25.8.16

Aragoneses: Adolfo Betés, carrilano.

La Diputación de Huesca no hace tantos años creó un archivo fotográfico de la memoria visual de la provincia que tuve la oportunidad de conocer. Se propusieron salvar las fotos familiares de cada pueblo, digitalizándolas, hasta más o menos la postguerra. La iniciativa vino acompañada de un conjunto de excelentes exposiciones fotográficas en el Ayuntamiento de Huesca y DPH-Porches de Galicia.

Recuerdo especialmente las del boticario Compairé, la de Robert Capa de la Caixa y, sobre todo, las de Lucien Briet. Con sus espectaculares tomas de Ordesa o el Desfiladero de Jánovas, entre todas. Compairé fotografió más al paisanaje. A nuestros tararabuelos vestidos de cheso-ansotanos.

Pero en Berdún tuvimos nuestra propia conmoción reciente. Apareció un libro-memoria en blanco y negro sobre nosotros, sobre nuestro pueblo y paisaje de los primeros años 70. Era increíble, pues casi todos estábamos allí. O si no, estaban nuestros abuelos. Reciente alcalde depuesto era el De Niro de “Taxi Driver” con barba… Y sigue siéndolo… Y en las páginas finales, yo no lo sabía, allí estaba mi abuelo: Adolfo Betés Ara, carrilano.

Glacis de las mesetas de la Canal de Berdún. Cada arruga del paisaje me recuerda a nuestros antepasados, hombres de campo arrugados.

Sí, era él. Con mi burro Chamaco y guadaña al hombro saliendo de Berdún, carretera de Martes. No en forma de heraldo de la muerte porque era bien simpático. Sí recuerdo su mirada llena de tierna ironía. Era un romancero total. Que lloró siendo republicano cuando murió Franco porque le hacía los ranchos en el Rif. Al que conoció porque le compró su buen destino no en el frente un señorito de Jaca por 500 pesetas.

Mi abuelo, personaje de la novela “Imán” de Sender… Que le echó a la cara a un falangista una camisa azul porque se la tenía que poner a cambio de sulfato para la viña diciéndole: “me jodo en o sulfato”. A quien casi mandaron a la Primera Guerra Mundial al frente por estar dinamitando la carretera de Lascún. Decían que era francés por nuestro apellido agudo…

Que pasó dos fiebres maltas, las sobrevivió y se murió cuando quiso, yéndose a la cama a los 92 años y no comiendo. Que hizo huerto hasta los 87 años fumando hasta un año antes, lo que con los costeros que hay en la montaña… Todavía estoy esperando el 31 de diciembre que venga el hombre con tantas narices como tiene el año, yayo.
Te escribo porque casi se quema tu pueblo, Botaya. Ahora la gente cosecha con naves espaciales que se queman, ya no van andando al campo.

Os dejo con un pensamiento carrilano de mi abuelo, que olía siempre a hongos y flor de manzanilla:

“Una vez, limpiando para Obras Públicas los arcenes de la carretera entre Berdún y Puente la Reina, estaba helando de día e iba despacio picando.

El capataz le preguntó:
—Adolfo, ¿no tienes otro paso?
Y Adolfo Betés, contestó:
—Sí, pero más lento.”


Otra joya románica popular casi desconocida. San Esteban de Botaya

Te dejamos que descanses en paz con tu pueblo querido. Así te llamaban en Berdún, Botaya.

25/08 Luis Iribarren.

24.8.16

Casa Solans. Pequeña joya en el Barrio Jesús

Hace unos días, una lectora me sugirió la posibilidad de escribir acerca de la Casa Solans de Zaragoza, testigo de la primera industrialización de la ciudad, un edificio que, sin duda, llama la atención por su refinamiento, su particularidad y su ubicación. Pocos barrios obreros cuentan con una obra de arte de estas características en su solar, pero su localización no es casual.

En ese momento, la burguesía zaragozana salía de la ciudad histórica y empezaba a vivir o bien en “ensanches”, como el de la Huerta de Santa Engracia (Plaza de los Sitios y alrededores), Huerta de Santa Fe (entorno de Plaza de Salamero) o el Paseo de Sagasta, extraordinario paseo lleno de edificios modernistas y alguno historicista de los que apenas quedan unos pocos ejemplos; o bien junto a los establecimientos fabriles, los cuales, a su vez, se asentaban junto a las estaciones de ferrocarril, en este caso la Harinera Solans estaba en la actual calle Bielsa, junto a la Estación del Norte (hoy Centro Cívico municipal).

