11.1.12

La Escuela de Artes de Zaragoza huele a cerrado y a hundimiento

Hubo una vez, durante muchos años por cierto, que en la Plaza de los Sitios de Zaragoza había una Escuela de Bellas Artes y Oficios Artísticos. Eran otros tiempos, claro. El cambio de ubicación hacia el Actur de esta Escuela supuso dejar vacío un edificio con muchas posibilidades para seguir trabajando el ARTE desde otras posibilidades, otras ópticas.

“La falta de mantenimiento de este histórico edificio desde que fue desalojado para la supuesta ampliación del Museo Provincial ha deteriorado el tejado, canaleras y ventanas, algo que supone un riesgo no solo para el propio edificio sino para los viandantes”, asegura el portavoz de CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza, Juan Martín, quien considera un auténtico desastre para el patrimonio el estado de conservación en el que se encuentra el edificio de la antigua escuela de Artes, ubicado en la Plaza de los Sitios. “Al despropósito que supuso su desalojo en junio de 2009 para ubicar la Escuela de Artes en un nuevo edificio en el Actur le acompaña ahora el mal estado derivado de su falta de uso”, afirma el portavoz de CHA.

Este edificio junto a todos los edificios públicos de la zona fueron construidos para albergar la Exposición Internacional celebrada en Zaragoza en 1908. A su término, la muestra cedió este edificio para la ciudad con la condición de que albergara siempre una Escuela de Artes, pero ahora nos encontramos con que no solo se ha incumplido este compromiso sino que es el propio edificio el que corre peligro tras la desastrosa e inútil decisión de llevar los estudios que aquí se impartían a un nuevo edificio.

Volverá a convertirse en un edificio fantasma hasta que se destruya totalmente, sin sentido como muchos otros edificios públicos que una vez se quedan vacíos y con muchas ideas sobre las mesas de los políticos, se caen al olvido más absoluto y se deterioran hasta desaparecer. Creo que no aprenderemos nunca, ni aun recordando la lista de grandes edificios históricos vacíos, destruidos o sin sentido, que guardamos con telarañas mientras no somos capaces de darles sentido de una vez. ¿Qué nos pasa que somos tan bobos en Zaragoza?, ¿no viajamos por otras ciudades vecinas y cercanas a la nuestra, para aprender a copiar el trato que se da en ellas a sus edificios públicos rehabilitados?