16.11.12

Zaragoza después de la Guerra de la Independencia

Tenemos el concepto de que Zaragoza se tuvo que defender de la invasión francesa y que en aquel principio del siglo XIX  lo mejor que hizo fue defender su ciudad del ataque francés, con toda su saña y una valentía inimaginable. Pero las realidades pudieron ser otras, y sin duda Zaragoza no se merecía el desastre que tuvo que soportar, tanto en su sociedad civil como en su urbanismo modelo para otras ciudades.

Sin duda hay matices en todo tipo de opiniones, pero hay otra versión que se puede discutir, y que habla y nos dice, que evitando el gobierno francés de España se evitaba también la ilustración, una cultura más europea, una modernidad que preocupaba a los caciques de unos territorios en donde unos pocos dominaban a unos muchos.
Lo que sin duda nadie pone en juicio es que Zaragoza quedó muy destruida por los dos sitios contra la ciudad, que el número de muertos por ambos bandos fue tremendo, que las enfermedades y sufrimientos fueron heroicos, pero también que gracias a que los franceses se asentaron sobre la ciudad de Zaragoza unos primeros años, se pudo empezar a reconstruir la ciudad a una velocidad continuada para lo que era posible en aquellos años, que de no haber estado gobernado con mano militar y muy organizada por el gobierno de la zona ocupada, hubieran podido dejar a Zaragoza abandonada más a su suerte. Para los franceses lo acontecido en Zaragoza les sorprendió por su bravura y tenacidad y los obligó moralmente a intentar ayudar a sus ciudadanos.
Se habla de 50.000 muertos en Zaragoza, una cifra espantosa si entendemos que por aquellos años de principios de siglo habitaban nuestra ciudad unos 46.000 zaragozanos. Como es lógico tanto fallecido en la guerra, dentro de Zaragoza, se debe al gran número de soldados y civiles que vinieron en ayuda de la defensa y de refugiados que venían escapando de la invasión francesas desde pueblos y zonas vecinas.
Los franceses estuvieron 5 años en Zaragoza, hasta el año 1814. Pero se puede asegurar que el primer tercio del siglo XIX fueron años perdidos, dolorosos, en donde se tuvo que reconstruir lo destrozado, sobre todo la propia sociedad, que vio mermada su población en muchos miles de personas. Basta nombrar que en el año 1835 Zaragoza tenía 44.482 habitantes, menos de los que tenia en el año 1806 que se contabilizan 45.179 vecinos.
Eran años de reconstrucción, de calles de tierra, de viviendas sin desagües para váteres, sin agua corriente, sin luz eléctrica que iluminara las zonas de la ciudad, todavía encerrada entre sus murallas. Son años en los que desde el gobierno francés se empieza a diseñar el actual Paseo de Independencia y la Plaza de España en los terrenos ya vacíos del destruido Convento de San Francisco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los franceses después de destruir la ciudad, se dedicaron al saqueo, llevándose hasta parte del tesoro del Pilar o las pinturas de Goya de la Iglesia de San Fernando ( todavía no aparecidas) , camuflando el tema ( del tesoro del Pilar) como una donación aunque no llegaron a cumplir sus promesas de arrastrar a la Virgen del Pilar por las calles. Pero es cierto también que se pudo haber salvado mucho más. Del claustro mayor de Santa Engracia quedó una parte importante que no se rehabilitó y se terminó derruyendo, pese a que hubo voces distinguidas que se opusieron, y del Palacio de la Diputación del Reino quedó intacta la Sala dorada y otras estancias, siendo derribadas también. Después vinieron la Torre Nueva, las murallas, y el Teatro Pignatelli, y en la época franquista, la Universidad, el Castillo de Palomar, los hotelitos de la Plaza Aragón, el colegio de Jesuitas y el del Sagrado Corazón, las casas modernistas de Sagasta, la torre mudejar de San Pedro, el colegio femenino de Santo Tomás de Aquino, el de las Adoratrices, varios conventos, Palacios como el de los Marqueses de Ayerbe, el de Aytona, Marqueses de Almonacid, La clínica Palomar, la casa solariega de Goya, la casa duende, la casa de Buñuel, el convento de Jerusalem, la casa de la sal, más conventos, palacios, iglesias, ... Qué desastre. Qué ciudad se ha perdido en tan poco tiempo.

Ajovin dijo...

Muchas gracias por tu comentario, muy completo. Lo voy a emplear como una entrada nueva.