11.7.16

Salvemos a Messi de España. Está mejor en Argentina

Si tener  ídolos es lo habitual, lo que no puede serlo tanto es excusar sus conductas en esa admiración excesiva a sus referentes, hagan lo que hagan. Ejemplos como el de la tonadillera Isabel Pantoja, vitoreada por sus fans al entrar a los juzgados, condenada por su desfalco millonario a Hacienda, hacen daño incluso a la vista. Ha habido incluso gente dispuesta a abrirle una hucha para atenuar su dolor en los dos años que ha permanecido en la cárcel pero con privilegios que el resto de presos jamás tendrán por su condición de anónimos.

El último caso de adhesión sin límites es el del multimillonario futbolista Leo Messi. A la salida de los juzgados por un delito fiscal de 4,1 millones de euros, era ovacionado al grito de “Messi campeón, Messi presidente” por centenares de  incondicionales, muchos de los cuales, posiblemente, no lleguen a mileuristas. Pero ahora viene lo gordo. 


El Barcelona ante la condena de 21 meses de cárcel al jugador por no pagar a Hacienda  a pesar de sus elevados ingresos, impulsa la campaña “Todos somos Leo Messi” o frases como “Quien te ataca a ti, ataca al Barça y a su historia” como si se tratara de salvar a Juana de Arco de la hoguera.

Es difícil que todos seamos como él, como dice el protector enunciado, cuando la mayoría  de simpatizantes y los que no lo son, tienen unas nóminas que no llegan a los 1.000 euros. Pero este no es el único tema. El asunto fundamental es cómo no sale la gente denunciando al propio Club por exonerar de un grave delito a un multimillonario que ha engañado y defraudado a Hacienda.  

¿Qué clase de sociedad somos que perdonamos los delitos  en función de quién los comete? ¿Qué ídolos de barro hemos levantado? Messi, independientemente de lo que sea en el fútbol, es un estafador. Y, quien lo defienda, que se lo haga mirar. La integridad de la persona se mide más por su conducta, no por su fama.  

Daniel Gallardo Marin
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