16.6.17

Ansó-Plan: o de la necesidad de hermanamientos cercanos

Se propician en todo Aragón, y no solo en Aragón, hermanamientos lejanos para el conocimiento de los escolares y resto de vecinos de los núcleos que los suscriben del idioma, costumbres, folklore y gastronomía de otros países, generalmente europeos.

Se suelen elegir por los municipios al norte de Cesaraugusta localidades insertas en las tierras feudatarias de los reyes de Aragón del país de Oc o Aquitania. Esas tierras donde se decía el hoc latino –ésto es- por el uil, origen del oui-sí.

Así que vecinos y escolares tienen una oportunidad cercana de echar de menos el tomillo, de cabalgar, jugar a rugby, tomar pernod antes de comer… Cómo no de hacer un repas que incluye pato en todas sus acepciones, comer terrines, beber armagnac y vuelta.

En los casos más fecundos como Monzón-Muret, se produce una travesía circular que permite divulgar una parte significativa de la historia de Aragón, la pérdida de la guerra cátara y el vasallaje a favor de la confederación aragonesa de las tierras del Midi. No es lo de menos pero, la verdad, poco rescoldo más hay. Imposible compartir culturas empresariales o de gestión agroalimentaria y comparar.

En todo caso, la muerte de Pedro II el oscense-montisonense a manos del noble altofrancés anglo-normando, con raíces en la sin par Leicester, Simón de Montfort y la persecución cátara hasta su final en Montsegur bien merecen esa extensión de la formidable historia de Monzón, sede permanente de las Cortes de Aragón, all around Occitania.
La capital cátara y prerrenacentista ciudad-ladrillo (de brique rouge) de Albi. Ciudad a la que yo fui por hermanamiento de institutos, grupos de francés. Bellísimo sitio y singularísimo su museo que homenajea a su inquietante, disoluto pero insigne vecino Toulouse-Lautrec –poderosísimo cartelista-.
Volviendo al asunto tras la digresión histórica, los hermanamientos, además del dispendio en jolgorios que alimentan, dan alas para el estudio del francés o el intercambio deportivo en nuestras localidades. Sirven para coincidir con alcaldes con apellido español, hijos de emigrados anarquistas que mucho se emocionan… Que idolatraban a Felipe González como si de Mario Soares se tratara.

Los más ambiciosos permiten la solicitud de Interregs de la Unión Europea, intercambio de experiencias alpe-pirenáicas-montagnards en general que permiten, es un ejemplo, poder poner en contacto a Transilvania en Rumanía, el Alto Trata en Eslovaquia, el Valle de Aosta en Italia y Jacetania para estudiar y poner en valor el turismo senderista, pongamos, que se puede recibir de clubes de montaña del Asia oriental, sobre todo de Japón-Corea del Sur.

Pero sin discutir estos ambiciosos propósitos, es profundo el desconocimiento y el no hermanamiento, más allá de las coincidencias de alcaldes en asambleas de partido, entre la Canal de Berdún y los valles que rodean el Turbón. Ya no digo nada entre la sierra de Gúdar, el prepirineo zaragozano o la comarca del Moncayo y el Somontano de Barbastro-Sierra de Guara. Todas ellas comarcas que tienen en común la difícil gestión del cada vez más reseco paisaje de bosque mediterráneo.

Es una idea singular y muy acertada por todo ello el homenaje que en el Festival PYR de Ansó se hará a la lejanísima y singularísima Josefina Loste, siguiente personaje de nuestra serie “Aragonesxs”.

Que un valle se ponga a mirar a los demás para merecer el festival su apellido pirenaico –de la cultura pirenaica sin exclusiones-.

Los puentes hay que tenderlos para el conocimiento más profundo, en primer lugar, de los aragoneses entre sí. Para que Zaragoza, que no tiene una cultura primaria y que debe optar a seguir siendo sede bancaria y de servicios cuaternarios, no se convierta en el único espacio de intercambio entre todos los habitantes de la Cuenca del Ebro.
Ansó-San Juan de Plan: baixo a nieu. Que el PIR 2017 y el homenaje a Josefina sirva para un intercambio permanente entre ambos Aragón, tan alejados entre sí. Más fácil bajar a tierra plana que cruzar, con la carretera de Fiscal se pueden acercar ambas y semejantes comunidades.
Está muy bien que sea una gran ciudad que nos dote, juntamente con Huesca y menos Teruel, de servicios culturales, médicos, bancarios y aeroportuarios cada vez de más calidad.

Lo que se echa de menos es profundizar todo el año en ese matiz conseguido por el PIR. Una idea nuclear, que es la apuesta de la Feria de Barbastro, que supere las ferias comarcales o eventos medievales que solo sirven para mirarse hacia dentro.

Parece que se avance más en el conocimiento del pueblo francés hermanado con uno de la provincia de Zaragoza que en conocer por sus niños la increíble geología de Teruel, visitar Dinópolis o navegar el pantano de Mequinenza. Así mal vamos, no compensamos ni valoramos de una forma extremadamente paleta el conocimiento de nuestra propia realidad, culturas y lenguas.


15/06/2017 Luis Iribarren
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