1.4.16

Por un urbanismo sostenible para Zaragoza

No son tiempos en las grandes ciudades para grandes proyectos urbanísticos que hasta hace unos años estaban casi se podría decir que de obligado cumplimiento si se quería una ciudad moderna. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el mayor reto que afronta Zaragoza es cambiar el modelo de desarrollo urbanístico. Un modelo que, para CHA, debe girar en torno a dos ejes principales: apostar de forma clara por la Rehabilitación e impulsar el Urbanismo de Proximidad. Menos apostar por el ladrillo, y más por las personas y los servicios que todos los ciudadanos necesitamos en las ciudades válidas y humanas.

La fórmula que impulsa Chunta Aragonesista para priorizar las pequeñas y necesarias obras en los barrios por delante de las grandes inversiones urbanísticas, pone en valor el uso y la calidad de vida de las personas en los barrios, y en esta línea, hemos conseguido incluir varias enmiendas a los Presupuestos del Ayuntamiento para el año 2016. En total, se van a destinar casi 500.000 euros a pequeñas obras de infraestructuras, repartidos en una asignación de unos 30.000 euros a cada Distrito Municipal para realizar obras a través de empresas de economía social, y otros 70.000 euros para los barrios rurales.

Por otro lado, la Redensificación Sostenible es la apuesta de CHA para rehabilitar el parque de vivienda de Zaragoza con algunas décadas a sus espaldas, que necesita de forma urgente mejorar la calidad de las viviendas, especialmente alcanzar la accesibilidad universal y adaptarlas a las exigencias europeas del 2020 en materia de sostenibilidad ambiental.

En las últimas décadas el urbanismo en Zaragoza ha experimentado diferentes fases. En la primera de ellas se impulsó la recuperación de algunos edificios históricos. Así, la rehabilitación se centraba casi exclusivamente en mantener algunos edificios importantes. En este sentido se recuperaron edificios de arquitectura zaragozana en el periodo de Gobierno CHA durante los años 2003-2007 (La Antigua Harinera de San José, Azucarera del Rabal, Palacio de Fuenclara, Imprenta Blasco, Casa Solans, etc).

Más adelante se acometió la transformación de los “centros históricos” de los barrios con la intención de mantenerlos y potenciarlos en su conjunto. Se trataba de apostar por la recuperación de la ciudad existente. La realización de las I Jornadas de Revitalización Urbana de San José "Pensar el barrio, construir el futuro", en septiembre de 2009, bajo la presidencia de CHA en la Junta Municipal de San José, supusieron el germen para la realización de una serie de proyectos para el Distrito de San José.

La última fase —hacia la que consideramos que debe avanzar la ciudad— está basada en la sostenibilidad ambiental y social y la accesibilidad. Para el 2016 y en colaboración con otras Administraciones, nos centraremos en el fomento de la rehabilitación en edificios construidos en los años 40, 50 y 60 para mejorar sus condiciones de habitabilidad. Una apuesta que cuenta ya con su reflejo presupuestario para convertirse en una realidad.

Es necesario explorar nuevas fórmulas que permitan alcanzar una política sostenible de rehabilitación y regeneración urbana que llegue al mayor número de viviendas posibles que lo necesitan. El objetivo es conseguir el máximo de eficiencia y de recursos propios para alcanzarlo, sin renunciar a ayudas públicas, que son las que deben ser el motor de las mismas.

La Redensificación sostenible es el camino a seguir, teniendo en cuenta la actual situación económica del sector público en general y este Ayuntamiento en particular. Y es que los programas de ayudas a la rehabilitación en Zaragoza requieren de muchos recursos públicos. Por ejemplo, en 2010 se intervino mediante un proyecto piloto en las Viviendas del “Grupo Girón”, en Las Fuentes. Se necesitaron 1.760.327 euros, de los cuales el 30% lo aportaron los propietarios, para rehabilitar sólo 40 viviendas. A cada propietario que se benefició de esta intervención le supuso un gasto de 13.500 euros.

Nuestro modelo permitirá solucionar este problema, planteando la construcción de una planta alzada más, que permitiría financiar a una comunidad de propietarios la mejora energética de su edificio (lo que supondrá entre otras ventajas un menor gasto en calefacción y aire acondicionado, y una menor contaminación), así como la eliminación de barreras arquitectónicas.

Esta fórmula novedosa, denominada Redensificación Sostenible, basa su viabilidad económica y eficiencia en un pequeño aumento de la edificabilidad para financiar la recuperación del edificio existente, canalizando así el desarrollo urbanístico de la ciudad en la rehabilitación de viviendas en la parte más antigua de la ciudad y cuyos edificios necesitan de una adecuación inmediata.

Carmelo Asensio. Concejal de Chunta Aragonesista en el Ayuntamiento de Zaragoza