7.4.16

Aragoneses. El Serrat belchitano, es decir, aragonés

Creo que no os descubro nada nuevo. Pues sí, hay algo en Juan Manuel Serrat de y en Aragón. O mucho. Y no es un encuentro como el de Loquillo con José Lapuente, admirado el primero de la libertad de expresión que gastamos en Zaragoza. Amigo de Sopeña. Tampoco por ser Serrat íntimo amigo del abuelo Labordeta. La nova cansó cuatribarrada. No, Serrat tiene con Aragón un vínculo umbilical. Madurado en las entrañas del Poble Sec, donde tantos bajo aragoneses fueron a vivir casi a las mismas calles. Sus insuperables letras primeras en catalán, también lo son cuando suenan en castellá. ¿De donde viene ese dominio, esa síntesis, esa fina y salvaje ironía?

De Machado, claro está. Pero yo también creo que es humor, respeto, distancia y dolor belchitano por la parte de la leche de mamar aragonesa que le dieron. Belchite, Caspe como Alcañiz, os contará cualquiera, fueron colectivizadas y bombardeadas por los dos bandos. Esa mirada aragonesa de Serrat. Me diréis: no hay miradas aragonesas ni no. Ya, ya. Yo soy hipernavarro de origen y no miro como mis primos, miro más adentro. El noi del Poble Sec, Carrer nou de la Rambla y del Roser.

Este año el aceite de Belchite ha sido elegido el mejor de Aragón, lo llegaremos a pagar a 20 euros el litro. En vez de poner el pueblo viejo, vamos a dedicarle a Serrat, olivo viejo de la democracia española, esta imagen de una pintura de olivos con 1.000 años de Belchite, incluso alguno lo plantarían los romanos, como los que nuestro amigo navarro ya berdunés David de Teodora tiene en su almazara de Cascante, cerca de Tarazona.

Serrat es también nuestro poeta, de las emociones y de los pasos ganados y perdidos. Cada uno tenemos la nuestra de Joan Manuel –nombre tan acreditativo de su bilingüismo militante, cobarde lo llama Jiménez Losantos, elegante para mí por excepción- Días de mucho, vísperas de nada, mi poema favorito del maestro:

Y con la resaca a cuestas 
vuelve el pobre a su pobreza, 
vuelve el rico a su riqueza 
y el señor cura a sus misas. 

Se despertó el bien y el mal 
la zorra pobre vuelve al portal, 
la zorra rica vuelve al rosal, 
y el avaro a las divisas. 

Se acabó, 
el sol nos dice que llegó el final, 
por una noche se olvidó 
que cada uno es cada cual. 

Vamos bajando la cuesta 
que arriba en mi calle 
se acabó la fiesta.


06/04 Luis Iribarren.
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