23.5.16

Ningún aragonés sin su poema diario. Para eso tenemos gobierno

No tenemos ni idea de lo que es la poesía. Es mágica, cambia, se transforma, se mueve, se escapa. La poesía es tan especial que el Gobierno de Aragón ha decidido, pero sólo si quieres, mandarte a tu casa una poesía todos los días. ¿Cuántos gobiernos conoces que se dediquen a mandar poesía a sus habitantes?

Te bajas una aplicación (gratuita) para tu móvil o tableta, sea Mac o Android, que se llama Parnaso 2.0 y recibirás si así quieres y todos los días, un poema diferente de poetas aragoneses. Y si no quieres y sólo deseas leer los que ya vienen con la aplicación también lo puedes hacer. 
 
Que ningún aragonés se quede sin un poema diario. Mola ¿no? perdón, perdón, no quería nombrar a ningún general golpista. Joder. No creas que es una broma, aunque lo parezca. Ni que la DGA nos manda si queremos un poema cada día, ni los del general ese con nombre de antigua calle. Una cosa compensa a la otra, pero ambas son verdad.

Respirando azul clarito, como presentación de Laurita Mazapán, nueva colaboradora

Esta imagen es muy importante para mí, quizá la que más. La hice cuando llevaba menos de un año viviendo en Londres. El tìtulo del trabajo es “Respirando azul clarito” por una parte de la letra de la canción "Latinoamérica" del grupo Calle 13. Y me quiero presentar con ella como quien se presenta entre amigos. Soy Laurita Mazapán, enfermera, psicóloga, arteterapeuta pero sobre todo artista del cuerpo y del alma (entendiendo alma como nuestro mundo interior).

Mediante el arte hago visible lo invisible y esencial (haciendo mención a las palabras del zorro de "El principito", libro que adoro). Desde hace cinco años trabajo en Londres. Madrileña de vida, aragonesa de abuelos, de ideales pacifistas, ecologistas, comprometida con la igualdad de género, la dignificación humana y del resto de los animales que ocupan el planeta. No me considero actualmente vinculada a ningún partido polìtico español, mis ideas no pertenecen a ningún color. Mi obra principal se centra en la exploración de mi mundo interior y el de otras personas a través del arte. Con ello pretendo llegar a todo tipo de personas dispuestas a sumergirse en la profundidad de los pensamientos, sentimientos y emociones.

La canción “Latinoamérica” menciona la belleza de este continente con sus dificultades y sus maravillas, dice algo así como que los países más "desarrollados" no podemos comprar lo esencial: los colores, el sol, la alegría o "mis dolores"… y en cierto punto dice “tengo mis pulmones respirando azul clarito”. Yo no soy Latinoamericana pero vivía la canciòn (y sigo viviéndola) como si también hablase de mí y de España.

En Londres todos hablaban de las oportunidades laborales, de los restaurantes y las discotecas, de las exposiciones de arte gigantes y los mejores museos de Europa, de gente que ganaba cifras astronómicas de salario, de conciertos masivos, de que todo lo que quisieses se encontraba en Londres, la capital europea.

Sin embargo, nada de lo que yo más quería se encontraba en Londres. Las nubes, las distancias enormes, la falta de color, las conversaciones superficiales, la falta de contacto humano, la falta de naturaleza salvaje; todo empezò a borrar mi sonrisa hasta llegar a darme cuenta de que llevaba meses sin reírme a carcajadas. Me sentía sola, pero una soledad peor que la fìsica, estaba sola “psicológicamente”. Tan solo tenía una excepción: mi pareja, a la que quise dedicarle por aquel entonces la foto "Connection" uno de mis primeros trabajos donde mezclé arte corporal y fotografía.

Me sentìa vacía y las cosas que para mí eran más importantes no estaban.

