En los años pasados, en los siglos pasados sobre todo, en los puentes de todas las ciudades y en las puertas de las murallas, se cobraba por entrar si se llevaban mercancías. Era una forma de pagar impuestos, que más o menos es como el actual IVA pero en antiguo.
En otra entrada ya os hablaré del siglo XIX y de los precios que se pagaban por entrar en las ciudades a vender. En este caso este recibo era por entrar a Zaragoza desde el Puente de Piedra.
Este billete o recibo, que en la actualidad se pagan también en los Rastros de muchas ciudades y que cobran los ayuntamientos por vender, este que vemos arriba es del año 1796. Finales del siglo XVIII y para poder vender en Zaragoza, en concreto en la plaza de San Felipe y poder ofrecer en el puesto frutas y verduras u hortalizas.
Lo pagaría un agricultor de las afueras de Zaragoza, del Rabal y alrededores, para vender su producción en la ciudad, un tal Manuel Ximenez. Lo cobraban en nombre de la ciudad el alcalde y los concejales, entonces llamados Corregidores y Regidores.
A los pocos años de este recibo, y si eran productos al por mayor, es decir productos en gran cantidad, se pagaba por kilos y según el producto que se traía a la ciudad.
A mitad del siglo XIX, por una arroba de azúcar, de almendras o de arroz se pagaba como tarifa de entrada a la ciudad un real de vellón, que eran unos 25 céntimos de aquellas pesetas.