En el entorno de esta fábrica se construyó la Casa Solans, un extraordinario conjunto del que solo queda la vivienda. Los jardines anexos (que ocupaban poco más de 4.500 m2) están hoy ocupados por inmuebles. El edificio de la Harinera y su maquinaria (parcialmente conservada) sobrevivieron hasta finales del siglo XX, en que fue demolida para edificar viviendas.

Los propietarios de la Casa Solans eran terratenientes cerealistas cincovilleses (de Farasdués, municipio en aquel entonces y, desde 1971, pueblo de Ejea de los Caballeros), cuyas tierras proveían de materia prima a la Harinera (en la primera industrialización aragonesa jugó un papel fundamental la transformación de productos agrícolas –no son pocas las industrias azucareras, licoreras, harineras, de galletas, etc. que se fundaron por todo Aragón en ese momento-.

Los Solans-Aísa dudaron entre vivir en los nuevos ensanches o junto a su fábrica de harinas. Juan Solans y Solans, propietario desde 1913 de la Harinera Solans prefería vivir en el entorno de su industria; su mujer, Rafaela Aísa Aísa, prefería el Paseo de Sagasta. De hecho, la familia estuvo interesada en la compra del solar que hoy ocupa la Confederación Hidrográfica del Ebro en Sagasta. Pero prevaleció la idea de Juan Solans y se construyó esta caprichosa joya.

Curiosamente, nunca la habitó. Antes de trasladarse a la misma, Juan Solans falleció el 25 de noviembre de 1926 con apenas cuarenta años de edad en la vivienda familiar de la calle de la Virgen 7 y 9. No obstante, su capilla ardiente fue instalada en el oratorio de la Casa Solans y de allí salió el cortejo fúnebre hasta la Basílica de Ntra. Sra. del Pilar. Rafaela Aísa, viuda, sí se trasladó a la Casa Solans hasta su fallecimiento, el 19 de noviembre de 1965.

La licencia municipal para la construcción de la casa se otorgó el 27 de febrero de 1919 y se inició la construcción sobre los planos del arquitecto Miguel Ángel Navarro, zaragozano continuador de una saga de excelentes arquitectos. Entre sus obras está la planificación del Parque Grande José Antonio Labordeta, los planes de vivienda social republicana (Ciudad Jardín), el Teatro del Mercado (entonces Mercado de pescados) o el Grupo Escolar Joaquín Costa (culmen arquitectónico de la concepción del papel de la educación pública para Costa y la progresía de inicios de siglo).


La Casa Solans se finalizó el 6 de mayo de 1921, ascendiendo el coste de la construcción a unas 750.000 pesetas (un sueldo medio de la época eran 250 pesetas). Desde la finalización de la obra hasta el fallecimiento del propietario, la casa fue lugar de encuentro de grandes fiestas propias de los años veinte del siglo pasado, a los que asistía la burguesía zaragozana.

Durante la Guerra Civil fue utilizada por el ejército, produciéndose el primer expolio de la propiedad. Años después de fallecida la propietaria, los herederos vendieron la casa a una inmobiliaria el 22 de mayo de 1972, iniciándose un proceso de continuo deterioro y expolio de la misma, llegando a ser declarada en ruina en 1995.

El inicio del siglo XXl supuso el renacimiento de la Casa Solans. El año 2000, el Ayuntamiento de Zaragoza adquirió el edificio, siendo declarada Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, el 19 de febrero de 2002. En septiembre de 2006 se finalizaba la urbanización exterior del edificio y la rehabilitación del mismo, con un coste de 860.000 euros, siendo ocupada hasta 2015 por un Centro de Documentación de Naciones Unidas sobre agua y saneamiento. En la actualidad está sin uso definido.

Una visita a su exterior (el interior no es visitable sino en ocasiones muy puntuales), llama la atención por la plasticidad y luminosidad de la casa, la forja convive con la madera y ésta con los mosaicos de los fustes de las columnas, traídos desde Italia (como los de la cúpula, hoy desaparecidos), con los azulejos, traídos de Valencia (por la especialización de Josep Palop, el proveedor, en “mosaico de imitación romana”) y las enormes vidrieras, obra de la industria zaragozana “la Veneciana, S.A.”.

