La noria siria de la Expo 2008 de Zaragoza, esa noria que pusimos a casi dos kilómetros del recinto de la Expo 2008, que no fue vista por casi nadie durante los meses que duró la Expo 2008 y que la mayoría de zaragozanos no sabe donde está ubicada, esa noria siria que nos costó casi medio millón de euros ha tenido que ser desmontada para cambiar todos sus radios y partes de madera por otras metálicas, perdiendo su aspecto artesanal original. La reparación nos va a costar otros 80.000 euros para eso si, creernos que en unos 5 años se amortizarán con el ahorro del 90% de lo que costaba su mantenimiento anterior. ¡snif!
¿En serio tenemos conciencia urbana de los gastos e inversiones, para una ciudad como Zaragoza que todavía no es Nueva York? ¿no había mejor lugar para una noria siria montada en tiempos de la Expo en donde parecía que “todo vale” con tal de salir en los papeles? Estamos en crisis, no hay dineros para cultura o educación y nos deberíamos plantear que igual hay que hacer propósito de enmienda si queremos alcanzar el cielo.

3 comentarios:
el como se desperdicia el dinero de los vecinos es muy gordo.
10.000 € costaba reponer el cableado del parque rios de aragon. (robado).
El bibliobus restringido de presupuesto... (¿capital cultural 2016?)
esto: 80.000 € (y ya veremos). habria que vigilar que cuesta esto los 5 años siguientes... que yo no me creo que vayamos ahorrar nada de nada.
En resumen: ¿Noria nueva de hierro?
En Siria tienen 20 norias como ésta. Solamente consiguen que estén operativas entre cinco y siete, no más, y para eso hay 25 personas dedicadas en exclusivo a ello, más los materiales, y gastos auxiliares. A pesar de los cuidados constantes, a las norias en Siria se les están constantemente reponiendo piezas. Cada tres o cinco años, depende de varios factores, las norias son deshechas por completo y reconstruidas.
Esta noria de Zaragoza costó 65.000 euros en total y se ideó sobre todo para la Expo, más lo que consiguiésemos que durase adicionalmente. Fue un ejemplo interesante de colaboración entre aquellos países y el nuestro. Ha durado más de lo previsto.
Como ciudad consecuente con los recursos públicos no podemos incurrir en los gastos perpetuos que supondría tener una noria siria.
Por eso se hace esta nueva, que es una versión moderna de la que había, y que en todos los aspectos es más barata y sostenible.
A veces parece que si la ciudad gasta está mal y si ahorra también.
Pero hay que ser sinceros, gastar cuando hay que gartas es necesario, y en la Expo lo era. Pero el lugar deja mucho que desear y no cumplió su misión de dar a conocer una inversión y un objeto muy interesante.
En la Expo hubo mucho errores, y hay que asumirlos como ya ha empezado a hacer Roque Gistaín
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