Cuando escuché la canción, sentí la necesidad de “respirar azul clarito”, de llenarme los pulmones de azul celeste, y así hice. Sin pensarlo demasiado y mientras me pintaba sentí la necesidad de acabar con Londres, de enterrarla con todos sus edificios y su oscuridad, y así hice. Dibujé dos ríos que fluían con fuerza por mis brazos y que inundaban aquello que odiaba en ese momento. Durante muchos años, he sentido la misma sensaciòn, pero la perseverancia y la lucha por estar bien me ha hecho aprender a disfrutar de lo que tengo en este momento y luchar por la mejora de mi vida dentro de las circunstancias que tengo.

Gracias a mis ganas de ser feliz, por supuesto al arte, he logrado crearme una vida plena a pesar de no vivir en España. Tengo un grupo de amigos maravillosos y disfruto de aquello que tiene Londres que no podrìa tenerlo nunca en España (entre ello las maravillosas exposiciones de arte). Aunque nunca dejaré de echar de menos ciertas cosas, he aprendido a vivir lo que tengo y dejar de lamentarme por lo que no tengo. El arte ha sido una parte fundamental de todo este proceso.

Comencé haciendo las obras porque me ayudaban a pensar y meditar, hoy también me sirven para compartir mi vida con muchas personas. Siento que les llega mi trabajo y que muchos se sienten identificados. Me encanta compartir experiencias, eso me hace sentir comprendida y cerca de mucha gente. Además, no hay nada mejor que dedicarse unas horas a tí misma, sólo a tí, en cuerpo y alma, mimarte sintiendo las cosquillitas del pincel y convirtiendo tu cuerpo en obra de arte.

Esa soy y esa será la que os cuente cosas. No sé todavía de qué, es igual, pero siempre serán cosas desde el corazón y de momento desde Londres. Si alguien desea ver alguna obra mía puede hacerlo en esta cuenta de Instagram.

Hacia donde va el urbanismo en el mundo?

Crecen las ciudades en tamaño, de forma descontrolada e insostenible, a la vez que de forma inhumana pues en su crecimiento nos olvidamos de la calidad básica de vida digna. En las 600 ciudades más grandes del planeta, viven el 20% de la población y en ellas se produce el 60% del PIB global de todo el mundo. ¿Nos puede quedar duda de que el futuro del mundo son las ciudades, aunque esto no sea lo correcto, lo positivo para la sostenibilidad del propio planeta? Y estos datos van en un aumento que de momento no sabemos deterner.

Este crecimiento desaforado de las ciudades, que nos parece además imparable, es negativo pero además es insostenible. Pensemos por un momento, que al ritmo de emigración de las personas que se mueven desde zonas rurales a ciudades, en todo el mundo, se necesitarán en los próximos 10 años unas 1.000 millones de viviendas para acogerlos. Es sólo un detalle mínimo, pues estos 1.000 millones de viviendas llevan aparejadas todo tipo de movimientos urbanos, de crecimiento en basuras, en aguas, en suministros, en transportes, en sanidad o seguridad.

Pensemos además que el tipo de construcción que en España conocemos como “chabolas” está decreciendo, como además es lógico, aunque el crecimiento de viviendas más sólidas no quiere decir que sea un crecimiento ordenado, sino en casi todos los casos es una organización caótica que crea más problemas que soluciones, aunque de diferente grado. 

Es una organización de ciudades que por ser espontánea y sin diseño de ningún tipo además de caótico es más insostenible todavía. Se construye ciudad a una velocidad de vértigo, simplemente por encima de la tierra, y sin tener en cuenta las necesidades que toda ciudad necesita en breve plazo. Eso lleva que se crezca más de lo que es posible reformar, pues además para crear servicios hay que tirar lo construido.

Resulta incompatible proteger los derechos humanos de los nuevos habitantes, con la realidad urbana y social de un crecimiento sin control ni planificación mínima. No estamos siendo capaces de parar este crecimiento espontáneo, impactando brutalmente sobre la calidad mínima de vida de las personas que acuden por necesidad vital a construirse viviendas allí donde haya espacio, hueco, suelo vacío.