¿Dónde están enterrados todos los Reyes de Aragón y de la Corona de Aragón? Puede parecer una pregunta tonta, pero la respuesta es algo incómoda para el que hoy conocemos como Aragón territorial reconocido.
Si tomamos la línea de los monarcas propios de Aragón desde Ramiro I hasta Fernando II el Católico —es decir, antes de integrar después a los Austrias que también conservaron jurídicamente el título de rey de Aragón—, la relación queda como vemos en la imagen, reconstruida con ayuda de la IA.
Los cinco primeros —Ramiro I, Sancho Ramírez, Pedro I, Alfonso I y Ramiro II— son los denominados habitualmente reyes privativos de Aragón. Los tres primeros están en San Juan de la Peña y Alfonso I y Ramiro II en San Pedro el Viejo.
Con Petronila se produce la unión dinástica con la Casa de Barcelona. Está documentado que fue enterrada en la Catedral de Barcelona, aunque las sucesivas obras medievales hicieron que se perdiera la localización sin ninguna duda de sus restos.
A partir de Alfonso II aparece algo que debería llamarnos la atención de los aragoneses. Los reyes comienzan a enterrarse mayoritariamente fuera del territorio del actual Aragón.
El Monasterio de Poblet termina convirtiéndose en el gran panteón de la Corona de ARagón. Allí reposan oficialmente Alfonso II, Jaime I, Pedro IV, Juan I, Martín I, Fernando I, Alfonso V y Juan II. El propio monasterio da exactamente esa relación.
El cercano Monasterio de Santes Creus en la provincia de Tarragona alberga a Pedro III y Jaime II. La tumba de Pedro III es especialmente extraordinaria: permaneció sin profanar durante unos siete siglos y cuando se abrió científicamente en 2010 apareció el cuerpo parcialmente momificado del rey.
El caso de Pedro II es muy distinto. Después de morir en Muret (Francia) en el año 1213, fue llevado al Monasterio de Sijena y enterrado junto a su madre, la reina Sancha. El panteón fue profanado durante el incendio y saqueo de 1936, y los sepulcros están actualmente vacíos.
También resulta muy peculiar Alfonso IV. Fue enterrado inicialmente en Barcelona y después trasladado al convento franciscano de Lleida. Sus restos pasaron posteriormente por la Seu Vella, San Lorenzo y la Catedral Nueva; finalmente, en 1986, los restos atribuidos al rey volvieron a la Seu Vella de Lleida, donde están actualmente en una ossera junto con restos atribuidos a Leonor de Castilla y al infante Fernando.
Y Alfonso V ofrece otro viaje curioso: murió en Nápoles en 1458 y allí fue enterrado. Más de dos siglos después, en 1671, sus restos fueron enviados a Poblet.
Finalmente Fernando II el CAtólico rompe esa tradición pobletana. Dispuso con Isabel la Católica que ambos fueran enterrados en Granada. Fernando murió en 1516, fue depositado provisionalmente en San Francisco de la Alhambra y en 1521 sus restos pasaron definitivamente a la cripta de la Capilla Real de Granada, donde permanecen.
De estos 20 monarcas de Aragón y la Corona de Aragón, solamente seis fueron enterrados originalmente en el territorio del Aragón actual: los cinco primeros reyes y Pedro II en Sijena. Petronila y prácticamente toda la monarquía posterior eligieron Cataluña, principalmente Poblet y Santes Creus, con las excepciones de Alfonso IV en Lleida y Fernando II en Granada.
Ramón Berenguer IV no figura en la tabla porque nunca fue rey de Aragón. Fue conde de Barcelona y principe de Aragón, esposo de Petronila y gobernante efectivo del reino. Fue enterrado en Santa María de Ripoll; sus restos desaparecieron durante la destrucción del monasterio en 1835 y hoy sólo existe un cenotafio.
Si se mira desde Aragón, resulta bastante sorprendente la realidad histórica. El gran panteón de los reyes de la Corona de Aragón no está en Aragón, sino en Poblet. Y Pedro II muerto en el año 1213 fue, de hecho, el último rey de la Corona de Aragón enterrado en territorio aragonés.


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