Justo en donde comienza el Coso Alto de Zaragoza, don Pedro Martínez de Luna y Urrea, primer conde de Morata y virrey de Aragón, nombrado por el Rey Carlos V en el año 1539, poseía unas casas y terrenos en lo que eran casi las "afueras" de aquella ciudad que quería crecer fuera de sus murallas.
Una clase social adinerada y noble había decidido dejar sus casonas del campo y construir en Zaragoza sus vistosos y grandes palacios. Y el Coso era considerada una calle amplia, limpia y con muchas opciones de crecimiento a todos los lados.
Este palacio de los Condes de Morata, palacio de los Luna, palacio de los Gigantes, palacio Real o palacio de la Audiencia fue declarado Monumento Nacional el 3 de junio de 1931 y Bien de Interés cultural en el año 2002. Pero volvamos a la historia más vieja.
Este palacio de los Condes de Morata, palacio de los Luna, palacio de los Gigantes, palacio Real o palacio de la Audiencia fue declarado Monumento Nacional el 3 de junio de 1931 y Bien de Interés cultural en el año 2002. Pero volvamos a la historia más vieja.
El 7 de diciembre de 1551 don Pedro Martínez de Luna y su esposa doña Inés de Mendoza conseguían la licencia para poder edificar un edificio de nueva planta en los “seis portales de casas” que poseían en el Coso “junto a la muralla vieja de la ciudad”. y tras contratar a los canteros Juan de Albistur y Juan de Amézqueta, estos trajeron de Épila zócalo que se complementó con sillerías de la muralla romana, algo habitual en aquellas fechas. Desmontar un santo, para vestir a otro.
El palacio se concluyó en 1560, siendo inaugurado en 1570 y ya fallecido don PedroMartínez de Luna, por su hijo Miguel, segundo conde de Morata. Habían pasado 19 años desde que se había logrado la licencia de obras.
El palacio en el siglo XVII-XVIII pasó por herencia a doña María Antonia Ximénez de Urrea y Fernández de Heredia, marquesa de Vilueña, de la casa de Aranda y Luna, casada con don Guillén Manuel de Rocafull, V conde de Peralada; quien, al morir su esposa en 1715, lo heredó.
El palacio se concluyó en 1560, siendo inaugurado en 1570 y ya fallecido don PedroMartínez de Luna, por su hijo Miguel, segundo conde de Morata. Habían pasado 19 años desde que se había logrado la licencia de obras.
El palacio en el siglo XVII-XVIII pasó por herencia a doña María Antonia Ximénez de Urrea y Fernández de Heredia, marquesa de Vilueña, de la casa de Aranda y Luna, casada con don Guillén Manuel de Rocafull, V conde de Peralada; quien, al morir su esposa en 1715, lo heredó.
Tras fallecer éste en 1725, sin descendencia, lo cedió en testamento al rey Felipe V: "a quien, por haberse alojado en mi casa de la calle del Coso, llamada comúnmente de los Gigantes, le ofrece esta residencia para él y sus sucesores cuando estuvieran en Zaragoza".
Guillén Manuel de Rocafull, V conde de Peralada, al moir su esposa recibe de herencia este palacio, quien al morir lo deja de herencia al Rey Felipe V para cuando viniera a Zaragoza, ya que no tenía descendencia. A partir de ese momento el palacio se convierte en residencia real y luego los Capitanes Generales de Zaragoza la utilizaban como presidentes de la Real Audiencia de Aragón y como edificio de los representantes del Rey en la ciudad.
En este mismo palacio fue proclamado el 25 de mayo de 1808 Gobernador de Zaragoza y Capitán General de Aragón don José Rebolledo de Palafox y Melcí, integrante de una de las familias más importantes de Aragón, los marqueses de Lazán y Cañizar. En aquellos años la Audiencia de Zaragoza estaba en la plaza de La Seo, hasta que se incendió en Los sitios y se tuve que trasladar esa Audicencia al palacio de los duques de Villahermosa, en la calle Predicadores.
Tras la ocupación francesa de Zaragoza el edificio fue utilizado por el mariscal Jean Lannes como residencia y Jefatura Militar. En 1814 y ya con Zaragoza libre de franceses el Rey Fernando VII restauró el Tribunal de la Inquisición, y ese mismo años se volvió a utilizar como Audiencia el palacio de los condes de Morata. Algo que por cierto no gustó nada a los mandos militares de Aragón.
Lo más conocido de este palacio es sin duda la portada en arco de medio punto, flanqueada por los llamados comúnmente como "Los gigantes de la Audiencia", esculpidos por el escultor y cantero de origen francés Guillaume Brimbez en 1552. Ambos llevan unas grandes mazas y su significado no está del todo claro.
Podrían ser Hércules, a la derecha; y Teseo, a la izquierda; o Hércules y Gerión, monstruo con el que luchó Hércules. Estas dos esculturas llevaban sobre sus cabezas hasta la reforma de 1863 unas plumas en la cabeza que se quitaron en aquella reforma, lo que nos llevaría a pensar que tal vez sean simples soldados monstruosos y salvajes. Era normal en aquellos años poner a figuras simbólicas que custodiaran las entradas a iglesias y palacios, como para dar respeto.
Las cabezas que vemos en las zonas altas en relieve, cerca del arco de entrada, pueden ser personajes de la Antigüedad (podrían ser Julio César o Tiberio Claudio Pompeiano, a la izquierda; y el emperador Cómodo, a la derecha).
En este mismo palacio fue proclamado el 25 de mayo de 1808 Gobernador de Zaragoza y Capitán General de Aragón don José Rebolledo de Palafox y Melcí, integrante de una de las familias más importantes de Aragón, los marqueses de Lazán y Cañizar. En aquellos años la Audiencia de Zaragoza estaba en la plaza de La Seo, hasta que se incendió en Los sitios y se tuve que trasladar esa Audicencia al palacio de los duques de Villahermosa, en la calle Predicadores.
Tras la ocupación francesa de Zaragoza el edificio fue utilizado por el mariscal Jean Lannes como residencia y Jefatura Militar. En 1814 y ya con Zaragoza libre de franceses el Rey Fernando VII restauró el Tribunal de la Inquisición, y ese mismo años se volvió a utilizar como Audiencia el palacio de los condes de Morata. Algo que por cierto no gustó nada a los mandos militares de Aragón.
Lo más conocido de este palacio es sin duda la portada en arco de medio punto, flanqueada por los llamados comúnmente como "Los gigantes de la Audiencia", esculpidos por el escultor y cantero de origen francés Guillaume Brimbez en 1552. Ambos llevan unas grandes mazas y su significado no está del todo claro.
Podrían ser Hércules, a la derecha; y Teseo, a la izquierda; o Hércules y Gerión, monstruo con el que luchó Hércules. Estas dos esculturas llevaban sobre sus cabezas hasta la reforma de 1863 unas plumas en la cabeza que se quitaron en aquella reforma, lo que nos llevaría a pensar que tal vez sean simples soldados monstruosos y salvajes. Era normal en aquellos años poner a figuras simbólicas que custodiaran las entradas a iglesias y palacios, como para dar respeto.
Las cabezas que vemos en las zonas altas en relieve, cerca del arco de entrada, pueden ser personajes de la Antigüedad (podrían ser Julio César o Tiberio Claudio Pompeiano, a la izquierda; y el emperador Cómodo, a la derecha).
La imagen que vemos, unas postal coloreada es el año 1904.