16.3.17

Zaragoza y la recogida selectiva orgánica (4)

Los residuos orgánicos (a veces llamados también residuos húmedos) dentro del total de basura que desde los hogares desechamos cada día, son aquellos residuos que son biodegradables. La recogida selectiva de los mismos, a través de un contenedor específico, permite un máximo aprovechamiento de los recursos y un beneficio para los vertederos, bien para producir biogás o para la fabricación de compost en un proceso sencillo donde además de la humedad actúan gusanos tipo lombriz. En el primer caso, el biogás, como una fuente de energía y en el otro, el compost, como fertilizante para campos o incluso para rellenar paisajes artificiales de las ciudades.


¿Qué materiales deberemos depositar en el contenedor marrón?


  • Restos de origen vegetal
  • Frutas, frutos secos, semillas, verduras y hortalizas, hierba, flores y plantas
  • Restos de origen animal
  • Carne, huevo, cáscara de huevo, pescado, marisco, huesos, queso y pelo de mascota
  • Papel de cocina, servilletas y cartón solo si están sucios
  • Restos de pan, galletas y bollería
  • Posos y filtros de café, así como restos y bolsitas de infusiones (sin grapa)
  • Tapones de corcho


Es necesario usar bolsas compostables o al menos biodegradable, de papel para que en el proceso de compostaje sea más sencillo el proceso.


Normalmente el uso de estas materias orgánicas es para la producción de compost y su venta posterior. La incorporación de este material al suelo como abono, ayuda a:

  • Alarga la vida útil de la tierra, añadiendo nutrientes.
  • Evita riesgos de contaminación en el entorno.
  • Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo a la lucha contra el calentamiento global.
  • Es la cantidad mayor de basura que cada familia deposita en el cubo verde llamado “restos”.
  • Se evita el uso de gran parte de los abonos químicos que al final son insostenibles

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