21.1.16

Chunta Aragonesista tiene Congreso. Asambleya Nazional este fin de semana. Jodo

Chunta Aragonesista se la juega este fin de semana. Ustedes háganme caso, de verdad, prepárense para comprar el periódico del lunes, incluso del domingo si da tiempo, pero Aragón y CHA van a jugar a buscar su futuro este fin de semana ¿No se lo creen? Miren, Aragón necesita quien le escriba los renglones del futuro, aunque sean algo torcidos y ligeramente temblorosos. Estamos rodeados de águilas deseosas de cazar para sus propias crías mientras en Aragón sólo sabemos mirar al cielo en busca de paisajes bellos, que sin duda los hay. Pero cazamos poco.

Este fin de semana Chunta Aragonesista organiza la Asambleya Nazional, el clásico Congreso de partido de otras organizaciones, donde se van a elegir todos los responsables de CHA para los próximos cuatro años.

—¿Y a mí qué?— se dirán muchxs de ustedes. Cierto, no es para tanto, es un asunto interno. Excepto que se convierta en un asunto externo. Yo intentaría comprar el periódico del lunes.

En todo proceso organizativo donde la capacidad democrática es absoluta, es asamblearia hasta límites maravillosamente teóricos, no sólo es posible que surjan todo tipo de decisiones aunque el sentido común esté siempre asentado en la mayoría de las personas, sino que incluso es posible que equivocados del todo, nos comamos a nosotros mismos, no por hambre sino por la comodidad que ofrece una silla aterciopelada. Cuando todos nos sentimos soldados del mismo batallón, en realidad todos nos sentimos generales de ese batallón, y aquí es donde las leyes sobre equipos humanos se nos va al garete del todo, pues los generales suelen ser esos tipos inteligentísimos que nunca mueren en las grandes batallas, simplemente porque no dan la cara. Por cada general que sale herido, caen 10.000 soldados muertos.

Un general que quiera ser soldado tiene que empezar por dar la cara y presentarse en primera línea de fuego con su bayoneta calada y su coscurro de pan viejo en el zurrón. Ir vestido de traje gris y bien peinado no encaja; más si en vez de bayoneta bien ajustada en el cetme, acude con pistolica que pesa menos y es más chula. Las botas siempre limpias, sí señor, pero por uno mismo y a ser posible con saliva y frotando.

También podría ser —pues los seres humanos a veces somos así— que los generales tengan miedo escénico y no quieran aparecer como los que han perdido, sino como los mártires que avisaron de la derrota mucho antes de producirse. Aunque ellos nunca hagan nada ni para evitarla ni para defender a todo el batallón ante ella. Nada hay peor que un general retirado y sin ideas, al que tras perder el mando sobre la tropa se cree que le quieren quitar el tamaño del despacho de mando, y se le sisan los privilegios de tener rancho de paella todos los domingos. Aunque en realidad los peligrosos nunca son los generales, sino los coroneles.

Julio M. Puente Mateo