1.2.16

La Avenida Cataluña de Zaragoza está muy cansada. Vuelvo avisar

Los políticos zaragozanos y ojo, también los aragoneses, no hemos sabido valorar la gran suerte que hemos tenido con la Asociación de Vecinos Ríos de Aragón de la Avenida de Cataluña. No hemos sabido valorar la situación compleja de esta zona de la ciudad de Zaragoza y sus peligros de convertirse en una “agujero negro” social a poco que la AVV hubiera trabajado en una dirección diferente a la que constantemente trabaja.

Hoy y tras una década de exigir con rotundidad mejoras básicas y de sentido común en su zona de influencia, podemos decir que sin haber logrado casi nada los vecinos, sigue siendo una zona pacífica, válida y con grandes posibilidades de futuro. Y eso sin duda, debemos reconocerlo hacia una asociación que ha optado por el trabajo y no por el enfrentamiento.

Pero una vez más debo avisar que tensar las cuerdas supone dominar mucho y con gran control las tensiones, pues el peligro de romperse es siempre más grave que es de estar en silencio. No voy a realizar una enumeración de sus numerosas quejas, todas ellas como ya he dicho antes, básicas y de dignidad urbana, todas ella con gran edad entre los papeles peticionarios siempre de lo mismo, pero nunca logrado por mucho que se hayan realizado decenas y decenas de gestiones, reuniones en Zaragoza o Madrid, y hayamos intervenido decenas de políticos inútiles (yo el primero) desde diferentes partidos políticos.

Nunca es tarde para realizar lo necesario. Pero mucho cuidado, pues tampoco es tarde nunca para que se vaya al garete todo lo que se ha ido solucionando con buenas palabras no cumplidas o con suavidad política. Me consta la gran responsabilidad de los líderes vecinales, pero también de la lógica movimiento por cansancio de los que se sienten engañados una vez y otra, ciento y una.