20.1.16

Fitur Aragón entre bambalinas: Calatayud existe, no solo en el stand aragonés

Ha sido bien oportuna la entrada de FITUR y su programación. Me ha parecido un stand concreto, nada confuso –me gustan las flechas que solo sugieren- y con una programación muy enfocada a lo que ya funciona bien y su potenciación, que en Aragón cumple el requisito de ser sostenible… Entendida dicha sostenibilidad como no agresiva contra el territorio, no como potenciadora de mejoras de accesibilidad sin uso del automóvil.

Pero todos los temas que están son y la potenciación de la garnacha para fomentar un maridaje territorio-gastronomía me parece un acierto y una reivindicación: que en el Somontano se produzcan varios de los mejores blancos del mundo pero de cepas no propias es verdaderamente otra cuestión. Se aprovecha su tirón comercial para recuperar la parraleta autóctona, es inteligente.

Pero volviendo al enunciado, estoy seguro de que lo más interesante será esa FITUR entre bambalinas, que se genere una sensibilidad de tierra de acogida por nuestros responsables turísticos, que tienen claro lo que mejor hace Aragón. Que quien venga a ver el Pilar repita: como toda nuestra emigración catalana cuando pasa sus hijos por el Pilar y descubren una ciudad amable, ideal para ir de tapas incluso con cierzo, donde se sienten libres de expresar cualquier opinión. Creo sin falso pudor que en este sentido la actual dirección turística aragonesa representa mejor esa realidad: representa mejor la amabilidad de la calle en Aragón.

Maravilloso artesonado bilbilitano: la taracea, orgullo de la artesanía aragonesa

Ello no empece para valorar la actitud de otros emprendedores reales, emprendedores de servicios públicos. Fuera de programa, el Alcalde de Calatayud se ha reunido junto con el resto de Alcaldes de la Red de Ciudades del AVE. Una jornada incluso la ciudad fue sede reciente de un encuentro de ellos. Resulta que Calatayud es una de las ciudades de la red. También resulta que lo está aprovechando, en mi opinión, inteligentemente. Comentaba José Manuel Aranda que la presencia en esa red fortalece la imagen de la Comarca de Calatayud y se pretende a través de ella y del Monasterio de Piedra –y de los balnearios, añadió- la potenciación de otros activos menos conocidos de la comarca. Citó dos bien pujantes: la excelente garnacha de viñas viejas –especialización propia de Calatayud en altura, compartida con Borja- y el mudéjar –excelente y singular el mudéjar religioso-militar del valle del Ribota, al que dedicaremos entrada: lo más parecido a los ksar marroquíes fuera de África-.

Humildemente añado otras tres reivindicaciones de las sencillas, como siempre: el excelente vermú de Terrer, el pujante arranque de una industria vinícola especializada en cava (Bodegas Langa: Calatayud, capital del cava no catalán) y la reivindicación de que el consumo de chocolate empezó por esta comarca –por ello y me alegro, la presencia y posterior salvación de Chocolates Hueso en Ateca ahora reconvertida-.

En todo caso, me pareció bien inteligente los movimientos, interés e ilusión de este Alcalde, que también ha conseguido un tratamiento particular de DPZ para restaurar el ingente patrimonio mudéjar de la ciudad, tan abandonado durante décadas. Será discutible la acción de la anterior DPZ en el reparto de subvenciones, pero es indiscutible que la potenciación de los conjuntos urbanos de Calatayud y Tarazona siempre es necesaria: tenemos dos joyas intermedias y todo por hacer en este punto.

Así pues, esta ciudad interesante, quinta de Aragón (atención: la conurbación Casetas-Utebo-Garrapinillos para mí es la tercera, sobrepasando a Teruel y habría que profundizar en sus escasas relaciones como debe), que ha sufrido una crisis industrial y demográfica a pesar de ello, bajando de 23.000 a 21.000 habitantes, necesitaría Aragón que volviera a subir hasta 25.000,- habitantes o más, por sus excelentes servicios, la potenciación de su hospital y su abundancia de suelo industrial.

Desde el punto de vista social, Aragón debería potenciar el tratamiento particularizado de integración, intercambio, convivencia… cosmopolitismo de la ciudad siempre diversa de las tres culturas, relativo a su población inmigrante de origen rumano, tan numerosa. Aragón, su fruta, su vino… es excelentemente conocido en Rumanía, país que no puede mas que crecer.

20/01. Luis Iribarren.

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