29.9.15

Moisés abre las aguas en Cataluña. O no

Si algo tiene de positivo las elecciones de nuestros vecinos es que el resto de los territorios estamos bien, o al menos eso parece. Se terminó la corrupción, el paro, sueldos miserables y contratos de semana. Unos llevando a su pueblo hacia la tierra prometida, y los otros prometiendo sin saber cómo, que es mejor quedarse en casa.

Priorizando dichas elecciones a cualquier otra noticia, cada uno en su interés arrimando el ascua a su sardina. Mientras el ciudadano de a pie, el que trabaja y vive con miedo a no perderlo, el que lo hace y no le llega para vivir y el que no vive por qué no encuentra trabajo, sigue esperando,  importándole poco o nada si se quieren quedar o marchar del  estado, su prioridad es el bienestar de los suyos y la propia.

Pero ahí estamos, Artur Más convocando elecciones plebiscitarias, tres en cinco años, como leitmotiv, bajo el paraguas de las autonómicas, confiando en un triunfo mayoritario de los separatistas y así reforzará su tesis de que: fuera mejor que dentro.

Político reencarnado en el caudillo hebreo Moisés, guiando a su pueblo durante años, enfrentándose  a graves peligros rumbo a esa tierra prometida muriendo antes de conseguirlo, con una diferencia, aquellos unidos con un mismo fin y estos partidos en dos.

Es difícil intentar aislarse de algo que debería ser ajeno a Aragón, pero pase lo que pase afectará a nuestro futuro, son nuestros principales proveedores y compradores. ¿Y ahora qué?  ¿Cómo salir del atolladero unos y otros? Se alimentó desde un principio el monstruo de la rabia y ahora todos corremos peligro de contagio. Difícil el antídoto. Abogar por cambiar la constitución: ¿el artículo dos? ¿Un estado federal?

Cuando Alemania que tiene ese estatus sus competencias son menores que las de ellos, ¿tratamiento diferencial con respecto al resto? Porque si fuese así, no serán los últimos en querer separarse.  

Daniel Gallardo Marin
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