27.2.16

Con la gomina están logrando que no se hable de otros temas

Los 15,90 euros de la gomina han podido llevarse un buen tiempo del Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza, una ciudad de 700.000 habitantes que lleva más de 70 días con una huelga de autobuses urbanos. Todos: PP, PSOE, Ciudadanos y CHA han empleado tiempo y fuerza para decir que es una barbaridad. Tiempo en el Pleno y tiempo en sus respectivos despachos con anterioridad para plantear sus dudas, sus intervenciones, sus palabras de crítica.

A mi el alcalde Santisteve me la sopla, no soy de su partido, no lo he votado, soy de otro partido como ya se sabe, y no estoy aquí para defenderlo. Pero joder, emplear tiempo en estas tontadas me corrompe los bemoles. Al fin salió Zaragoza en Telecinco, nos dedicaron páginas en todos los medios de comunicación, espacio en páginas impares para demostrar que Zaragoza existe. Y todo por sólo 15,90 euros de una gomina un poco cara, todo hay que decirlo. ¿En qué ha salido ganando Zaragoza con tanta idiotez?

Podemos ponernos exquisitos, sin duda, y controlar toda posible corrupción, faltaría más. Yo el primero. ¿Pero les vamos a decir a los zaragozanos por donde se nos escapan los millones de verdad? Sí, decirles qué nos cuesta cada una de las cosas que pagamos con los 700 millones del presupuesto municipal. Decirles de verdad —y aquí querría yo ver a toda la oposición trabajando en serio— cuál es el motivo real de que tuviera que cerrar la CAI o de que la muy buena idea de PLAZA se nos haya estado a punto de hundir, o los dinericos gastados en arreglar iglesias o Casa Solans, por poner unos ejemplos para todos los aragoneses. Decirles qué nos cuesta cada piscina municipal tras pagar la entrada, cada billete de autobús o tranvía tras pagar el ticket. No somos nenes los zaragozanos, somos adultos, e igual que ahora sabemos que un bote de gomina nos ha costado 15,90 euros, sería bueno que se supiera qué nos cuesta cada cosa que se compra. Por ejemplo…, bueno, vamos a dejarlo.

Pero insisto, me la sopla el pelo del alcalde, lo que no me la sopla es que le dediquemos tiempo con los problemas de futuro que tienen Zaragoza y que no queremos resolver. Bien, hemos caído en la idiotez de lo venial, de lo pequeñico, de lo de niños de preescolar. Algún día tocará hablar de las contratas, de los gastos añadidos tras cada obra ejecutada y fuera de presupuesto, de inventos que han tenido que ir a la basura tras costarnos a todos una buena pasta.