14.1.16

Constitución del Congreso de Diputados con musicas diversas

No quiero dudar del nivel intelectual de algunos de los nuevos políticos, ni de sus ganas de trabajar, pero esa parafernalia de nuestros congresistas durante la  constitución del Congreso de Diputados me pareció en muchos casos una auténtica pachanga de patio de colegio. Quiero pensar que los cambios prometidos por sus señorías no se circunscriben a esa enfermiza necesidad de convertir en un plató de TV, allá por donde pisan.

Presentarse en bicicleta, acompañados con una banda no sé si incluso tocando “Paquito el Chocolatero” o var a la madre Carolina con su hijo lactante que prefirió condenarlo a pasar allí cinco horas en lugar de dejarlo en la guardería del Congreso, a la que ella hubiera podido bajar cuanto quisiera; incluso al hombre duro Pablo Iglesias, que en los cara a cara a sus oponentes les menosprecia con el "tranquilo, relájate, no te pongas nervioso", sacando la lagrimita, eso sí ante decenas de fotógrafos y cámaras. Supongo que también lloraría cuando entró y salió del Parlamento Europeo.

Redescubrimos ayer rejuvenecidas diputadas y nos sorprendimos viendo jurar los cargos  cada uno como le daba la gana; no sé si alguno dijo ¡Visca els Paisos Catalans! ¿también metía a Aragón en el mismo paquete? o por qué no un…: ¡Visca el Barça!, total ya puestos... ¿Es esto eso la nueva política? La sociedad está harta de postureos de unos y otros y lo que espera de sus políticos es algo más que todo eso.  El Estado no está para cachondeos, y no hace ni pizca de gracia —a mí al menos no me lo hace— ver convertido el hemiciclo en un circo. Así que señores diputados/as, empiecen a llamar la atención por su trabajo y no por sus anzuelos mediáticos y pónganse a trabajar que tajo hay. Lleguen a acuerdos. Que no estamos para bromas.

Daniel Gallardo Marin