En la fachada de la Avenida de Cataluña encontramos elementos decorativos florales propios del Modernismo, pero con un discurso compositivo que recuerda el Rococó del Segundo Imperio francés, enriquecido con motivos ornamentales (guirnaldas, ménsulas, denticulados) de reminiscencias neoclásicas. Todo el conjunto lo corona un frontispicio circular con el escudo heráldico de la familia Aísa. Finalmente, aparecen representados cuatro signos zodiacales, vestidos con el peplo y el himatión griego. Estos signos representan a las cuatro estaciones del año; Aries (primavera) aparece con un cesto de flores; Cáncer (verano) lleva en su mano una hoz, símbolo de la siega; Libra (otoño) aparece con un cuerno de la abundancia y un racimo de uvas, referencia a la vendimia y Capricornio (invierno) que cubre todo su cuerpo, incluida la cabeza en alusión al frío invernal, aparece con un recipiente para el aceite, referencia a la recogida de la oliva.

Sobre estas figuras zodiacales aparece una representación del globo terráqueo, invertido en el caso de Cáncer y Capricornio, pues son constelaciones solo visibles desde el Hemisferio sur. En las fachadas orientadas al jardín, convive el ladrillo de reminiscencias historicistas (mudéjares) con elementos claramente modernistas y llaman la atención sus balaustradas de mármol y los enormes vanos. Las culminaba una enorme cúpula cubierta por mosaicos traídos de Italia, que fue desmontada entre 1960 y 1965.

Del muro que rodeaba el jardín, apenas queda una pequeña parte, como la recayente a la Avenida de Cataluña, con una puerta de forja coronada por las iniciales de Juan Solans. En todo caso, el edificio es una pequeña joya que merece la pena conocer y valorar.

Jorge Marqueta

23.8.16

¿Que se esconde bajo el burkini? Una mujer

Lo que en un principio iba a ser un pequeño texto dando mi opinión sobre la polémica surgida en Francia y trasladada a Zaragoza sobre la idoneidad del uso del “burkini” —lo entrecomillo porque la misma palabra me parece contradictoria y sin sentido, además de mal elegida— lo he convertido en un alegato a favor de la libertad.

En toda esta polémica se entremezclan términos como “libertad religiosa”, “modest fashion” o “moda púdica”, “peligrosidad para la paz social”, Mango, “uniforme de guerra”, Dolce&Gabbana o Tommy Hilfiger, pero la problemática supera las discrepancias religiosas o la agudeza de algunas marcas para acercarse a un público con un nada desdeñable poder adquisitivo.

Querer afrontar el debate desde una posición de occidente contra el mundo islámico o entendiéndolo como una sobreactuación religiosa es una visión distorsionada y vaga, que se queda en el tópico. Si realmente rascamos esa capa de voyeurismo, de intromisión en lo ajeno, el problema real es la presión cultural a la que se ven sometidas la mayoría de las mujeres de cualquier credo o realidad social, presión que no descarto que sufran en alguna medida también los hombres pero los cánones sociales, especialmente los estándares de belleza, son mucho más inflexibles con las mujeres.


Personalmente no vestiría un burkini, y no por una cuestión estética sino porque libre y conscientemente decido no ponérmelo, también es cierto que no entraría a valorar si la persona que tengo en la toalla de al lado lleva puesto más o menos ropa. El debate, en mi opinión, se debería centrar en la libertad individual liberada de todos los estereotipos culturales, sociales y religiosos. De la misma manera que una niña de seis años no necesita llevar puesto el sujetador del bikini, una mujer no debería en ningún caso verse en la tesitura de tener que cubrirse de pies a cabeza para acompañar a su familia a la piscina o la playa.

La libertad es un término que por amplitud y simplicidad es muy complejo, para algunos hasta irreal. Pero que una mujer que ha mamado, crecido, vivido, educado, sufrido, respetado y criado a sus hijos dentro de una serie de condicionantes que sugieren el hecho de tener que tapar totalmente el cuerpo y el cabello para ser digna no es una decisión tomada libremente, aunque sea ella la que tome la decisión. De la misma manera que una niña que ha mamado, crecido, vivido, aprendido, sufrido, respetado y disfrutado con una serie de muñecas y personajes de dibujos y televisión hipersexualizados no es libre cuando pide llevar la parte de arriba de un bikini.

