28.10.17

La plaza San Jaume celebra la republica catalana

Confieso que quiero, pero no puedo, pasar del “proces”. Me resulta imposible. Tampoco contribuye la ciudad del Ebro a quitarme el monotema de mi cabeza quizás por el escaso bagaje de  prometidos proyectos. 

Más allá del aumento en el turismo por ser una ciudad puntera de congresos y avances en lo social, faltaría más, en lo concerniente al desarrollo de infraestructuras tan necesarias, la ciudad sigue atascada y sin grandes visos de que en esta triste legislatura la cosa cambie.

Pero volviendo a lo que a todos nos ocupa y preocupa, si no fuera por la trascendencia que tiene y la fractura social que está generando, lo que estamos presenciando día tras días es una tragicomedia secesionista, por momentos más que surrealista, de auténtica charlotada propia de un estado bananero. 

Mientras, este proceso nos deprime y altera a todos. 

La democracia es una condición que solo se puede mantener si todo ciudadano y ciudadana  la defiende. La razón y la ley han de ser sinónimos pero se ha llegado a un punto de difícil retorno porque los partidos independentistas que han sabido sacar a la calle a una gran parte de la población catalana, con discurso victimistas y con promesas, solo les queda este camino para subsistir. 

Esperamos que el Estado de Derecho, triunfe. Hoy la plaza San Jaume celebra la república catalana, pero cuidado,  las masas que estos han agitado no suelen perdonar la traición de quienes les prometieron un lugar nuevo bajo el sol. 


Daniel Gallardo Marin