita sin avisar. Repito. Sin avisar y a diferentes horas, nunca las horas de visita. Y oler. Simplemente oler. Y mirar sin tener que preguntar. No hay que preguntar nada. Mirar los salones, ver las caras de los ancianos y oler. Con eso ya está hecha media inspección. Si es posible ver por un agujerito la forma de dar de comer a los nasogástricos. Y saber cuantos minutos al día hablan las trabajadores del centro con cada abuelo o abuela. Y comparar. Como veis para cerrar una residencia de ancianos no hace falta mucha inspección, no es necesario ser técnico en calidad asistencial, en higiene, en alimentación, etc. Si lo es, mucho mejor. Pero para saber qué se hace en una residencia de ancianos con los residentes, con cuatro miradas ya se sabe de sobra.
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