Las mujeres a lo largo de la historia han cargado con unas cadenas de estereotipos difíciles de romper, especialmente en la forma de vestir y comportarse, en gran parte de los casos impuestas por los diferentes credos religiosos, que han fiscalizado la imagen de la mujer como medida de control para su sexualidad.

Llegados al siglo XXI no nos debemos dejar llevar por polémicas superficiales sino abundar en el trasfondo del asunto: la libertad real; la libertad de las mujeres para elegir en todos los aspectos de su vida, pero en este caso elegir libremente con qué vestirse.

Ruth Pina

Actos con sentido para las fiestas de San Bartolo de Murillo de Gállego

Vamos a esperar al balance de fiestas de San Lorenzo y lo presentaremos antes del Pilar. En Huesca se ha ensayado un San Lorenzo más participativo, con actos sugeridos por asociaciones y un doble espacio-plaza a cargo de las peñas. En Zaragoza por dimensión es imposible un no liderazgo del Ayuntamiento pero…

Por otra parte, Huesca ciudad ha recuperado grandes conciertos con sesgo aragonés, sobre todo Amaral, para volver a ser –como ya es en festejos taurinos puestos en cuestión- referente provincial de ocio. Cambiar un protagonismo por otro es inteligente. Allí hay un modelo participativo y de izquierdas de fiestas.


El Reino de los Mallos es uno de nuestros paraísos cercanos

Pero cada año nos dirigiremos a municipios pequeños con fiestas peculiares. Claro está, solo pueden ser CHA o ex CHA los que den esa visión de desarrollo rural aprovechando las fiestas. Se aproximan las de Murillo.

En este sentido, además de las tradicionales verbenas y demás actos típicos en todos los municipios, este verano van a disfrutar o están organizando estas excelentes iniciativas:
-   Puesta en valor de la maravillosa Iglesia románica: el sábado 16 de julio, dentro del ciclo enClaves de la Hoya de Huesca hubo concierto semejante a los del Festival Camino de Santiago.
-  
      Concurso fotográfico Reino de los Mallos, dedicado al Canfranero.
-   
     Palmo a Palmo: a lo largo del verano, apuesta de turismo ornitológico, se organizan actos para complementar el avistamiento de aves. Conferencias, rutas interpretadas… que pretenden   ofrecer al visitante más posibilidades de disfrutar de su ocio, atraer a más personas, dar a conocer la biodiversidad del territorio, aprovechar los recursos naturales y la propia infraestructura del Centro Arcaz y profundizar en el turismo ornitológico. Entrad en su página.
-   
     Semana cultural complementaria, primera semana de agosto. A cargo de asociación de la localidad. Un año fui ponente y analizamos los pájaros japoneses y sus diferencias con los del Pirineo. Me trataron muy bien.


Canfranero. Riglos city railway Station. Patrimonio de la aragonesidad. Nuestra aportación al concurso. Peligro… desprendimientos… y prendimiento.

San Bartolo se celebra a lo largo de esta semana y hasta el día 27 de agosto. Felices Fiestas y un abrazo.

23/08 Luis Iribarren

Somos menos aragoneses los zaragozanos?

Nuestro catedrático Eloy Fernández Clemente cita el Derecho, la sensatez, la razón, y el buen sentido como elementos de nuestra identidad aragonesa, "más que el seny catalán", pero también destaca una propensión a rehuir el conflicto. Esto es un  debe de nuestra idiosincrasia, de nuestra personalidad aragonesa.

Basta como ejemplo la futura Ley de Capitalidad. Anteproyecto de finales de 2014, que arroja continuos acuerdos y desacuerdos  entre gobiernos y que sigue sin ser redactada, y en consecuencia sin una dotación mínima para que a estas alturas sea una realidad.  

Zaragoza, por su singularidad, a veces mal llamada madrastra, casa y capital de todos los aragoneses y motor de Aragón, es donde residen más de la mitad de los aragoneses, pero contrariamente percibe menos dinero del gobierno aragonés. Los aragoneses de Zaragoza reciben de su Gobierno 10,87 euros por habitante, frente a 16,78 Teruel o los 32,8 de Huesca.

Larga espera para la situación económica municipal que mejoraría al amparo de dicha Ley, asumiendo el Gobierno de Aragón, dirgido por Lambán, parte de los costes de decenas de miles de personas que usan los servicios públicos, y que residen en la ciudad, o acuden a trabajar, o a estudiar a diario, y sin estar empadronados, al mismos precio que los inscritos en el padrón, con la diferencia de que estos aragoneses de Zaragoza colaboran con sus impuestos  a mantener esos servicios.

