4.2.16

Conozcamos mejor el cliente turístico de China. Va en aumento

El turismo chino interesa a todos tanto por su potencial en número como por el gasto media diario que realizan cuando viajan como turistas y que es superior a la media. Aragón y Zaragoza ya ha realizado algunos análisis y acciones encaminadas a lograr entrar en este mercado que busca de forma desestacional, el arte y la cultura, por delante del sol y playa. Pero hay que conocer este mercado y su propia forma de interaccionar con el producto turístico, para que al menos queden satisfechos.

Hoy he comido junto a un grupo de turistas chinos que habían venido a Madrid con sus propios guías en busca de nuestros edificios y forma de vida, nuestro arte y gastronomía. Y tal vez sería interesante conocer qué les han servido de comida, para conocer un poco sus gustos tras el filtro de sus propios organizadores del viaje. Estamos hablando de un viaje de precio medio, incluso algo por debajo de la media.

Para beber les han puesto jarras de sangría con frutas, agua, cerveza para quien lo pedía y café y tazones de té caliente. Todas estas bebidas desde el principio de la comida. También panecillos de pan. Luego les han ido sirviendo para mesas de cuatro personas, el siguiente orden de platos.

 Ensalada ilustrada con olivas negras y verdes, sin escabeche y sin espárragos pero con cebolla y pimientos verdes y rojos más tomate y lechuga.
 Un plato de chorizo de lomo.
 Un plato de jamón serrano del normal.
 Un plato de queso semicurado.
 Un plato de champiñones al ajillo.
 Un plato de alcachofas rebozadas.
 Una tortilla española en 8 triángulos.
 Un plato de calamares a la romana.
 Cuatro croquetas.

No he podido conocer el tipo de postres que les han servido. Pero voy a añadir dos detalles curiosos. Lo que menos éxito ha tenido entre esta treintena de turistas chinos ha sido el chorizo. Y la primera sorpresa para mi ha sido cuando he visto a varios de ellos que en sus platos vacíos se ponían unas chorradas de vinagre, sin entender yo para qué podían ser. Su utilidad era la de la salsa de soja, que no tenían. Cogían ensalada con el tenedor y se la mojaban en el vinagre. Sin aceite. En cambio, el aceite de oliva lo empleaban para ponérselo en trozos de pan, que doblaban para hacerse pequeños bocadillos donde metían el queso o el jamón. No todos los chinos serán así, sin duda, y esto es una simple gota de ejemplo diminuto.