3.7.14

¿Qué le sucede al Real Zaragoza fútbol club? Para amantes de las películas de miedo

Muchos de ustedes estarán siguiendo el culebrón del Real Zaragoza con el interés manifiesto —cuando no con la pena y el dolor— de un gran serial de televisión. De televisión mala, efectivamente. Presuntamente estas son las claves.

Un tipo es el dueño de un equipo de fútbol de Segunda División que estuvo a punto de bajar a Tercera, pero debe 100 millones de esa empresa aunque sin activos que respalden la deuda.
No quiere vender durante un año de presuntas negociaciones.
Pero se la embargan parte de sus negocios, por problemas particulares y judiciales graves.
Al final vende el equipo de fútbol a un grupo de empresarios aragoneses.
Estos empresarios aragoneses son de muy variado pelaje, algunos con problemas judiciales.
Los que compran se van desentendiendo en pocos días de la compra y otros abandonan con mezcla de miedo y asco.
El resto de empresarios compradores, en dos semanas, discuten y se dividen en dos grupos.
El contrato de compra venta que habían firmado es leonino a tope e imposible de entender ni de asumir por nadie que tenga dinero y dos dedos de frente. Y pretenden que quien vuelva a comprar se subrogue de ese contrato que ellos admitieron y que nadie debe poder renegociar. Jope.
A uno de los compradores del primer contrato no lo conoce nadie.
A otro de los compradores se le escapa decir que el es un simple comisionista.
Con Hacienda se entra en una negociación imposible pues se le ha dejado de pagar durante 4 acuerdos anteriores. La deuda con Hacienda es a corto plazo y a largo plazo.
Se debe mucho dinero también a los jugadores, trabajadores, etc.
No hay un euro para poder pagar a la FEF los derechos de garantía para la próxima temporada.
Aparecen negociaciones con árabes, mexicanos, alemanas, pakistaníes, raricos y demás personajes de película.
En ningún momento aparece un euro por ningún sitio. Si acaso 50.000 euros para la compraventa de una empresa que debe 100 millones y que presuntamente cuesta comprar 10 millones más. ¿La solvencia se demuestra o es una entelequia?
Se elijen (o les elijen) dos grupos de nuevos presuntos compradores para una nueva transacción pero por separado. Unos son mexicanos y el otro un pakistaní.
Nadie parece tener dinero de verdad. Solo papeles con números que no dejan que se vean y se analice su solvencia.
En estos momentos y tras hablar todos por Twitter, como si fuera este método el adalid del sistema empresarial para comprar algo de 110 millones (100 de deuda más 10 de compra) todos quieren desaparecer y abandonar, lo digan o lo insinúen en entrevistas.
Algunos de los que quieren comprar esos 110 millones “de algo” viajan en autobús en vez de Ave o dan ruedas de prensa en la calle y de pie en vez de en un hotel. Solo les falta irse a merendar al Panini. Pero aseguran que tienen 20 millones ahora mismo para comprar. Jope.

¿Alguien piensa todavía que esto es normal? ¿qué así es posible comparar este situación con la de una negociación normal entre empresarios de verdad que quieren comprar y vender empresas?

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