14.3.17

Otras Zaragoza son posibles: Jaipur, Rajastán, India…

Este sábado asistí a una descarga musical. Oportuna por fechas. Un grupo de gitanos de Jaipur, origen de la etnia, aprovechando gira por España a agente zaragozano debida, actuaron en el magnífico teatro-espacio Las Armas.

Oportuna por el viaje del tambor y el bombo de los que ellos parten también y parecería que los músicos tuvieran 800 años. El nuestro no es de la familia africana porque vibra, es de origen India, a través de Egipto y Estambul en dos ramas, hasta Zaragoza.

Oportuna actuación por la fecha en que nos encontramos, con el mundo a la derecha de Turquía celebrando “navruz”, la consagración de la primavera, hasta nuestros primos indios. Nuestro origen indoeuropeo-parsi. La apropiación de la Contrarreforma de… ¿lo mismo?

Gitana de Rajastán. La comunidad gitana y sus patriarcas, presencia tan alargada de Rafael, gitano de Berdún y patriarca de Jaca.

Oportuna también porque nos introdujeron con una fuerza y simpatía gitana e incontenible en la música y cultura palaciegas que nos presentaron. Cualquier músico indio, no atender a sus pintas, es depositario de casi diez siglos de musicalidad que arquean sus fuertes espaldas. Que afinan sus instrumentos poderosamente, las castañuelas como clave cubana en viaje India-La Habana.

Oportuna, por último, porque la finura y alegría de la música india en Rajastán se halla matizada por la tradición musical y poética persa, parsi. Esos estallidos de fiesta y alegría contagiosa de los gitanos indios con una finalización de canción de sunna salmódica del Corán, recordando por el “palmero” de más edad que aquí estamos de paso… forman parte de una manifestación artística muy culta y elevada.

Jardín de Shalimar. Lahore, Pakistán. Antes valle del Indo, origen etimológico de hindi o India. Complicados avatares…

De una simbiosis que también se produce en Zaragoza. Jaipur, Samarkanda, Zaragoza… capitales de los extremos del Islam medieval. Donde se generó un arte que bebía también en otras fuentes: otros pueblos semíticos de mirada aguda y penetrante (sirios, judíos…), la estepa de los turco mogoles o la tradición sánscrita hindi…. O la tradición constructiva romana revisada por el románico lombardo y Bizancio, en nuestro caso.

Interesantísimos monumentos de frontera quedan de su época de florecientes contactos. Caravansares en India. Madrasas en Samarkanda con azulejos parsis. El mudéjar en Aragón.


Fuerte Amber, Jaipur, Rajastán. Simbiosis hindi-persa no muy alejada a nuestro arte de origen islámico.

En todas, la misma concepción de la jardinería y embellecimiento de los interiores, cortes poéticas musulmanas, palacios-fortaleza de frontera como lo son la Aljafería, el palacio-jardín Shalimar de Lahore y el espectacular y único palacio-fortaleza de Jaipur, Fuerte Amber.

Todos bebemos, los pueblos con sed, de la concepción persa de la jardinería. El pozo que riega el desierto, creando el mito de paraíso universal.


Aljafería, nuestro paraíso terrenal casi jardín seco. Interior del Palacio Fuerte Amber…

Aprovechando el tirón artístico de su ciudad, de su región semidesértica como Aragón (Rajastán, tierra de reyes), de su palacio tan próximo a la Aljafería y uno de los monumentos más visitados de India, los Gitanos de Rajastán Dhoad –depositarios de la Banjara Music, zíngara de su desierto- nos invitaron a viajar dos horas el sábado. Y no terminaron, hospitalidad inversa, hasta invitarnos a viajar a su próxima fundación que se va a erigir en Jaipur.

La música es paz, unión y hermanamiento, recordaron. Aserto que compartimos ampliamente. Tejeremos redes entre Aragón y Rajastán sin duda ninguna.

13/03/17 Luis Iribarren

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