12.9.17

Aragón merece la ocasión. Es el Nuevo Mundo, si queremos

Esta semana he tenido la suerte de ver amanecer en directo, algo que ya hacía unos años que no veía. Es hermoso, sí. Yo dejaba atrás el Nuevo Mundo, el mismo que deslumbró a Dvorak, y me preguntaba qué me iba a encontrar en mi España, en mi Aragón.

No tenemos ni puta idea de lo que nos envuelve. No sabemos el lujo que supone vivir en Aragón, en España, de disfrutar de nuestra sociedad, de nuestra gente, de nuestro futuro, de nuestros problemas, que los tenemos sin duda.

Yo este año 2017 he tenido la suerte de visitar Bélgica, Suiza, Italia, Francia y los EEUU. Si cuento 365 años debería añadir a Alemania. De visitar en en algunos casos de chupar rueda y mirar bien durante suficientes días. Y por eso sé que vivir en Aragón, que ser aragonés, es un lujo. Un lujo por cierto, que no sabemos aprovechar. ¿Queréis que hablamos de pobreza? ¿de injusticias sociales? ¿del Estado de Bienestar?

Pero podemos seguir jodiéndonos los unos a los otros, podemos seguir creyéndonos que somos una mierda, unos incapaces, un territorio sin futuro, un lugar donde no se debe vivir y del que hay que escapar. ¿Queréis ver niños muy pequeños pidiendo en la calle con sus padres en Europa? ¿o preferís ver a personas indigentes recogiendo en enormes bolsas las latas de refresco y las botellas de plástico para venderlas a peso?

Si en mi barrio hubiera la décima parte de suciedad, de baches, de malas indicaciones viarias, de solares abandonados llenos de basura…, del que es habitual ver por ejemplo en las calles del centro de NY, sé que las quejas serían brutales hacia los Distritos. Y aquí las atendemos, las intentamos resolver, las analizamos.

Esta semana he visto amanecer en directo, sí, y he refrendado una vez más que Aragón merece la pena, que Zaragoza es una gran ciudad, que España con sus enormes problema, es un lugar a resolver, pero también a trabajar por él. Si tenéis dudas…, viajar, por favor. Es tan caro como se quiere que sea, excepto el viaje de los traslados.

Julio Puente