16.11.16

Visiones singulares de Aragón: Rutas de la sed

Resulta que en Huesca se está produciendo un encuentro mundial de estudiantes de Turismo, que están recorriendo la provincia y haciendo una reflexión conjunta sobre el trending topic “Turismo Tranquilo”.
Aquél a efectuar llegando en cacharro diesel que consume 13 litros a los 100 pero que luego se continúa en bici, a caballo, con el avistamiento de aves… Vaya, sin joder la capa de ozono… Otra cosa es, como se decía, cómo este grupo ha llegado a Huesca y se mueve por la provincia, esa permanente contradicción hippie. Turismo tranquilo lo ha hecho la generación de la postguerra, imaginando el valle de Aragüés sin haber ido nunca.
Lógicamente es un gran encuentro, en temporada baja y verdaderamente no encontrarán ni a Dios en el sublime y tardano otoño con tempero que por fin estamos teniendo. Algún boletaire, que dicen en Catalunya, y algún cazador respetuoso sin balines de 4 kilómetros de alcance… Porque como se los topeten en un paseo romántico… Pero se reservan para perturbar los paseos los sábados, domingos y festivos. Total, se matan muchos por fuego amigo… Entonces, que se lleven por delante a un paseante con la pasta que mueven, qué…
Volviendo y pensando en el encuentro, os propongo tres rutas de turismo de sed: el turismo que, sin saberlo, cada niño realiza en Burkina Faso o Mali para llegar a la fuente abierta por Médicos del Mundo. El que hacía mi abuela cuando lavaba ropa por encargo en las heladas aguas del Veral y la subía en la cabeza como una argelina.
1.- Neveros de Fuendetodos, Campo de Belchite, Zaragoza
Fuendetodos es una localidad fascinante por historia, museística, posibilidad de llegada en BTT desde Zaragoza. Y también por sus bosques de litoneros, su paisaje de enebros o su patrimonio relacionado con la Guerra Civil, sus trincheras. Visitarlo tras la canícula estival y con la tierra color ocre oscuro es lo suyo.
Esta vez elegimos de Fuendetodos estos singulares talayots, los neveros donde se almacenaba y prensaba con paja la nieve que caía en invierno, ya está a gran altura, para las fresqueras de los cafés y bares de Zaragoza anteriores a la electricidad.
2.- Tinajón de Villanueva de Gállego, Zaragoza.
Exponente maravilloso modernista-gaudiano rural, representativo de la llegada del agua corriente a los domicilios en la posguerra. En este sentido, Berdún fue pionero en los años 30 en la provincia de Huesca.
Villanueva de Gállego toma las aguas por concesión del pantano de la Peña de la Acequia de Candevanía que atraviesa Zuera de forma muy bella y Villanueva de forma soterrada y poco puesta en valor.

El Tinajón que corría peligro de desmoronarse fue rehabilitado en fechas recientes rollo nouvelle cuisine, para albergar la radio de la Universidad San Jorge. Decaída la idea, se lo reutilizó como sede de la Policía Local. Como puede verse, se adjuntó al Tinajón cónico truncado un adosado moderno que, oye, lo realza…
3.- Ruta de aljubs y sies de Albelda, Litera, Huesca.
Desde Albelda, localidad más famosa por su “Festa del Tosino” –un mondongo multitudinario-, en ruta circular se pueden visitar estos depósitos de agua horadados en piedra. Semejantes a los que tenían también las casas de Binéfar en sus bajos. Para recoger el agua de lluvia a lo Marrakesh. Se presenta un aljub-aljibe excavado en la sierra Tamarite-Albelda.
De origen árabe y previos, es evidente, a la puesta en servicio del Canal de Aragón y Cataluña. Son bellísimos y su recorrido siempre puede hacerse en un silencio recogido.
Os dejo con la jota de la sed, de José Antonio Labordeta. Otro turista tranquilo que viajó por nuestras mentes y almas, que tenemos.
La luz que me trae Agosto    quisiera verla en tu pelo,
y entre tus brazos morenos    consolar la sed que tengo.
16/11 Luis Iribarren.
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