Circunstancia que estrangula aún más si cabe al segundo ayuntamiento más endeudado del Estado. Por eso se entiende menos que algún político, que reclamaba con urgencia esa Ley desde el sillón de Concejal,  ahora desde su puesto de Consejero del Gobierno de Aragón, quiera ralentizar el proceso.  Es necesario llegar a un acuerdo para la Ley de Capitalidad, limar aristas e interpretaciones si es necesario, pero con fecha y firma.

Daniel Gallardo Marin

22.8.16

El Centro de Interpretación de San Lázaro, se podrá ver gracias a los vecinos

La incansable Asociación de Vecinos del Rabal ha logrado que se puedan visitar los restos arqueológicos que alberga el Centro de Interpretación de San Lázaro, junto al Puente de Piedra de Zaragoza, mediante un convenio de colaboración suscrito entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la Asociación de Vecinos Tío Jorge – Arrabal, quién se va a hacer cargo de realizar visitas turísticas guiadas y otras actividades en este espacio, uno de los más desconocidos de nuestro patrimonio cultural y que permanecía cerrado desde hace unos años.
                                       
Para realizar esta tarea, la Asociación de Vecinos Tío Jorge – Arrabal dispone de un grupo de vecinos voluntarios, formados como guías turísticos del Arrabal, que, de forma altruista realizan acciones de información, promoción y difusión de los elementos artísticos y culturales que alberga el barrio del Arrabal, encargándose de la apertura al público de manera puntual del Centro de Interpretación de San Lázaro, y de realizar visitas guiadas a sus instalaciones y a los restos arqueológicos que alberga del antiguo convento de la orden de la Merced que, durante más de seis siglos, estuvo instalado en esta zona de la ciudad, y recuperados en el marco del Plan de Acompañamiento de la Expo 2008.

HISTORIA DEL LUGAR (texto de Heraldo de Aragón)

La Orden de Nuestra Señora de La Merced fue fundada en Barcelona el año 1218 por el rey Jaime I el Conquistador y por San Pedro Nolasco, con carácter religioso y militar y siempre ha estado muy vinculada a la Corona de Aragón, y sus caballeros participaron junto al rey en importantes hechos de armas, como la conquista de Valencia. Una vez finaliza la reconquista aragonesa, y reconvertida en orden regular mendicante, se dedicó a uno de los principales fines para los que fue creada, la redención de los cautivos cristianos en tierras musulmanas y la atención a los sectores sociales más desvalidos. Tan sólo ocho años después de su creación y por orden real, en 1224 se funda en Zaragoza el Real Convento de San Lázaro, que tuvo entre sus cometidos, durante varios siglos, la atención como lazareto y hospital a los leprosos y a otros enfermos de la ciudad.  
                            

Con el paso del tiempo, el convento se erigió en el principal centro religioso del Arrabal y en uno de los más destacados de la ciudad. La descripción que de sus dependencias hace fray Francisco de Neyla a finales del siglo XVII nos cuenta que tenía una iglesia de cruz latina de grandes proporciones, con ocho capillas, tres sacristías y numerosos retablos, imágenes religiosas, lienzos provenientes de Italia y otras riquezas.            

Además, en el convento había dos claustros, uno de ellos con un pozo cuya agua era famosa en toda la ciudad por su calidad y pureza, una gran biblioteca, sala capitular, jardín, celdas para los frailes y dependencias hospitalarias en las que se atendía a los enfermos. En la parte cercana al río, disponía de un imponente muro que protegía las instalaciones conventuales de las intensas crecidas del Ebro.                                        
Durante los Sitios de Zaragoza el convento de San Lázaro fue arrasado casi por completo, ya que sirvió de baluarte defensivo de la ciudad por el norte, y en sus inmediaciones se vivieron algunos de los combates más cruentos para proteger el acceso al Puente de Piedra. Tras la desamortización de Mendizábal, en 1835, el solar del antiguo convento se convirtió en el cuartel de San Lázaro, y su entorno vivió un importante desarrollo a finales del siglo XIX, impulsado por la llegada del ferrocarril y la instalación en sus inmediaciones de la Estación del Norte, constituyéndose uno de los asentamientos tradicionales más importantes de la Margen Izquierda.
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