11.8.14

Carta abierta al sociólogo Jaime Minguijón Pablo

El sociólogo Jaime Minguijón Pablo publica hoy un interesante artículo en El Periódico de Aragón al que creo interesante responder, casi por alusiones.

Habla desde el título, de la necesidad de la izquierda española —y europea añado yo— de reinventarse, no tanto por el fenómeno PODEMOS como por la poca respuesta que desde la izquierda hemos dado a la realidad de esta crisis económica que nos ha pillado a los progresistas con el paso cambiado y sin ideas nuevas. El qué Jaime llama fenómeno PODEMOS es solo la respuesta de una sociedad huérfana de referentes creíbles para ellos. De hecho, lo que hizo en mayo la sociedad española fue elegir un proyecto que no existía, que no tiene un carácter construido, sin programa suficiente, sin líderes que abarquen todo el territorio de España, sin experiencia en la gestión política. Todo lo que esto tiene de bueno, lo tiene de peligroso por la inexperiencia del mundo real en la gestión política.

Pero dice enseguida que IU y CHA todavía no han comprendido el avance de PODEMOS. Yo solo puedo hablar de CHA, como es lógico, y si bien es cierto que hay diversas opiniones al respecto, como sucede entre todos los segmentos sociales que opinan o estudian política o sociología, si es cierto que es un asunto importante que hay que valorar con calma y no equivocarse en el diagnóstico.

 Las formas de PODEMOS son las mismas que utiliza CHA pero con otro nombre, y las que han utilizado sindicatos u otros partidos políticos de la izquierda. Sus Círculos son iguales a los Bicos, a las Collas o a los Roldes de otro partido aragonés. En todo. No han inventado nada, pero eso si, lo han sabido explicar muy bien. Saben dirigirse a su sociedad como nunca ha querido hablarles la izquierda por miedo a sentir que se estaba manipulando a las personas que escuchaban. Hacer pedagogía política nunca ha sido bien visto desde ópticas progresistas.

Se dice en el artículo que PODEMOS han estado junto a los damnificados de esta brutal crisis y esto no es del todo cierto si lo comparamos con la realidad. Los que han estado día sí y día también han sido militantes de sindicatos, de partidos políticos y de Asociaciones de todo tipo, desde donde beben algunos simpatizantes de PODEMOS. Pero las innumerables horas que han dedicado cientos de personas en Zaragoza a estar en la calle con quien peor lo estaba pasando, solo las conocen los que han estado. Sean de IU, de CCOO, de UGT o de CHA entre otros muchos colectivos. Es decir, si han subido en voto pensando que es porque son los únicos que conocen los problemas y los únicos que han escuchado a los afectados, pues lo siento, pero no es cierto. Hay que seguir buscando otro motivo.

Es cierto que desde la izquierda de calle no hemos dado soluciones a los problemas y aquí si que creo hay gran parte del ascenso de lo nuevo. Ellos tampoco, pero representa el “quizá”. Y sobre todo representan lo que debimos hacer en el año 1980 y no supimos o pudimos hacer. No debemos criticar agriamente la Transición sin haberla vivido, o sin conocerla en profundidad, pero es cierto que ahora toca tal vez revivir lo que entonces no fuimos capaces de lograr, de exigir.

Sí que creo que el tiempo de los pactos ajenos a la sociedad se han acabado. Será imposible lograr grandes pactos políticos y sociales sin que se tenga en cuenta a la sociedad, no tanto a lo que votan cada cuatro años como a lo que opinan cada cuatro meses. Por eso la política del PSOE actual puede nacer ya vieja, pues se afianza en la búsqueda de pactos posibles, cuando en realidad lo que se necesita son pactos casi imposibles.

La izquierda real española y sin duda la aragonesa tiene un espacio inmenso en el futuro, otra cosa es que sigamos sin saber diseñarlo, sin saber explicarlo bien. Sin ser capaces de buscar soluciones a todos los problemas de las personas sin recurrir a decisiones de momento imposibles. CHA tiene un añadido y es que en un espacio geográfico tan pequeño como Aragón por el número de personas, o hay alguien que le defienda con fuerza desde dentro de Aragón o se diluirán sus espacios de respeto nacional. Si hay dudas al respecto recomiendo darse unas vueltas por León y preguntar a las gentes de izquierdas, amantes del Reino de León y que no admiten ser parte de una Castilla que los ningunea. Aragón no puede ser parte de algo que no conoc Aragón, pues no seremos nada.

Confundimos el nacionalismo con el separatismo, como si confundiéramos a los cristianos con los católicos. No son lo mismo, incluso a, veces se odian. Aragón como León no quiero (de momento) ser un espacio independiente de España, pero si quiere ser respetada por su gran espacio geográfico, por su historia y derecho, por su posición como puerta de entrada y salida hacia Europa. Pero esto los aragoneses no lo valoramos como se debe, y nos entra el miedo del nacionalismo excluyente. Poco se puede hacer. O mucho hay que hacer pero de momento no sabemos hacerlo mejor.

Los medios de comunicación y los intelectuales aragoneses tampoco nos lo ponen sencillo a los que pensamos que Aragón se merece un mejor futuro. El PAR cayó enseguida en la conversión del sillón y el reparto de muchos poderes pequeños, lo que empobreció las posibilidades de que Aragón fuera un territorio más respetado por los propios aragoneses, porque hay algo fundamental. Solo se nos respetará desde Madrid o desde Sevilla o Lugo —como mucho— lo que nos respetemos entre nosotros los aragoneses.
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