29.1.16

¿Hasta cuando la huelga en Zaragoza de los transportes urbanos?

Tras dos meses de huelga de los trabajadores del servicio de transporte urbano de Zaragoza, debo reconocer que he hablado muy poco de este asunto que tanto nos está afectando a todos los zaragozanos. Y no ha sido por casualidad, como es lógico. No es sencillo hablar de una huelga de trabajadores desde la izquierda acomplejada por clichés viejos, entre los que yo me encuentro. Pero la gran duración de la huelga y sobre todo lo que yo ya preveía desde el principio, la incapacidad para resolver este asunto del que parece pillada Zaragoza desde la zona noble, me obliga (me obligo) a tener que intervenir en este lugar.

Con independencia de todos los condicionantes reales que nos ha llevado hasta este punto, enquistado durante casi tres décadas en una ciudad de un tamaño “grande” sin que desde entonces hayamos sido capaces de resolver este problema, toca sin duda dedicarle una atención mayor, una reflexión contundente de las motivaciones reales, de la situación penosa, que tanto afecta gravemente a los zaragozanos que menos posibilidades de defensa tienen.

Los más afectados son los zaragozanos sin coche propio. Los que no tienen dinero para pagarse un taxi. Los que tienen que ir a trabajar a horario fijo o a los hospitales en horarios de media mañana o media tarde. Los comerciantes del centro de la ciudad.

Algo se está haciendo mal en el Ayuntamiento de Zaragoza cuando no somos capaces de arreglar este asunto enquistado desde hace tantos años, sin ver solución e incluso observando que estamos en manos de un servicio que nos puede chantajear cuando le venga en gana, costando además a todos los zaragozanos una suma de millones que como poco pueden preocupar si se supieran bien. Servicio quiere decir eso: “servicio” sin señalar a nadie en concreto.

Pero una huelga de varios meses lleva aparejada además unos cambios preocupantes en la forma de pensar de muchos actores. ¿Para qué necesitamos tantas líneas de autobuses, si Zaragoza no se hunde teniendo sólo un 33% del servicio? ¿Con qué criterio se pueden pedir pequeñas y a veces costosas mejoras en el autobús urbano por parte de las Asociaciones de Vecinos, si ahora con un 33% del actual servicio parecemos conformarnos desde el Ayuntamiento? Queda claro que al menos ya tenemos la solución al enorme déficit del transporte urbano. Con restar MUCHOS servicios se logra la estabilidad presupuestaria. Jodo petaca y jodo Pedrín.

Ayer el Ayuntamiento de Zaragoza tuvo la ocasión de hablar mucho sobre este tema, de plantear cambios, de exigir más implicación. Se logró a medias. O no se logró en nada, pues el Alcalde tienen la potestad de hacer caso (o no) a lo que se indica en Pleno. El propio Alcalde ha intervenido como mediador ¿con qué resultado? No es lógico admitir que si no se logran objetivos, uno se pueda retirar a la primera y aquí gloria. ¿Hasta cuando?

Claro que hay posibles soluciones, claro que se puede (y se deben) hacer otro tipo de actuaciones ante esta actuación de parálisis, sin mermar para nada los absolutamente respetables derechos de todos los trabajadores de este santo país. DE TODOS. No debo dar ideas en público sin antes haberlas planteado donde yo debo hacerlas…, y para eso mañana tengo una reunión. Pero Zaragoza necesita un liderazgo como ciudad que aspire a cuidar los intereses de todos los zaragozanos, con inteligencia política y social. El trabajo de los políticos no sólo es gestionar, sino también edificar soluciones, prever problemas y creer en la calidad y excelencia de su encomienda.

La jornada de ayer en el Ayuntamiento de Zaragoza sirvió para ver las posiciones políticas de todos los partidos políticos. Y estoy seguro, los vecinos de Zaragoza han tomado buena nota de cada uno de ellos, desde la lógica de un servicio muy importante y que goza de muy mala salud.

Julio M. Puente Mateo