21.9.15

El patrimonio industrial de Tarrasa y el de la Margen Izquierda de Zaragoza.

La llegada del ferrocarril a Zaragoza en la segunda mitad del siglo XIX nos ha legado un importante patrimonio industrial en la margen izquierda que vamos a intentar comparar en esta sección con otros bienes catalogados de este modo en el Estado español, bienes que han tenido un origen común: la implantación de un importante tejido industrial basado en las novedades tecnológicas apuntadas por Eiffel, entre otros conocidos exponentes.

El origen de la arquitectura industrial inicial de la Margen Izquierda zaragozana es bien conocido y está bien estudiado: la ampliación de instalaciones agrícolas pequeñas como molinos en industrias harineras y, debido a la pérdida de las colonias, el surgimiento de una red de industrias azucareras de las que nos queda una importante toponimia en nuestro distrito, así como en localidades próximas como Alagón donde todavía resisten sus imponentes instalaciones.

Asimismo, contamos afortunadamente —siquiera sean posteriores en el tiempo— con ejemplos de naves con destino a industrias metalúrgicas que han podido ser catalogadas y preservadas, así como interesantes ejemplos de embalses y centrales hidroeléctricas, industrias cerveceras o el impresionante matadero municipal, todos ellos de comienzos del siglo pasado.
 
Pues bien, a lo largo de la presente sección, se van a presentar los modelos más interesantes de rehabilitación de espacios industriales con destino a usos culturales y de interés social para su comunidad en la Península Ibérica, de forma inicial, y en el resto de países de nuestro entorno y otras sociedades industrializadas. Todos ellos, los casos de lugares más lejanos, es nuestro propósito que hayan recibido la calificación de “patrimonio cultural de la humanidad” por su especial arquitectura, diseño ó proceso de rehabilitación. Presentaremos qué se está cociendo en estos espacios para, de modo semejante a Zaragoza Activa y el uso de la Azucarera, reflexionar sobre el interés que estos usos pudieran tener para nuestra sociedad.

Y el primer capítulo he decidido dedicarlo a la población industrial con mayor patrimonio no tan conocido: la localidad de Terrassa, Barcelona. En ella he seleccionado como edificio más emblemático e interesante la sede de “Vapor Aimerich”, en la actualidad museo. En todo caso, daremos un paseo por todos ellos y ofreceremos una visión de cómo están perfectamente integrados en la vida cotidiana de la ciudad, ello sin perjuicio de otras joyas modernistas de Terrassa como su Teatro Principal, homónimo del templo zaragozano de la cultura, ó la casa Alegre de Sagrera.

Los edificios industriales más representativos del legado industrial-modernista de Terrasa son:

1.- El citado Vapor Aymerich, Amar i Jovet del interesante arquitecto industrial Lluis Muncunill: su uso es museístico, Museo de Ciencia y Tecnología de Cataluña, albergando una importante colección en varias salas de aspectos tales como un espacio dedicado a las motos Montesa ó de maquina textil, entre otros. Este edificio es archiconocido por sus ingeniosas, notabilísimas y airosas lucernarias.

Por otra parte, su entorno es un espacio vivo donde se celebra una ferieta de antigüedades los festivos similar a la que alberga nuestra Plaza de San Francisco y la del entorno de la Plaza de Toros, que vivifica la vida del museo.

2.- Escuela de Ingeniería de Terrassa: ubicado en un magnífico edificio. La Escuela de Ingeniería de Terrassa tiene sus orígenes en la Escuela Superior de Industrias de Terrassa, creada por el R. D. de 17 de agosto de 1901, con las especialidades de Perito Industrial (mecánico, electricista y químico), Práctico Industrial y Estudios Elementales para obreros. Posteriormente, por el R. D. de 10 de enero de 1902 se creó la especialidad de Perito Manufacturero (más tarde, Perito Textil). Es un edificio docente semejante a los primeros colegios públicos de Zaragoza como el sito en la calle Las Armas pero con un importante aire industrial.

3.- Espacios urbanos en el entorno del carrer de la Rasa: plaça Vapor Ventalló, que aprovecha una antigua estructura industrial para propiciar una plaza-escenario y la Sala Muncunill de exposiciones, con un magnífico techo-lucernaria. Todos ellos adobados con otras naves industriales con uso privado en la misma calle, de modo semejante a los edificios-almacén rehabilitados por la iniciativa privada en la avenida Cataluña.

4.- Edificios pareados de trabajadores de la industria textil de la calle Sant Antoni y García Humet. Semejantes a los restos de edificios con buena ventilación inspirados en las tesis de Owen que todavía quedan en parte en el entorno de la Azucarera, calle Camino de las Torrecillas.

Por otra parte y para finalizar, el propósito de estos artículos no deja de ser la generación de ideas para el disfrute y reivindicación de nuestro patrimonio industrial modernista. Las ideas más interesantes que se desarrollan en Terrasa en este sentido serían las siguientes:

a.- Taller de fotografía documental: Rutas de la Lana. Tiene paralelismo en cuanto a las ideas generadas por la Fundación Norte y la generación de un espacio-taller fotográfico en el Arrabal antiguo.

b.- Museo de la Ciencia y Técnica de Cataluña: actividades de divulgación para colegios e institutos del Vallés. En este sentido, sería oportuno abordar un uso más intensivo y cultural de los espacios exteriores de Zaragoza Activa-la Azucarera para darlo a conocer más allá de su exitosa ocupación por usuarios especializados.

c.- Creación de una red de ciudades con patrimonio industrial modernista, para su inclusión y creación de un equivalente en nuestro Estado a la guía Patrimoine Industriel de Michelin. Existe un sinnúmero de personas interesadas en este patrimonio, debido al fenómeno cultural de la recuperación o imitación de arte vintage.

d.- Fira Modernista de Terrassa: quizá no tengamos tantos motivos para organizar una potente feria modernista cuyo eje de atención es poner en valor Terrassa en la misma Barcelona, pero esta feria provoca una transformación de la ciudad, con una participación enorme de sus habitantes que se atavían de burgueses y proletarios de la época en que floreció la misma. La Fira provoca además un conjunto de concursos, actividades de jazz y un mercado. Una iniciativa de este tipo podría propiciar la reivindicación de un uso público para la Casa Solans y la creación de un espacio-museo modernista zaragozano en la casa del guarda de la Azucarera.

Luis Iribarren Betés, septiembre de 2015.
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