1.6.17

Otros Aragón: Mercado Central de Zaragoza

Otros Aragón son posibles: Mercado Central de Zaragoza y sus primos hermanos.


Se anuncia siempre polémica pero necesaria cada cierto tiempo reforma-limpieza del Mercado Central de Zaragoza. Que estuvo a punto de desaparecer en los 80 para que César Augusto Lane llegase hasta el puente de Santiago.

Ese modelo de urbanismo Le Corbusier que ahora todo Dios detesta, pero que sirvió junto a sus antecedentes Haussman  zaragozanos para la apertura de calle Alfonso, calle San Vicente de Paul y diente en la plaza del Pilar que simboliza la extensión del Paseo de Independencia hasta nuestra todavía en uso y abuso plaza de Oriente.

Desacralizada este fin de semana para albergar Zaragoza Diversa.

Todas estas actuaciones discutibles en su día y que, sin embargo, van camino de rezumar clasicismo.
Dado que ahora están llenas de nueva vida –me refiero a lo lánguida y gris que era la neomudéjar-sidi ifni style San Vicente de Paúl y lo bella y colorista que es ahora-. Pero que se llevaron por delante la trama de la Judería, el call zaragozano, una parte de la Morería y palacios renacentistas de ladrillo con arcada Medicis, como el de Gabriel Zaporta, banquero judío, que contenía el milagro-brocado del Patio de la Infanta.

Estación de Atocha y estructura del Puente de Portugalete, coetáneos y espléndidos ensayos de usos públicos con hierro colado

Felizmente, el mercado sito en el espacio que ocupaba el histórico cesaragustano pudo ser respetado por movilización de la ciudadanía e inteligentsia zaragozana, llegaron los especuladores un poco tarde, cambiaron las modas. 


Ese prodigio de columnas de hierro colado que crea una arquitectura funcional diáfana. Concebido por el genial turiasonense Félix Navarro Pérez, excelente conocedor de la amplitud de nave de las mezquitas-sinagogas reconvertidas en iglesia en su Tarazona natal.

Basado en Les Halles de París, a su vez basadas en el fenómeno Eiffel y en las galerías metálicas ajardinadas de las Tullerías, es un monumento nacional de hierro y cristal. A mí me gusta especialmente su zócalo-sótano de piedra, tan evocador de la muralla romana de César Augusto.

Parece que el proyecto le quitará algo de uso tradicional para convertirlo en parte en mercado delicatessen en la forma que acompañamos, ensayada en Valencia, Madrid o Barcelona.

La importancia y singularidad del edificio, sin embargo, hace que lo comparemos con sus dos primos pioneros en el uso de acero y vidrio en España: la estación de Atocha y el Puente de Portugalete.

Además del cariño de todos los aragoneses por el mercado, el disfrute de su olor a huerta del Ebro bien vale una visita, estamos ante un edificio magnífico y pionero, un ensayo arquitectónico a escala estatal de 1895.

Mercados Corona de Aragón: Santa Caterina de Barcelona –sin igual proyecto de Miralles- y Mercado Central de Valencia. Dos ideas a tener en cuenta.

Larga vida al mercado. Tenemos suerte del bonito ambiente que genera, de disfrutarlo como punto de encuentro multicultural… Eso hay que aprovecharlo más todavía, obviamente. Es la concatedral del producto de proximidad, del congrio seco y los menuceles.

25/05 Luis Iribarren
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