14.3.14

Historias de la Plaza del Carbón, Salamero o Alhóndiga; de Zaragoza

Todos nos imaginamos que la famosa Plaza del Carbón de Zaragoza, hoy Plaza de Salamero, se le llamaría así por tener algo que ver con el carbón. Efectivamente así es y vamos a intentar sacar algunos pocos datos.

Hasta los años 70 la plaza se llamaba Plaza del Carbón, y sin construir el actual garaje subterráneo era una plaza céntrica que sobre todo se dedicaba en los días festivos y domingos a que los charlatanes ofrecieran sus productos variopintos a los ciudadanos que acudían no tanto a comprar como a escuchar los largos discursos de regateos y ofertas. Plaza del Carbón que además de regateo, de compra y venta de relojes, lo era de entradas de espectáculos, de cambio, compro y vendo todo lo que se pudiera enseñar un poco a escondidas.

 Pero efectivamente a principios del siglo XIX era la plaza a donde se llevaba el carbón por parte de los arrieros y donde los empleados municipales lo registraban y revisaban antes de ponerlo a la venta al público. En Zaragoza hasta casi mediados de ese siglo XIX, el carbón solo se podía comprar y vender en la Plaza del Carbón o en la Plaza del Pilar. A partir de mediados de aquel siglo ya empezaron a surgir locales y almacenes repartidos por la ciudad en donde se vendía el carbón al por menor. Pero los especuladores le añadían un precio elevado al carbón que ellos compraban en los almacenes lo que complicaba la compra a las personas de monos poder económico por lo que el Ayuntamiento optó por abrir un local en la Plaza Santa Marta para seguir vendiendo al por menor y de esta forma controlar el mercado de competencia con precios menores.

Mientras el carbón era controlado por el Ayuntamiento había treinta mozos del Ayuntamiento en la Plaza del Carbón, con una chapa de latón en el brazo donde con un número se distinguía de su trabajo y poder de control. Dependían en realidad del vendedor de carbón para ayudarle en sus faenas. Registrar el carbón que al por mayor llegaba, descargar de los carros o de las caballerías los sacos, controlar que el peso fuera real, colocar en orden los sacos, vigilar y tener limpia la plaza.  De todo este inmenso trabajo se ocupaban solo 6 de los mozos carboneros, pues los otros 24 trabajadores debían conducir los sacos de carbón a las casas particulares o empresas que los compraran, sin poder recibir propinas por ello. Cobraban cuatro cuartos por cada saco que porteaban y punto, pero responsabilizándose del carbón si en el camino se les rompía el saco o si fueran atracados.

Pata terminar cabe recordar que esta misma plaza en tiempos de los árabes se llamaba Plaza de la Alhóndiga o Alfondiga, plaza que servía de mercado en donde se pagaban también los impuestos y se utilizaba como aduana interior de la ciudad a donde llegaban los productos exteriores a venderse y a cotizar por ello. Era conocido también por ser el lugar donde se encontraba el hostal de los árabes, situado muy cerca de la Mezquita Mayor o de Pertollas de la Zaragoza reconquistada y una vez que su Mezquita Mayor en la actual Catedral de San Salvador “La Seo” se les quitara a los árabes que se quedaron en nuestra ciudad como mezquita. El nombre en árabe de la plaza sería “Al-fondaq” la fonda.