23.11.23

San Miguel de los Navarros en Zaragoza, y Santa Quiteria


El retablo de Santa Quiteria en la iglesia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza en una nave lateral tiene unas pinturas góticas de la Escuela Aragonesa de autor desconocido que datan del último tercio del Siglo XIV. Se habla del autor como: Maestro de Santa Quiteria en atención a este retablo, aunque se cree que hizo otros retablos en la provincia de Zaragoza.

En la imagen que vemos arriba se refleja la labor que por indicación de la Santa Quiteria se realiza repartiendo el tesoro que es sacado de las aguas del río Alfiano y que arrepentidos la familia real y sus acompañantes, lo reparten como limosna entre los pobres y menesterosos.

El retablo de tres cuerpos y 15 cuadros además de la imegen de la Santa, está dedicado a Santa Quiteria, virgen y mártir quien, según narra la tradición, era una de las nueve hijas que tuvo (de un solo parto, algo que suena de locura), Calsia, esposa del gobernador romano de Gallaecia, Braga y Lusitania, Lucio Castelio Severo. 

Su lugar de nacimiento muchos lo sitúan en Balcagia (Bayona la Real-Pontevedra). Tanto ella como sus hermanas, fueron repudiadas por su madre, temerosa de que este extraordinario hecho pudiese despertar la sospechas de haber sido infiel a su marido, y dio orden a su sirvienta Sila para que las arrojara a todas ellas al río de la Ramallosa (Ulia), distante unos dos kilómetros de Bayona, y sin que lo supiera su esposo.

Pero la criada Sila era cristiana y en vez de matarlas las entregó a familias cristianas de la misma localidad, quienes las educaron en el cristianismo. 

El padre, Lucio Castelio, finalmente se enteró de la existencia de sus nueve hijas cristianas, motivo por el cual intentó que renunciaran a su fe, y al no lograrlo, todas fueron perseguidas, castigadas, torturadas y martirizadas por su propio padre, huyendo de Galicia.

A la santa se le han atribuido milagros relacionados con la rabia y la locura. Su atributo en el siglo XV, es un hombre que lleva sujeto con una cadena (símbolo de la rabia); posteriormente se la representará a veces con un perro rabioso, un corte en la garganta, cadenas, espada, cuchillo o corazón.

En el caso de Quiteria, al no conseguir que renunciara al cristianismo, su padre quiso casarla con un noble romano, de nombre Germano, que residía en el valle de Aufragia (hoy conocido como Marjaliza en Toledo), donde reinaba Lentimano, también contrario a los cristianos.

Este monarca había robado el tesoro de la iglesia y lo había escondido en las aguas del río Alfiano. Un Ángel recomendó a Santa Quiteria que huyera para así no casarse como era el deseo de su padre. En su huida, llegó a orillas del río Alfiano, acompañada de dos obispos, Marciano y Valentín, y erseguida por el rey Lentimano, y al llegar al río descubrieron el tesoro escondido.

El rey maravillado ante ese hecho se convirtió al cristianismo, ofreciendo limosna del tesoro (no sabemos si todo él o solo una parte pequeña) a los mendigos de la zona. 

El martirio de la santa, según la leyenda sucedido el 22 de mayo del año 130 d. C. El rico romano Germano, para vengarse de la negativa de Virgen y Santa Quiteria para casarse con él, ordenó su ejecución. Un verdugo le cortó la cabeza. 

La santa tomó entre sus manos su propia cabeza decapitada y, ante el asombro de los que presenciaron la ejecución, se la entregó a su padre Castilio.

El dato más antiguo sobre ella se encuentra en las actas del Concilio de Toledo del año 589, en donde se relata que fue martirizada por ser cristiana, siendo su culto introducido en España por el obispo Bernardo de Agén (1224), que la convirtió en la patrona de su sede episcopal de Sigüenza (Guadalajara). De todas formas su culto, en las tierras del norte peninsular, está estrechamente relacionado con el Camino de Santiago.