21.4.16

Lesbos, de la poesía a la muerte y la indignidad

Conocíamos Lesbos por la ilustre Safo de Mitilene, poetisa griega de época arcaica (s. VII a.c.), creadora de la estrofa sáfica, con unas composiciones plenas de belleza. Admirada en la cultura clásica, tanto en su esplendor ateniense, como la Roma posterior, que se pobló de bustos de la poetisa.

Platón habló de Safo de Mitilene como la décima musa y uno de los discursos más célebres de Marco Tulio Cicerón fue el que utilizó contra Cayo Licinio Verres, pretor de Sicilia, acusado, entre otros delitos, de robar un busto de Safo.

Para profundizar en el conocimiento del mundo clásico se debe conocer la obra de Safo de Mitilene. Lo que queda de ella, pues el Papa Gregorio VII ordenó la destrucción de la misma, por considerarla pecaminosa, en los oscuros tiempos medievales.

La Casa de las servidoras de las Musas, en la isla de Lesbos, desde donde Safo educaba a las jóvenes de Lesbos, estaba dedicada al amor y a Afrodita, diosa del amor. Lesbos era sinónimo de amor, de lugar delicado y exquisito, donde Safo compuso sus poemas que son un conjunto de bellísimas composiciones llenas de dulzura y que dedicaba las jóvenes a las que educaba, de las que alababa la belleza de los cuerpos femeninos, llenas de lirismo e incluso de connotaciones eróticas. Por eso, por esta casa de la isla de Lesbos, se denomina lesbianismo a la homosexualidad femenina.

En la actualidad, la pequeña isla de Lesbos ha saltado a los medios de comunicación por ser lugar de llegada de miles de refugiados que huyen, desesperados, de la guerra, de la destrucción, de una muerte segura. Es un lugar sombrío donde no cabe el lirismo, sino trágicas historias que nos exponen a lo peor de las contradicciones europeas, de nuestras miserias y de nuestra insolidaridad.

Jorge Marqueta Escuer
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