7.4.16

La Ley de Capitalidad y la del Área Metropolitana en Zaragoza

No es casual que el Estatuto de Aragón establezca como competencias propias tanto el régimen local como nuestra organización territorial (art. 71), pues ambas cuestiones están estrechamente ligadas a nuestro autogobierno.

Visto nuestro mapa municipal de Aragón (escasa población y casi 1.500 núcleos, de los que más del 80% están en situación demográfica terminal), Aragón optó por la comarcalización como respuesta para conseguir un umbral mínimo para financiar servicios que –por su complejidad técnica y coste- superan la capacidad de gestión de muchos Ayuntamientos, respetando su existencia y autonomía. Las Comarcas no son novedad; previstas en las bases estatutarias de 1923 y en el Estatuto de Caspe de 1936, reivindicadas en los 70, su puesta en marcha data de los albores del siglo XXI.

Tras un sesquidecenio de existencia, conviene revisar la planta local aragonesa, uno de cuyos puntos débiles fue la marginación de Zaragoza y su Área Metropolitana. Estos municipios no recibieron competencia alguna, ni financiación para funciones y servicios que, casi siempre, deben realizar con financiación propia. Es inexcusable su integración en el sistema, atendiendo a sus peculiaridades.

Por un lado, es precisa la aprobación de una Ley de Capitalidad (prevista en el Estatuto de Aragón –art.87-), para regular la especificidad de la Capital en el conjunto de municipios aragoneses, su participación en la planificación, financiación, programación y gestión de competencias concurrentes con el Gobierno y, por otro lado, es imprescindible una Ley que cree el Área Metropolitana, como entidad local, integrando Zaragoza y el resto de municipios que la componen, estando ambas leyes indisolublemente unidas, siendo legislación de desarrollo estatutario axial para Aragón, cerrando la planta local aragonesa dando respuesta distinta a una situación diferente con tres ejes:

 La ordenación territorial intrametropolitana. Si hay en Aragón una serie de municipios estrechamente interconectados entre sí, estos son los que componen el Área Metropolitana de Zaragoza. Y es lógico. Las áreas metropolitanas son resultado de un proceso que desborda los límites municipales, transformándose en un sistema que integra ciudad y periferia. Las decisiones que se adoptan en cualquier municipio del sistema afecta al resto, por ello es precisa una acción coordinada, sobre todo de cara al futuro, puesto que si en la aglomeración urbana de Zaragoza hasta los años 80 del s. XX el crecimiento básicamente se centró en Zaragoza, de entonces a hoy el crecimiento y el proceso de industrialización y terciarización se dispersa a otras localidades y ejes. A esa realidad no se puede responder con falta de planificación conjunta en urbanismo, transporte, ocupación del suelo, tratamiento de residuos, promoción exterior, etc. para evitar desajustes y desequilibrios e intentar un crecimiento ordenado. Es incomprensible que no exista una Ley que regule estas relaciones.

 La ordenación territorial aragonesa. Obviar el Área Metropolitana de Zaragoza es un error atendiendo al concepto de sistema, entendido como conjunto de ciudades interrelacionadas jerárquicamente y relacionadas con su territorio circundante creando una compleja malla de relaciones funcionales. Desde este punto de vista, Aragón sería un sistema de ciudades que organizan un área de influencia (aproximadamente, la Comarca), ejerciendo algunas (Huesca, Teruel, Calatayud, Barbastro, Alcañiz, etc.) una influencia supracomarcal y conectando una (Zaragoza y su área) Aragón y el Valle del Ebro con el sistema urbano de la Península y del Sur de Francia, insertos en el sistema europeo. Marginar el área urbana que tiene la responsabilidad de expandir su desarrollo y potencialidad al resto de Aragón para aminorar el grave desequilibrio territorial que padecemos es un error. No se puede vertebrar un país sin contar con el punto que concentra más de la mitad de la población y de la renta.

 Las relaciones exteriores. Vivimos en un mundo cada vez más interrelacionado y con mayor competitividad entre áreas metropolitanas y es preciso actuar conjuntamente para competir frente al exterior. Zaragoza y su área deben de posicionarse en el lugar que merecen como área media europea y ello es más difícil si no hay un único interlocutor y una planificación conjunta para competir en el exterior junto a otros territorios que sí se organizan como entidades metropolitanas.

Jorge Marqueta Escuer.
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