26.11.14

También en Zaragoza se miente como si no pasara nada. ¿Y el cielo?

La sociedad está muy harta de que le sigan mintiendo, de que la mentira salga desde todos los estamentos a los que considerábamos respetuosos. Nos tratan como a críos y eso no tiene perdón.

Lo último es el engaño, la clara (presunta) mentira del Arzobispo de Zaragoza diciendo que dimitía por problemas personales o de salud según quien le apuntaba con el micrófono, cuando en realidad había sido cesado, repito CESADO, por el propio Papa.

Si un Arzobispo no dice la verdad, si el Arzobispo pagó 105.000 euros en concepto de nómina (presuntamente ficticia) a un diácono, más parece ser otros 15.000 euros complementarios según publica hoy El Periódico de Aragón, para atajar un problema de acoso que sufrió este diácono por parte de un párroco de una localidad de la provincia de Zaragoza, estamos ante un caso de mentiras sobre mentiras para tapar otras mentiras.

No es posible que todo se quede en una dimisión, en la desaparición del puerto responsable de alguien que se ha comportado desde las latas instancias de forma cuando menos diferente a lo que se esperaba de él. Esta misma tarde también ha dimitido la Ministra de Sanidad Ana Mato por temas parecidos, de disimulos, mentiras y trampillas de abrir y cerrar.

No. No es posible todo esto. Cuanto más se trampee la situación, más claridad se necesita, más luz, más cambios profundos se van a realizar en nuestra sociedad, en nuestro país. No hay día que nos ale una trampa u otra. Y todos somos responsables de que esto suceda. Claro, que de tamaño bien distinto entre unos y otros. Pero todos lo somos y entre todos debemos dar la luz y esperar cambios muy profundos.
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